Capítulo 5: Instropección vigilante
Capítulo 5: Instropección vigilante

Capítulo 5: Instropección vigilante

1. Los que deseen mantener sus adiestramientos
deben proteger sus mentes con perfecto dominio de
sí mismos.
Porque si no protegen sus mentes,
no podrán mantener sus adiestramientos.
2. Si dejamos libre al elefante de la mente
nos dañará arrojándonos al infierno de las Torturas
Máximas.
Ningún elefante, aun loco o salvaje,
podría llegar a dañarnos tanto.
3. Si con la cuerda de la atención
atamos firmemente al elefante de la mente,
se desvanecerán todos los miedos
y cosecharemos todas las virtudes.
4. Los tigres, leones, elefantes, osos,
las serpientes y toda clase de enemigos,
los vigilantes de los seres en los infiernos,
los espíritus malignos y demonios:
5. con solo atar la mente,
todos ellos quedarán también atados.
Con solo controlar la mente,
todos ellos estarán también controlados.
6. Pues todos los miedos
y los innumerables sufrimientos
tienen su origen en la mente, según dijo
el que Enseña la Verdad Inmaculada.
7. ¿Quién y con qué finalidad fabricó
las armas que atormentan a los seres en los infiernos?
¿Quién hizo ese suelo de metal incandescente?
¿De dónde surgieron todas esas hembras diabólicas?
8. El poderoso Sabio dijo que todo ello
proviene de la mente nociva.
Así pues, en los tres mundos no hay
nada a qué temer más que a la mente.
9. Si la perfección de la generosidad
consistiese en eliminar la pobreza de los seres,
puesto que todavía hay pobres,
¿cómo la habrían practicado los budas de antaño?
10. La perfección de la generosidad, dicen las enseñanzas,
consiste en la intención de dar a todos los seres
todas nuestras posesiones junto con el resultado de ello.
Es, pues, la misma mente.
11. ¿Dónde podrían ser llevados los seres,
como peces y demás, para que no fuesen matados?
La perfección de la moralidad, se dice,
consiste en comprometerse a no dañar.
12. Los seres dañinos, como el espacio, están por doquier,
sería imposible acabar con todos ellos.
Si se vence tan sólo a la mente del enfado
todos los enemigos serán derrotados.
13. ¿Dónde podría encontrarse suficiente cuero
para cubrir la superficie de la tierra?
Pero con tan sólo el cuero de la suela de mis zapatos
es como si toda la tierra estuviese cubierta con él.
14. No es posible, asimismo,
controlar los fenómenos externos.
Pero si se controla la propia mente
¿queda algo más por controlar?
15. Como resultado de generar un estado mental claro
se puede renacer, por ejemplo, en el mundo de Brahma.
Las acciones del cuerpo y la palabra,
siendo más débiles, no generan tales resultados.
16. Las recitaciones y el ascetismo,
cuando se llevan a cabo con una mente distraída,
son inútiles aunque se practiquen prolongadamente,
según dijo el que Conoce la Realidad Última.
17. Quien no conozca el secreto de la mente,
la cosa más importante y suprema,
aunque desee la felicidad y el fin del sufrimiento,
vagará sin objetivo absurdamente.
18. Por lo tanto, controlaré debidamente
mi mente para protegerla con eficacia.
¿Qué sentido tienen las cuantiosas disciplinas
si no tengo disciplina para proteger mi mente?
19. En medio de una multitud agitada y brutal
protegería con especial cuidado una herida.
Similarmente, cuando esté en mala compañía,
protegeré siempre mi mente, como una herida.
20. Si por temor al menor dolor de una herida,
la protejo con cuidado,
¿por qué no protejo esta herida que es mi mente
por miedo a ser aplastado entre las montañas del
infierno?
21. Si mantengo esta conducta,
aunque esté entre seres malvados
o incluso entre mujeres, mis votos
con esta firme diligencia no degenerarán.
