Capítulo III: La adopción de la Bodichita
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Capítulo III: La adopción de la Bodichita

1. LAS PRÁCTICAS PREPARATORIAS

2. LA ACUMULACIÓN DE MÉRITO

La acumulación del mérito tiene ocho partes o «ramas», de las que las cuatro primeras se han explicado ya en el capítulo II [131]. En este capítulo se explicarán las otras cuatro: alegrarse de lo que es virtuoso, la petición a los maestros de que hagan girar la rueda del Darma, la súplica a los maestros para que no pasen al nirvana y la dedicación del mérito al beneficio de los demás.

1.- ALEGRARSE DE LO QUE ES VIRTUOSO

Según los tres tipos de capacidad de los individuos —superior, intermedia e inferior—, pueden distinguirse diferentes tipos de mérito virtuoso. El de los individuos de capacidad inferior es un mérito virtuoso conducente a la felicidad [132], y puede considerarse desde la perspectiva de su causa y desde la de su resultado.
[Estrofa 1] Desde la perspectiva de su causa, hemos de alegrarnos de la práctica, de todos los seres del samsara, de las acciones virtuosas —las diez acciones positivas, etcétera— que no están asociadas a la determinación de dejar el samsara ni a la bodichita ni con la experiencia interior de la inexistencia del yo. Porque ese tipo de acciones positivas es la causa de que, durante algún tiempo, se liberen del sufrimiento y los tormentos de los infiernos y otros destinos desdichados, y disfruten de la felicidad de los dioses y los hombres.
Hemos de alegrarnos también desde la perspectiva de su resultado. Aunque todavía estén sometidos a los tres tipos de sufrimiento —el sufrimiento del sufrimiento, el sufrimiento del cambio y el sufrimiento en gestación omnipresente—, la situación de los dioses y los seres humanos es feliz si se compara con la de los seres de los tres reinos inferiores. Así, tenemos que alegrarnos de todo corazón, sin envidia ni deseos de rivalizar, de la felicidad que disfrutan los seres en el reino de los dioses y el de los humanos, en donde —a pesar de que todavía pueden experimentar sufrimientos— recogen los frutos de las acciones positivas que hicieron en el pasado y gozan de belleza física, juventud, poder, fama, riqueza y toda clase de placeres perfectos.
[Estrofa 2] Asimismo, hemos de alegrarnos de la causa y el resultado del mérito virtuoso de los individuos de capacidad intermedia, que conduce a la liberación del vehículo básico. Con respecto a su causa, se dice:
Denominamos Iluminación a la sabiduría
que conoce que han cesado y no surgirán más [133].
Así pues, debemos alegrarnos de todas las acciones virtuosas que se hacen conjuntamente con la determinación de dejar el samsara y el reconocimiento de la inexistencia del yo, es decir, las acciones que son la causa de la Iluminación de los shravakas y los pratyekabudas.
Como resultado de ese mérito, los seres se liberan definitivamente del nacimiento, la enfermedad, la vejez, la muerte y todos los demás sufrimientos de los tres mundos de la existencia. Y consiguen los diferentes estadios de realización de los shravakas en el camino del aprendizaje —los que han entrado en la corriente, los que regresarán una vez y los que ya no regresarán—, y la realización de un arhat en el camino de más allá del aprendizaje. Para ellos, el océano de sangre y lágrimas se ha secado, las montañas de huesos han desaparecido y ya no hay diferencia entre el oro y las piedras. Así pues, recordando las cualidades de realización y eliminación que han logrado esos seres y que gracias a su bondad todavía podemos recibir las enseñanzas del Vinaya —que son sublimes y dignas de elogio, y que el Buda compasivamente dejó para nosotros como enseñanzas y como un maestro—, hemos de alegrarnos y sentir fe hacia ellos.
[Estrofa 3] También hemos de alegrarnos, desde las perspectivas de su causa y su resultado, del mérito virtuoso de los individuos de capacidad superior, que conduce a la liberación del gran vehículo. Alegrémonos de su resultado final, es decir, la Iluminación perfecta, dotada de las infinitas cualidades de la eliminación y la realización de los budas, que son los protectores de todos los seres. Y, asimismo, reconozcamos y celebremos los resultados provisionales, es decir, las cualidades de eliminación y realización logradas por los bodisatvas que están en los estadios de realización, desde el primero denominado Alegría Perfecta hasta el décimo, Nube de Darma.
[Estrofa 4] Luego considerando la causa de esos logros, tenemos que alegrarnos sinceramente y sin ninguna envidia del océano de mérito de aspirar a la Iluminación suprema con la intención de establecer a todos los seres, cuyo número es infinito como el espacio, en el estado de la felicidad suprema de la budeidad. Hemos de alegrarnos igualmente del mérito vasto y duradero como el espacio —como se ha visto en el capítulo sobre los beneficios de la bodichita— que se engendra al poner en aplicación la bodichita, con el adiestramiento en las seis paramitas, que beneficia de un modo inmensurable a todos los seres.
Si uno se alegra de este modo del mérito obtenido por los demás, adquiere él mismo un mérito aún mayor. Esto se ilustra con la historia de la mendiga que se alegró de que el rey Prasenayit hubiera invitado al Buda y a sus discípulos a su palacio, y les hubiese homenajeado, por lo que el Buda le dedicó el mérito a ella.
El sutra condensado de la Prajñaparamita dice de los beneficios de alegrarse:
El peso de todos los Montes Meru en mil millones de mundos
puede calcularse; pero no, el mérito de alegrarse.
Alegrarse del mérito de los demás es una instrucción esencial que nos permite acumular una inmensa cantidad de mérito de un modo fácil y rápido, y no caer en la arrogancia y la ostentación. Por eso se dice que hemos de alegrarnos cada vez que oigamos hablar de las acciones virtuosas hechas por los demás o las veamos hacer.

