1. Siendo así paciente, practicaré con diligencia,
pues con diligencia es como se alcanza la budeidad.
Igual que si no hay viento nada se mueve,
tampoco hay méritos sin diligencia.
2. La diligencia es deleitarse con la virtud.
Lo opuesto puede explicarse como:
pereza, gusto por lo negativo,
abatimiento y desprecio por uno mismo.
3. Degustar con placer la ociosidad,
estar apegado a dormir y reposar,
no sentirse hastiado por el sufrimiento del samsara;
son los factores que desarrollan la pereza.
4. Arrastrado por la red de las emociones aflictivas
he caído en la trampa del nacimiento,
¿cómo es que todavía no me doy cuenta de que
me he metido en las fauces del Señor de la Muerte?
5. ¿No ves cómo, uno a uno,
va liquidando a todos los de tu especie?
Sin embargo, reposas durmiendo
como un búfalo junto al carnicero.
6. Todas las salidas están cerradas,
el Señor de la Muerte te acecha.
¿Cómo puedes disfrutar de la comida?
¿Cómo puedes disfrutar del sueño?.
7. La muerte llegará pronto,
hasta entonces, reúne méritos.
Pues aunque entonces abandonases la pereza
¿de qué podría servirte cuando ya no quede tiempo?
8. “Esto no lo he hecho, esto solo lo he empezado,
de esto estoy a la mitad...”.
Y de repente llegará el Señor de la Muerte;
y te asaltará el lamento “¡Ay, estoy perdido!”.
9. Verás a tus seres queridos ya sin esperanzas,
con los ojos rojos e hinchados, y por sus mejillas
caerán lágrimas, debido a su profunda tristeza,
y verás también a los emisarios del Señor de la Muerte.
10. El recuerdo de tus actos negativos te torturará
y podrás oír los clamores del infierno.
El pánico hará que te ensucies con tus excrementos.
¿Qué podrás hacer en medio de ese delirio?
11. Si, como el pescado vivo que se retuerce,
estás aterrorizado estando aún vivo,
¿es necesario mencionar los tormentos insoportables
de los infiernos creados por los actos negativos?
12. ¿Cómo puedes descansar tan tranquilo
habiendo hecho lo que te llevará
a que tu carne tierna y delicada se abrase
con líquidos incandescentes en el infierno
Intensamente Ardiente?
13. Impaciente y quisquilloso, deseas resultados sin esfuerzo;
muchos son los sufrimientos que te esperan.
Ya en las garras de la muerte y te comportas como
un dios.
¡Ay, el sufrimiento va a demolerte!
14. Este cuerpo humano es como una barca,
aprovéchalo y libérate del inmenso torrente de
sufrimiento.
Difícilmente podrás encontrar esta barca de nuevo.
¡Ahora, insensato, no es el momento de dormir!
15. ¿Cómo puedes abandonar el darma sagrado,
que es la alegría suprema y causa de la felicidad infinita,
y disfrutar con distracciones y frivolidades
que engendrarán tu sufrimiento?
16. No te sientas abatido; reúne tus fuerzas,
esfuérzate y sé dueño de ti mismo.
Practica el igualarse uno mismo con los demás
y el cambiarse uno mismo por los demás.
17. No te sientas descorazonado pensando:
“¿Cómo puedo alcanzar la budeidad?”.
El Buda, que es veraz al hablar,
proclamó esta verdad:
18. Si generan la fuerza de la perseverancia,
incluso las moscas, los mosquitos,
las abejas y los gusanos obtendrán
la budeidad suprema tan difícil de alcanzar.
19. Luego, si alguien como yo, nacido en la especie humana,
puede distinguir lo que beneficia y lo que daña
y no abandona la práctica del bodisatva,
¿cómo no va a poder obtener la budeidad?
20. “Tener que dar mis miembros y otras partes de mi cuerpo
es algo que me asusta”: si pensáis eso,
ese miedo está fuera de lugar. La confusión
te impide discernir lo importante de lo insignificante.
21. Durante incontables millones de kalpas
he sido cortado, apuñalado, quemado,
descuartizado innumerables veces,
pero nada de eso me ha llevado a la budeidad.
22. Las dificultades padecidas practicando
para la Iluminación tienen un límite.
Son como el dolor de una incisión
hecha para curar un dolor interno mayor.
23. Todos los médicos curan las enfermedades
por medio de penosos tratamientos.
Para eliminar múltiples sufrimientos
hemos de sobrellevar pequeñas penalidades.
24. Pero, el Doctor Supremo no aplica
tratamientos comunes como ésos.
Con remedios sumamente suaves
cura intensos e infinitos sufrimientos.
25. Nuestro guía nos enseña a dar
primero cosas tales como verduras u otra comida.
Tras habernos habituado a ello, paulatinamente
podremos llegar a dar nuestra propia carne.