22. No importa si pierdo mis posesiones,
mi honor, mi cuerpo y medios de vida.
No importa ni siquiera si decaen otras virtudes,
pero nunca permitiré que mi mente se deteriore.
23. A los que desean proteger su mente
con mis manos unidas les ruego
que mantengan la atención y la introspección
aun a costa de sus vidas.
24. Aquellos golpeados por una enfermedad
están incapacitados para cualquier actividad.
Asimismo cuando la mente está abatida por la confusión
está incapacitada para actuar.
25. Alguien cuya mente carezca de introspección vigilante
aunque estudie, reflexione y medite
no podrá recordar nada, como no puede retenerse
el agua vertida en un recipiente perforado.
26. Muchos, aunque son muy instruidos
y tienen fe y perseverancia diligente,
por el defecto de carecer de introspección vigilante
se mancharán con las caídas.
27. La falta de introspección vigilante es un ladrón
que acecha y cuando disminuye la atención,
roba todos los méritos que se han acumulado
y uno se precipita en los reinos desafortunados.
28. Las emociones negativas son una banda de ladrones
que buscan una ocasión para dañarnos.
Cuando la encuentran, se llevan nuestra virtud
y aniquilan las vidas en existencias felices.
29. Por lo tanto, no debo permitir que la atención
jamás se ausente de la entrada de la mente.
Si la abandona, haré que vuelva
evocando los tormentos de los reinos inferiores.
30. Gracias al temor, los consejos de sus preceptores
y a permanecer cerca de sus maestros,
los seres afortunados y dotados con devoción,
podrán cultivar la atención fácilmente.
31. Los budas y bodisatvas
lo ven todo; nada obstruye su visión.
Así pues, constantemente estoy
ante la presencia de todos ellos.
32. Alguien que piensa así,
tendrá miedo, respeto y vergüenza.
Al cultivar ese estado mental,
recordará al Buda frecuentemente.
33. Cuando la atención está de centinela
para proteger la puerta de la mente,
la introspección estará también presente
e incluso regresará si desapareciese.
34. Desde el mismo principio, inspeccionaré mi mente
y si descubro que una falta la ensucia,
me quedaré quieto e impertérrito,
inmóvil como el tronco de un árbol.
35. Nunca miraré alrededor
distraídamente sin ningún propósito.
Con la mente resuelta dirigiré
mi mirada siempre hacia abajo.
36. Para relajar la vista
de vez en cuando miraré alrededor.
Y cuando alguien se cruce ante mis ojos,
lo miraré y saludaré cordialmente.
37. Para ver si hay algún peligro en el camino
miraré a menudo en las cuatro direcciones.
Cuando pare a descansar, me daré la vuelta
y miraré hacia atrás.
38. Tras haber examinado qué hay delante y detrás,
decidiré continuar o regresar.
En todas las situaciones y circunstancias,
sabiendo lo que es necesario, actuaré de acuerdo a ello.
39. Al comenzar una actividad me diré:
“Así es como mi cuerpo ha de permanecer”.
Y de vez en cuando lo examinaré
para ver si es así como aún sigue.
40. Una vez atado ese elefante loco, mi mente,
al gran pilar de recordar las enseñanzas,
me esforzaré al máximo en observarlo
para que no pueda escaparse.
41. Los que a toda costa se esfuerzan en la concentración
han de inspeccionar repetidamente sus mentes,
sin distraerse ni un solo instante,
y preguntarse qué es lo que ahora hace.
42. Si en ciertas situaciones, como en peligro o celebraciones,
eso no es posible, actuaré como sea conveniente.
Asimismo, según las enseñanzas, en momentos de
generosidad
las reglas de la disciplina pueden dejar de aplicarse.
43. Cuando planeamos algo y lo empezamos,
no debemos desviarnos hacia otros objetivos.
Con la mente centrada en eso,
eso es lo que hemos de llevar a cabo.
44. Si se actúa así, todo se llevará bien a cabo.
Si se hace de otro modo, no se concluirá nada.