2.- LA PETICIÓN A LOS MAESTROS DE QUE HAGAN GIRAR LA RUEDA DEL DARMA

Cuando nuestro maestro el Buda alcanzó la budeidad debajo del árbol de la Iluminación, dijo:
He encontrado una verdad similar a la ambrosía:
profunda, apacible, libre de elaboraciones mentales, luminosa y no compuesta.
Pero si la explicara nadie la entendería,
así que permaneceré en silencio aquí en el bosque.
Debido a la grandeza de su Darma y por muchas otras razones, el Buda permaneció en silencio y aparentemente no dio enseñanzas durante siete semanas. Hasta que Indra, el rey de los dioses, le ofreció una concha blanca cuya espiral giraba hacia la derecha y Brahma le ofreció una rueda de oro con mil radios. Tras lo cual le dijeron: «Para poder recibir cuatro versos de Darma, soportó dificultades inenarrables, como clavarse mil clavos en el cuerpo o hacer arder mil lámparas sobre su piel. ¿Por qué, habiendo conseguido el tesoro de la doctrina suprema, no hace que ahora gire la rueda del Darma?» y le pidieron reiteradamente que hiciese girar la rueda del Darma. El Buda respondió:
Brahma, a los seres de Magadha
dotados de inteligencia, fe y la facultad de oír,
que no dañen a los demás y tengan una inclinación estable al Darma,
les abriré el acceso a la ambrosía.
Y tras decir eso, el Buda hizo girar la rueda del Darma.
[Estrofa 5] De modo similar, hemos de considerar que les ofrecemos respetuosamente una rueda de oro y otras ofrendas, e invocar con las manos unidas a todos los budas victoriosos de los tres tiempos y las diez direcciones, que nos perciben con su sabiduría perfecta (por lo que ante ellos no estamos ocultos) y piensan en nosotros con amor bondadoso.
A ellos tenemos que pedirles que alumbren con la luz del Darma sublime a todos los seres que están desorientados en medio de las densas tinieblas de la ignorancia y no saben lo que se ha de hacer y lo que se ha de evitar, ni distinguir el camino verdadero del falso, ni lo que es correcto y lo que es incorrecto [134], y padecen por ello todo tipo de sufrimientos. Hemos de pedirles que eliminen la oscuridad de la ignorancia de todos ellos del modo más apropiado para cada uno y revelen la luz auténtica de la sabiduría primordial.
Cuando hacemos esas oraciones, hemos de considerar que los budas prometen que harán girar la rueda del Darma. Si hacemos esa petición, en todas nuestras vidas no tendremos puntos de vista erróneos y nunca estaremos separados de la luz de las enseñanzas sublimes. Se dice que, de hecho, esa es la razón de hacer esta petición.