26. Pues cuando ya se ve que el propio cuerpo
es similar a las verduras y otra comida,
¿qué dificultad puede haber entonces
en ofrecer nuestra propia carne?
27. Al haber dejado atrás los actos negativos, no se sufre.
Y al ser sabios, no se carece de alegría.
Pues, a la mente y el cuerpo se les daña
con los puntos de vista erróneos y los actos negativos.
28. El bienestar del cuerpo proviene de los méritos,
la felicidad de la mente viene de la sabiduría.
¿Qué puede entristecer a los seres compasivos
que para beneficiar a los seres permanecen en el samsara?
29. Por el poder de la bodichita
los actos negativos pasados se consumen
y se reúne un inmenso océano de méritos;
por eso se dice que superan a los sravakas.
30. Montando sobre el caballo de la bodichita
que elimina todo dolor y todo abatimiento,
¿qué persona inteligente puede sentirse
descorazonada yendo de felicidad en felicidad?
31. Para lograr el beneficio de los seres,
las fuerzas son: aspiración, firmeza, alegría y desistir.
La aspiración se desarrolla con el miedo al sufrimiento
y reflexionando sobre los beneficios que se obtendrán.
32. Por lo tanto, abandonando todo lo que se le opone
me esforzaré para aumentar mi diligencia
con aspiración, confianza en mí mismo, alegría y
desistiendo,
y con la fuerza de la perseverancia y el autocontrol.
33. Yo mismo destruiré todas
las innumerables faltas, mías y de los demás,
aunque para cada una de ellas
necesite un océano de kalpas.
34. Y si no veo que esté haciendo
ni lo más mínimo para destruir esas faltas,
¿cómo es que no me explota el corazón
por el infinito sufrimiento que me aguarda?
35. He de conseguir innumerables buenas cualidades,
para mi beneficio y el de los demás,
aunque por cada una de ellas
deba practicar durante un océano de kalpas.
36. Nunca he llegado a familiarizarme
ni siquiera parcialmente con alguna de esa cualidades.
¡Qué increíble es que desperdicie esta vida
que sorprendentemente he obtenido!
37. No he hecho ofrendas a los budas
ni donaciones para la celebración de grandes fiestas
ni trabajado para las enseñanzas
ni he colmado los deseos de los pobres.
38. No he protegido del miedo a los que lo tienen
ni he proporcionado consuelo a los afligidos.
Lo único que he conseguido es causar
sufrimiento y dolor en el vientre materno.
39. Por carecer de aspiración por el darma
en esta vida y en las pasadas,
me encuentro en este estado de infortunio.
¿Quién desistiría pues de esa aspiración?
40. El Sabio dijo que la aspiración
es la raíz de todas las virtudes.
Y la raíz de la aspiración es meditar
constantemente en el fruto de las acciones.
41. El sufrimiento, la infelicidad,
todas las diversas clases de miedo,
vernos separados de lo que queremos
son el resultado de las acciones negativas.
42. Si según mis intenciones
mis acciones son virtuosas,
adondequiera que vaya
el mérito amasado me rendirá sus frutos.
43. Pero si mis actos son nocivos
adondequiera que vaya, aunque busque la felicidad,
me traspasarán las armas del sufrimiento,
producto de esos actos nocivos.
44. Debido a la virtud, estaré en el corazón de un loto fresco,
fragante y espacioso,
con resplandor sustentado por las melodiosas palabras
del Victorioso.
De sus pétalos que se abrirán con la luz del Sabio surgiré
con un cuerpo supremo,
permaneceré como heredero del Sugata en la presencia
de los victoriosos.
45. O debido a mis numerosos actos negativos, seré
torturado por los esbirros de Yama,
que me despellejarán y verterán sobre mi cuerpo cobre
fundido por un inmenso fuego abrasador
y con espadas y puñales incandescentes trocearán mi
carne en cientos de pedazos
que caerán en el suelo metálico terriblemente ardiente.
46. Por lo tanto, aspiraré a lo que es virtuoso
y con devoción lo pondré en práctica.
Y tal como se explica en el Vajradvaja
cultivaré una firme confianza.
47. Primero he de examinar mis recursos,
para decidir si empiezo o no.
Puede que sea mejor no empezar,
ya que si empiezo no he de volverme atrás.
48. Pues si así lo hago, ese hábito continuará en vidas futuras
e incrementarán mis acciones negativas y mi sufrimiento.
No seré capaz de llevar a cabo otras acciones
o las que haga fructificarán débilmente.
49. Las acciones, las emociones aflictivas y la habilidad:
a esas tres cosas hay que aplicar la confianza.
Pensar: “lo haré yo solo”
es la confianza en la acción.
50. Los seres mundanos dominados por sus emociones
aflictivas
no son capaces de conseguir lo que los beneficia.
Puesto que comparándome con ellos, yo si puedo,
seré yo quien lleve a cabo esa tarea.
51. Cuando otros se dediquen a tareas inferiores,
¿cómo me he de comportar?