Al actuar así, tampoco se desarrollará
la falta de introspección, uno de los engaños
secundarios.
45. Si tengo que participar en todo tipo
de conversaciones sin sentido
o presenciar innumerables espectáculos sorprendentes,
evitaré apegarme a ellos.
46. Si me hallo, sin motivo alguno,
cavando en la tierra, cortando hierba, dibujando en
el suelo...
recordaré los preceptos de los que han alcanzado la
felicidad,
y por miedo dejaré de hacerlo en ese mismo momento.
47. Cuando desee moverme
o tenga ganas de hablar,
antes examinaré mi mente
pues los seres estables han de actuar correctamente.
48. Cuando sienta el apego
o el deseo de enfadarme,
permaneceré inmóvil como un leño
sin hablar, sin hacer nada.
49. Cuando mi mente esté salvaje,
burlona, llena de orgullo o arrogancia,
cuando desee exponer los defectos ocultos de otros,
revivir discordias o engañarlos,
50. cuando intente alabarme
o criticar a otros,
o desee insultar o provocar una pelea,
en esos momentos, permaneceré como un leño.
51. Cuando desee riquezas, honores, fama,
tener un séquito de seguidores que me atienda
y cuando quiera que otros me veneren y respeten,
en esos momentos, permaneceré como un leño.
52. Cuando quiera desentenderme de beneficiar a otros,
dedicarme a mis propios intereses,
si siento necesidad de charlar,
en esos momentos, permaneceré como un leño.
53. Si surge la impaciencia, la pereza,
el miedo, la arrogancia, la charla sin sentido,
la parcialidad hacia los míos,
en esos momentos, permaneceré como un leño.
54. De este modo, al examinar la mente
si halla emociones negativas o esfuerzos inútiles,
por medio de los remedios adecuados
el héroe bodisatva la sujeta firmemente.
55. Totalmente seguro, con fe perfecta,
constancia, respeto, cortesía,
sentido de la vergüenza y miedo,
y de un modo apacible, me esforzaré para que los demás
sean felices.
56. Sin dejarme abatir por los deseos
opuestos y contradictorios de los seres pueriles,
seré amable con ellos al comprender que
éstos provienen de sus emociones aflictivas.
57. Cuando actúe de modo virtuoso e irreprochable,
ya sea para mi beneficio o el de los seres,
siempre tendré presente que,
cual una aparición, mi “yo” carece de realidad.
58. “Ahora finalmente he obtenido esta libertad suprema”,
reflexionando sin cesar en ello
permaneceré con la mente tan estable
como el monte Meru, el rey de las montañas.
59. Cuando los buitres, atraídos por la carne,
tiren de este cuerpo y lo desmenucen por completo,
a ti mente eso no te acongojará,
¿por qué ahora te desvives así?
60. ¡Oh mente, ¿por qué proteges
este cuerpo considerándolo como tuyo?!
Si tú y él sois entidades separadas,
¿para qué puede servirte?
61. ¿Por qué, oh mente confusa, no te aferras
a una figura limpia de madera?
¿Por qué proteges este pútrido
artilugio hecho de tantas impurezas?
62. En primer lugar, con la imaginación
quita la envoltura de la piel.
Luego con el bisturí de la sabiduría
separa también la carne del esqueleto.
63. Los huesos, ábrelos también
y obsérvalo todo hasta la médula.
Y pregúntate ¿dónde está
la esencia de todo esto?
64. Si aunque busques con ahínco
no puedes encontrar la esencia,
¿por qué sigues todavía custodiando
con tanto apego este cuerpo?
65. Oh mente, estas inmundicias no puedes comerlas,
ni tampoco puedes beber su sangre,
ni puedes chupar sus tripas,
¿para qué puede, pues, servirte este cuerpo?
66. Sin embargo, quizá sí pueda guardarse
como comida para los buitres y chacales.