3.- LA SÚPLICA A LOS MAESTROS PARA QUE NO PASEN AL NIRVANA

[Estrofa 6] En el pasado, cuando el upasaka Chunda suplicó al Buda que no pasase al nirvana, el Buda prolongó su vida tres meses. Pues, aunque desde el punto de vista de la verdad última no pasan al nirvana, los budas que residen en las tierras puras de las diez direcciones desean, por diversas razones, mostrar la apariencia de que pasan al nirvana después de haber completado su trabajo para los seres. Por eso, tenemos que suplicarles con las manos unidas que no abandonen a la infinidad de los seres en su ceguera —pues tienen los ojos de la discriminación moral de lo que se ha de hacer y evitar cegados por las cataratas de la ignorancia—, sino que se queden durante incontables kalpas, sin pasar al nirvana, para que puedan mostrarles con claridad la conducta que deben seguir y la que han de evitar.
Cuando nosotros hacemos esas oraciones, hemos de considerar que los budas aceptan y prometen permanecer con nosotros.

4.- LA DEDICACIÓN DEL MÉRITO AL BENEFICIO DE LOS DEMÁS

En general, en el mahayana el merito se dedica a conseguir la Iluminación suprema. En este caso, a fin de cultivar la bodichita en la mente, es necesario adiestrarse en los cuatro inconmensurables o en la compasión, porque se dice que la raíz de la bodichita es la compasión. Por eso puede que uno se pregunte si la dedicación se presenta aquí como algo equivalente a la compasión.
[Estrofa 7] Hemos de desear que todo el mérito que hemos acumulado en el pasado, el presente y el futuro, incluido el de haber practicado estas siete ramas que acaban de explicarse, sirva para purificar y eliminar, en general, todo el sufrimiento del samsara que experimentan todos los seres, cuyo número es infinito como el espacio, y especialmente el sufrimiento de los tres reinos inferiores.
[Estrofa 8] Más particularmente, han de ser objeto de nuestra compasión los seres que están afligidos por diversas afecciones, como las dieciocho clases de enfermedad causadas por la nube roja y mórbida que exhalan los asuras cuando, debido al comportamiento negativo de los seres, vencen en su lucha contra los dioses [135]. Por eso hemos de pedir que, hasta que los seres estén curados de sus enfermedades, podamos ser la medicina perfecta que los sane; como, por ejemplo, en el pasado hizo el rey Padma cuando decidió renacer como un pez rohita para curar a su pueblo de la epidemia que padecía y salvó la vida de los demás [136] y [como se ilustra también] en otras historias.
En general, todas las medicinas que existen provienen de las bendiciones compasivas de los budas y los bodisatvas. Así pues, hemos de pedir que podamos ser un médico capaz de enseñar y administrar remedios, igual que Khyeu Chubep [137] y otros. Además, como nuestro maestro el Buda atendió él mismo a un monje enfermo, limpió con un trozo de bambú el excremento con el que este se había ensuciado, cambió la ropa de su cama, etcétera, y dijo que era necesario que cuidáramos de los enfermos, debemos pedir que podamos ser el enfermero de los que están enfermos.
Además de expresar ese deseo, debemos cuidar a los que estén enfermos y no hemos de desatenderlos nunca.
[Estrofa 9] Hemos de desear que podamos hacer caer una lluvia incesante de alimentos de múltiples sabores y bebidas de néctar para todos los seres del universo torturados por el sufrimiento de no tener nada para comer y beber. Así, desaparecerán su hambre y su sed y todos disfrutarán de sentirse totalmente saciados. Asimismo, debemos pedir que, en la época de carestía de una kalpa intermedia —durante los períodos de los comedores ocultos, los comedores con cuchara y los comedores de huesos pelados [138]—, nosotros mismos podamos ser comida y bebida, abundantes y perfectas, que satisfagan completamente el hambre y la sed de los seres.
Tenemos que pedir también que durante la época de las epidemias podamos ser las medicinas y que durante la época de las guerras tengamos el poder de transformar el aluvión de armas en un aluvión de flores. Las enseñanzas dicen que para evitar renacer en un universo que está en una de esas kalpas intermedias de enfermedades, guerras o hambre, hemos de hacer ahora ofrendas de toda clase de medicinas y de armas a las Tres Joyas preciosas, y de alimentos y bebidas a la Sanga, y rezar para que ni nosotros ni los demás seres renazcamos en esos periodos.
[Estrofa 10] Para todos los seres de este mundo que son pobres e indigentes, que carecen de comida, bebida, vestimenta y cualquier tipo de posesiones, hemos de pedir que podamos ser un tesoro inagotable que colme sus deseos: comida para los hambrientos, bebida para los sedientos, etcétera, de modo que todo lo que necesiten esté a su alcance ante ellos.