En cualquier caso, he de evitar ser arrogante.
Carecer de orgullo es lo mejor.
52. Hasta los cuervos se comportan como águilas
cuando se encuentran con una serpiente muerta.
Si soy tan débil y pusilánime
me dañarán incluso las pequeñas faltas.
53. Y si me desaliento y abandono el esfuerzo
¿cómo podré liberarme de este estado miserable?
Pero si con resolución mantengo la confianza,
incluso las grandes faltas será difícil que me venzan.
54. Así, manteniendo la mente firme
aniquilaré todas las faltas.
Porque si caigo con alguna falta,
mi deseo de ser victorioso en los tres mundos dará risa.
55. A todo le ganaré la batalla
y nada podrá vencerme.
Yo, el hijo del León, el Victorioso,
mantendré constantemente esta confianza.
56. Los seres dominados por la arrogancia,
lo están por las emociones aflictivas; no por la confianza
en sí mismos.
Los que tienen confianza no caen bajo el poder del
enemigo,
mientras que los otros sí están bajo el poder del enemigo,
el orgullo arrogante.
57. Si la arrogancia invade la mente
conduce a los estados desafortunados.
O si nacemos humanos arruina la dicha.
Así, uno será un esclavo cuya subsistencia dependa
de otros
58. o estúpido, feo, débil, despreciado por todos.
Si esos ascetas hinchados de engreimiento
forman también parte de los orgullosos,
decidme entonces quienes son los viles.
59. Los que a fin de vencer al enemigo, la arrogancia,
tienen confianza en sí mismos, son los orgullosos,
valientes y vencedores.
Quienes erradican el progreso del enemigo, la arrogancia,
consiguen, según sus deseos, el fruto de la victoria para
los seres.
60. Cuando esté asediado por las emociones aflictivas
las afrontaré de mil modos.
Como un león entre zorros, no dejaré que me dañe
esa multitud de emociones aflictivas.
61. Ante cualquier peligro, por grande que sea
la gente protege instintivamente sus ojos.
Similarmente, cuando afronte un peligro
no caeré bajo el poder de la emociones aflictivas.
62. Mejor que me quemen vivo
hasta que muera o me corten la cabeza.
Pero nunca en ningún momento me someteré
ante el enemigo, las emociones aflictivas.
63. En cualquier momento y circunstancia
no haré nada más que lo que sea adecuado.
64. Como quienes se divierten con un juego,
con cualquier tarea que hacen los bodisatvas
se entregan por completo a ello
con alegría, sin saciarse nunca.
65. La gente trabaja para ser feliz
aunque sea incierto si lo conseguirá o no.
Pero, ¿cómo pueden conseguir ser felices
si no llevan a cabo lo que los hará serlo?
66. Si nunca se sacian de los placeres,
que son como miel sobre el filo de una cuchilla,
¿cómo pueden estar saciados de los méritos
cuyos frutos serán la paz y la dicha?
67. Así, para llevar a cabo una tarea
hasta completarla, he de zambullirme en ella
como un elefante atormentado por el sol de mediodía
se zambulle en las aguas de un lago.
68. Si en algún momento estoy agotado y sin fuerza,
debo dejar mi trabajo a fin de retomarlo después.
Cuando lo haya completado, lo dejaré
deseando iniciar el siguiente.
69. Como un guerrero veterano se enfrenta
a las espadas de los enemigos en un campo de batalla,
esquivaré las armas de las emociones aflictivas
y exterminaré por completo a esos enemigos.
70. Al que durante la batalla se le cae la espada,
atemorizado la recoge rápidamente.
Así, si pierdo el arma de la atención,
la recogeré con rapidez por miedo a los infiernos.
71. Igual que por medio de la sangre,
el veneno se extiende por el cuerpo;
si el mal encuentra una oportunidad,
invade y se esparce por la mente.
72. Como quien lleva una vasija llena de aceite y va aterrado,
pues un hombre armado con una espada lo sigue
amenazándolo con matarlo si una gota se derrama,
así es como ha de esforzarse un practicante.
73. Igual de rápido que me levantaría
si una serpiente se deslizase en mi regazo,
si se acercan el sueño o la indolencia,
así de rápido voy a eliminarlos.
74. Cada vez que falle o tenga un desliz,
me censuraré y durante mucho tiempo
me diré que por cualquier medio
he de evitar que ocurra de nuevo.
75. “¿Cómo puedo cultivar la atención
en cualquier momento y circunstancia?”.
Pensando así desearé actuar correctamente
y encontrar maestros espirituales.
76. En cualquier caso, antes de empezar una tarea,
para que tenga la fuerza necesaria para completarla,
recordaré las enseñanzas sobre el cuidado
y con presteza me dispondré a ello.
77. Como una tela de algodón se mueve
de aquí a allá impulsada por el viento,
así también todo lo que haga
lo llevaré a cabo movido por la alegría.