Esta forma humana es meramente
un instrumento que ha de usarse.
67. Y aunque lo hayas protegido,
¿qué vas a hacer cuando
el despiadado Señor de la Muerte
te lo arrebate para dárselo a las aves y los perros?
68. Si a los sirvientes que no pueden trabajar
no se les proporciona vestidos y demás,
¿por qué te esfuerzas en mimar tanto
a este cuerpo que, aunque lo sustentes, partirá?
69. Dale la remuneración necesaria
y hazle que trabaje para ti.
Pero si no te beneficia
no se lo des todo.
70. Considera el cuerpo como un navío,
un simple medio para ir y venir.
Haz de él el instrumento que colme tus deseos
a fin de poder beneficiar a los seres.
71. Así, con la mente controlada,
tendré siempre una expresión sonriente.
Evitaré fruncir el ceño y la mirada hosca
y seré siempre honesto y amigo de todos.
72. No moveré, por descuido,
ruidosamente las sillas y demás,
ni abriré con violencia las puertas.
Siempre disfrutaré siendo humilde.
73. Las garzas, los gatos y los ladrones
por actuar silenciosa y sigilosamente
consiguen llevar a cabo lo que se proponen.
Y así es como los sabios han de obrar siempre.
74. Cuando me den consejos sin haberlos pedido
aquellos hábiles en aconsejar a sus discípulos
con respeto los aceptaré humildemente
y siempre trataré de aprender de todos.
75. A todos los que digan algo beneficioso,
los apoyaré diciendo: ¡Qué palabras tan bien dichas!
Y cuando vea a otros hacer el bien
los alentaré en su virtud elogiándolos.
76. Ensalzaré sus cualidades discretamente.
Cuando otros los elogien, yo también lo haré.
Pero cuando alaben mis propias virtudes,
reflexionaré sobre su capacidad para reconocer la virtud.
77. Todas las acciones tienen como objetivo la felicidad
aunque es algo que, incluso pagando por ello, es raro.
Por lo tanto, celebraré con alegría
todo lo excelente logrado por otros.
78. Actuando así nada pierdo en esta vida
y me aportará mucha felicidad en las futuras.
Pero por actuar erróneamente, estaré triste y sufriré
y en vidas futuras experimentaré un inmenso tormento.
79. Cuando hable, lo haré de un modo apropiado,
coherente, dejando el significado claro,
siendo agradable, sin apego ni aversión,
suavemente y con moderación.
80. Cuando mire a otros seres
pensaré que gracias a ellos
lograré alcanzar la budeidad,
y lo haré directa y afectuosamente.
81. Siempre motivado por la más alta aspiración
o ayudado por la aplicación de los antídotos,
se reúnen grandes méritos en los campos
de las cualidades, del beneficio y del dolor.
82. Provisto con fe y entendimiento
llevaré a cabo yo mismo mis actividades.
En todo lo que haga
no dependeré de nadie.
83. Cada una de las perfecciones,
la generosidad y las demás, supera a la anterior.
Por una inferior no abandonaré otra superior.
El bien de los demás es lo más importante.
84. Así, tras haberlo entendido, siempre
me esforzaré para el beneficio de los seres.
El Compasivo, que ve más allá,
para este fin ha permitido lo que está prohibido.
85. Comeré con moderación y compartiré mi comida
con los que practican la disciplina, los indefensos,
y los que han caído en los reinos inferiores.
Lo daré todo, excepto los tres hábitos monásticos.
86. Por motivos triviales no dañaré este cuerpo
con el que practico las enseñanzas sagradas.
Por actuar así, podrán colmarse rápidamente
los deseos de todos los seres.
87. Si la motivación compasiva no es pura,
no ha de darse el propio cuerpo.
Sin embargo, en esta vida y las futuras, puede darse
a fin de conseguir un beneficio inmenso.
88. El darma no debe enseñarse a quienes no tienen respeto,
a los que llevan turbantes aunque no estén enfermos,
a quienes llevan palos, armas o sombrillas,
o a aquellos que se cubren la cabeza.