3. EL ADIESTRAMIENTO MENTAL

1.- EL ADIESTRAMIENTO MENTAL EN SÍ

El adiestramiento mental es lo que hace posible que se genere la bodichita. Porque si no cortamos las ligaduras de los deseos egoístas no podremos engendrar la actitud mental altruista. Por lo tanto, al principio, el adiestramiento mental es de vital importancia. Como se dice:
El número de seres es ilimitado
y asimismo lo es el deseo de beneficiarlos.
Aunque se carezca del poder para ayudarlos,
se ha de cultivar sin cesar el deseo de hacerlo.
Quienes albergan este deseo
están ya aplicándose en beneficiarlos.
Para beneficiar a los demás, se ha de adiestrar la mente abandonando las tres bases del aferramiento al yo [139]. Pero los principiantes deben evitar abandonarlos realmente, porque se dice que si uno intenta hacerlo sin estar realmente capacitado para ello, el resultado será un mero simulacro. Por eso no es contradictorio afirmar que si nos habituamos a la actitud generosa de ofrecer mentalmente esas tres bases a los demás, podremos lograr la perfección de la paramita de la generosidad, aunque en realidad no ofrezcamos nada. Por el contrario, hacer donaciones y ofrendas sin una actitud generosa es una mera parodia de la generosidad. Es, por lo tanto, crucial que nos habituemos a la actitud mental generosa.
De las tres bases del aferramiento al yo, el cuerpo es la más importante. Porque nos identificamos con él o consideramos que nos pertenece. Y es para su bienestar, en esta vida y las futuras, que nos aferramos a las posesiones, los placeres y el mérito. De ahí la gran importancia de cortar el apego al cuerpo.
[Estrofa 11] Por eso, hemos de decir, al igual que Shantideva, y reflexionar con claridad repetidamente en el significado de los que decimos, que todo lo que nos es más querido —nuestro cuerpo, nuestras posesiones (bienes, alimento, ropa...), todo aquello de lo que disfrutamos y asimismo las raíces del mérito del pasado, del presente y del futuro— lo ofrecemos para el beneficio y la felicidad de todos los seres sin ninguna excepción, de un modo sincero y sin escatimar nada debido a la tacañería ni esperar ninguna recompensa ni resultado kármico.
Esta es una instrucción esencial que acaba con el demonio del aferramiento al yo, la raíz del samsara. Cuando surjan pensamientos de apego al cuerpo o alguna otra cosa, hemos de mirarlos directa e inmediatamente, sin separarnos nunca de la vacuidad —la inexistencia del yo— y la compasión libre de referencias duales. Eso asegurará que permanezcamos en el camino supremo, en el que nunca se abandona a los seres, que son como ilusiones mágicas.
Si, cuando sintamos miedo, como puede ocurrirnos en sitios peligrosos o lugares solitarios de retiro, recordamos que habiendo ofrecido a los demás las tres bases del aferramiento al yo (el cuerpo, las posesiones y el mérito) ya no nos queda nada a lo que apegarnos, se nos quitará un gran peso de encima y nos sentiremos aliviados, serenos y felices. Y si, mientras estamos en ese estado, surge de nuevo el aferramiento al yo, hemos de volver a declarar: «Mi cuerpo y asimismo mis bienes y mi mérito del pasado, presente y futuro, los ofrezco... [la estrofa 11]», mientras pensamos que tanto los seres físicos (las bestias salvajes...) como los seres inmateriales (los espíritus, los demonios...) se deleitan con nuestra carne y nuestra sangre y se llevan todos nuestros bienes. Tanto si se profiere «Phet» como si no se profiere, esto es el adiestramiento mental y asimismo la práctica de la generosidad, y no hay una práctica de cho superior a esta [140]. Como se dice en las enseñanzas:
Vagar por lugares peligrosos o la soledad de las montañas es el cho exterior;
ofrecer nuestro cuerpo como comida, el cho interior;
cortar de raíz del aferramiento al yo, el cho último.
No hay nada más importante que eso. En El compendio de los preceptos se dice:
Para no tener caídas, se ha de entender
este punto sumamente crucial:
Nuestro cuerpo, nuestros bienes y nuestro mérito del pasado, presente y futuro
han de ofrecerse a todos los seres
y asimismo protegerlos, purificarlos y aumentarlos [141].
Esto es, primero se ofrecen estas tres bases a los demás, luego se protege nuestra ofrenda de lo que pudiera dañarla, más tarde se purifica de las manchas de nuestra carga kármica y finalmente se multiplica con habilidad.
El compendio de los preceptos dice que cuando estos cuatro factores se aplican a las tres bases del aferramiento al yo, se tienen doce aspectos, con los que se práctica la esencia de las seis paramitas, de modo realmente trascendental [142]. Como se dice también en El compendio de los preceptos:
Una vez que hayáis dado vuestro cuerpo y vuestras posesiones a los demás, tenéis que seguir usando la comida y la ropa que anteriormente eran vuestras del mismo modo que los sirvientes usan la comida y las provisiones de sus patronos: únicamente para mantener el cuerpo con vida para el beneficio de los demás. Cualquier otra cosa sería robar.
De hecho, si uno usa para sí lo que ha dado a los demás, está robando lo que les ha dado.

2.- UNA DEMOSTRACIÓN RAZONADA DE LA NECESIDAD DEL ADIESTRAMIENTO MENTAL

La necesidad de practicar la generosidad explicada anteriormente se expone mediante dos argumentos.
[Estrofa 12] El primero es que el nirvana, el estado más allá del sufrimiento, se obtiene abandonando las tres bases del aferramiento al yo. Y puesto que, como discípulos del Buda, deseamos dejar el samsara y aspiramos a conseguir el nirvana, hemos de abandonar estas tres bases.
Puede que nos preguntemos: «Pero, ¿no se consigue el nirvana por medio del mérito?». La acumulación de actos virtuosos o mérito nos proporciona renacimientos superiores, que son la base del camino. Eso es un prerrequisito necesario que permite que se genere en la mente la verdad del camino: la realización de la inexistencia del yo del individuo y de la entidad propia de los fenómenos. Cuando [debido a la realización de inexistencia del yo del individuo] desaparecen los oscurecimientos emocionales, el nirvana sin residuo [143] resultante de los shravakas y los pratyekabudas es como un fuego (o la llama de una lámpara) que se extingue por falta de combustible. En cambio, el nirvana del mahayana es el resultado de la desaparición o eliminación de las dos clases de oscurecimientos junto con sus tendencias habituales [144]. Por eso [en El ornamento de los sutras] se dice: «La liberación no es más que la extinción del error». Aparte de la mera eliminación de las dos clases de oscurecimientos, no hay nada más que conseguir. Y con respecto a la verdad del camino, se dice que es como un bote, que tendrá que abandonarse después de haber cruzado un río. Por eso, por regla general, se dice que el mérito mundano, que está limitado o trabado por el aferramiento al yo, es ineficaz para alcanzar la liberación. Y más concretamente, puesto que para alcanzar el resultado último, la budeidad perfecta, es necesario estar libre de todo el mérito compuesto, es totalmente necesario que renunciemos a él.
El segundo es que si nos preguntamos por qué es necesario abandonar las tres bases del aferramiento al yo aunque no estemos interesado en obtener el nirvana [145], la respuesta es que aunque no se renuncie ahora al cuerpo y a todas las posesiones, tendrán que abandonarse en el momento de la muerte. En cuanto al mérito, o bien se habrá destruido por momentos de enfado —o de alguna otra emoción aflictiva— experimentados en el pasado o, aunque ese no fuese el caso, se consumirá al experimentarse una vez el resultado de su maduración kármica. Por lo tanto, ya que es seguro que lo perderemos todo por completo y de un modo improductivo, vale más que ahora, que todavía tenemos libertad para elegir, se lo demos a los seres para su beneficio y felicidad. Porque de ese modo, el mérito de esas acciones no se malgastará, sino que servirá para lograr el objetivo supremo.