89. No debe enseñarse a mujeres sin escolta,
ni lo vasto y profundo a aquellos en caminos inferiores.
Las enseñanzas superiores e inferiores
han de tratarse con igual respeto.
90. Aquellos capacitados para las enseñanzas más vastas
no deben ser introducidos a caminos inferiores.
Las reglas de conducta no deben descuidarse,
ni se debe confundir a otros con sutras y tantras.
91. Los palillos y los esputos
que se arrojen deben cubrirse.
Es censurable orinar o dejar otros excrementos
en las aguas y terrenos usados por los demás.
92. No se debe comer llenándose la boca,
haciendo ruido o con la boca abierta.
Ni hay que frotarse las manos,
ni sentarse con las piernas estiradas.
93. No se debe viajar, sentarse, ni estar a solas
con una mujer de otra familia.
Todo lo que se ha observado o nos han enseñado
que es inadecuado debe ser evitado.
94. No se debe señalar con un dedo,
sino respetuosamente
usando toda la mano derecha.
Así es como se indica el camino.
95. No han de agitarse los brazos bruscamente.
Es mejor una señal con un movimiento mínimo,
con algún sonido suave, con un chasquido de los dedos...
Uno parece falto de control, si se actúa de otro modo.
96. Al dormir uno debe tumbarse en la dirección deseada
en la misma postura que lo hizo el Buda al pasar al nirvana;
y nada más acostarse, con introspección decidir
que uno se levantará rápidamente.
97. Las actividades de un bodisatva
son ilimitadas, según las enseñanzas.
De entre ellas, han de practicarse,
hasta conseguirlo, las que purifican la mente.
98. Por recitar el Sutra en Tres Secciones
tres veces por el día y otras tres por la noche,
confiando en los budas y bodisatvas,
se purificarán “el resto de las transgresiones”.
99. En todo lo que haga, para mí o los demás,
en cualquier lugar o circunstancia,
debo esforzarme en poner en práctica
lo que para ello ha sido enseñado.
100. No hay ningún tipo de conocimiento
que los herederos de los victoriosos no deban aprender.
Para quien sea diestro en hacerlo así,
nada de lo que haga dejará de producir méritos.
101. Directa o indirectamente haré sólo
lo que sea para el beneficio de los seres.
Y, únicamente para su beneficio,
todo lo dedicaré para la Iluminación.
102. Nunca, ni aun a costa de mi vida,
abandonaré a mi maestro, el amigo espiritual,
que es sabio en la doctrina del Gran Vehículo
y supremo en la disciplina del bodisatva.
103. Se ha de aprender a seguir al maestro espiritual
tal como se describe en la biografía de Sri Sambava.
Éstas y otras enseñanzas del Buda
se entienden leyendo los sutras.
104. En los sutras se encuentran las prácticas,
por lo tanto deben leerse y estudiarse.
El Sutra de la Esencia del Cielo
es el texto que debe estudiarse primero.
105. Todo lo que ha de practicarse constantemente
se expone extensa y detalladamente
en el Compendio de todas las disciplinas,
por lo que es necesario leerlo reiteradamente.
106. O a veces, puesto que es más breve,
debe consultarse el Compendio de los sutras.
También deben leerse diligentemente
los dos textos compuestos por el noble Nagaryuna.
107. Todo lo que no está prohibido
en ninguno de esos textos, debe practicarse.
Para proteger las mentes de la gente corriente,
se deben aprender los preceptos y aplicarlos perfectamente.
108. “Examinar constantemente
el estado y las acciones del cuerpo y la mente”;
eso tan sólo define brevemente lo que es
mantener la introspección vigilante.
109. Todo esto ha de ponerse en práctica.
¿Qué puede lograrse con tan sólo pronunciar las palabras?
¿En qué beneficiaría al enfermo
leer meramente la prescripción del médico?