3.- LA OFRENDA ESPECÍFICA DEL CUERPO

[Estrofa 13] Tras haber dado el cuerpo a todos los seres, cuyo número es infinito como el espacio, para que lo usen como les plazca, estos pueden matarlo, insultarlo, golpearlo con palos o piedras, y hacer con él siempre cualquier cosa que les apetezca.
[Estrofa 14] Aunque usen nuestro cuerpo como un juguete, se mofen de él con buenas o malas palabras solo para ver cómo reacciona, se rían de él y lo ridiculicen haciéndolo el blanco de sus burlas, puesto que ya hemos dado el cuerpo a todos los demás seres, ¿por qué habríamos de preocuparnos de él, defendiéndolo de agresiones o tratando de favorecerlo?
Decir esas palabras significa que hemos de dejar de considerar que el cuerpo depende de nosotros.
[Estrofa 15] Invitemos a los demás a que hagan con nosotros cualquier cosa buena o mala siempre que no sea algo negativo, que les perjudique a ellos ahora o en el futuro; de ese modo, los exhortamos a que actúen correctamente. Tenemos que pedir, en general, que ninguna cosa que los seres hagan en relación con nosotros sea en vano y que el pensar en nosotros los beneficie.
[Estrofa 16] Y de un modo más específico tenemos que pedir que los pensamientos que los seres tengan con respecto a nosotros —los pensamientos de enfado y los deseos de dañarnos o bien los pensamientos de fe y los deseos de beneficiarnos— sean siempre la causa y los medios de que se cumplan todos sus deseos, espirituales o materiales; es decir, que esos pensamientos no dejen de tener un efecto provechoso para ellos.
[Estrofa 17] Pidamos también que quienes nos insulten a la cara o dañen nuestro cuerpo o nuestras propiedades directamente, y, asimismo, quienes nos desacrediten a nuestras espaldas de cualquier modo (despreciándonos, calumniándonos...) sean todos afortunados y obtengan la Iluminación suprema; que sus actos no dejen de tener un efecto provechoso para ellos.
En resumen, como se dice en El sutra del encuentro del padre y el hijo:
Que aquellos que me den de comer obtengan sin tardar la felicidad de la paz perfecta.
Hemos de pedir que se cumplan todos los deseos de todos los seres que creen con nosotros una conexión, sea positiva o negativa, al vernos, tocarnos, pensar en nosotros u oír nuestra voz y que todos ellos consigan la felicidad temporal y última.

4.- LA DEDICACIÓN DE LOS RESULTADOS DEL ADIESTRAMIENTO MENTAL AL BENEFICIO DE LOS DEMÁS

[Estrofa 18] Debemos desear ser el protector y refugio supremo para los desdichados que son débiles y modestos y no tienen quien los proteja; un guía excelente para los mercaderes y todos aquellos que han emprendido un viaje; y un navío para los que desean cruzar una gran extensión de agua, un puente, si el agua que se desea cruzar es poca, y un bote, si la cantidad de agua es intermedia.
[Estrofa 19] Pidamos ser una isla —un lugar de tierra seca provista de árboles frutales y flores— para quienes la buscan, por estar cansados de navegar desde hace mucho tiempo por alta mar; una lámpara para quienes anhelan tener luz, para poder ver, leer... por la noche o porque se encuentran en la oscuridad de no saber lo que se ha de hacer y lo que se ha de evitar; un lugar de descanso y una cama para los que quieren un sitio para descansar y una cama en la que poder dormir; y un sirviente que atienda todas las necesidades de quienes deseen tener uno porque son ancianos, están enfermos, etcétera.
[Estrofa 20] Aspiremos a ser la sumamente poderosa joya que colma todos los deseos, que puede hacer que llueva todo aquello que se desea sobre los cuatro continentes y más allá, y la vasija del gran tesoro que produce todo lo que se quiere.
Cuando alguien que ha logrado la realización de los vidyamantras lanza sobre los demás ciertas sustancias consagradas con esos mantras, todos los que son tocados por ellas se vuelven vidyadharas igual de afortunados que los dioses del mundo del Deseo y dotados de cualidades tales como las de tener una vida más larga que la del sol o la luna, un resplandor mayor que el de los lotos y una fuerza superior a la de los elefantes. Por eso, hemos de desear lograr la realización de un vidyamantra, que en cuanto se pronuncia concede los logros, y así poder beneficiar a los demás.
Aspiremos también a ser la gran panacea que aplaca todas las enfermedades y las fuerzas negativas, el árbol milagroso que proporciona todo aquello que pueda imaginarse y la vaca de la abundancia, de color rojizo con manchas, que, al ordeñarla, satisface todos los deseos de los seres.
[Estrofa 21] La tierra y los otros cuatro grandes elementos se denominan elementos (‘byung ba) porque dan lugar (‘byung ba) a todo lo que se manifiesta tanto en el exterior [el universo material] como en el interior [los seres que lo habitan]. Y se les califica de «grandes» porque todo depende de ellos y son omnipresentes. La tierra sostiene, el agua cohesiona, el fuego madura, el viento impide la descomposición y el espacio es la extensa amplitud que lo abarca todo. Los elementos son, por lo tanto, lo que hace posible la vida de los seres. Aspiremos a ser, de modo similar, la base o la causa que siempre sustente a los incontables seres, proporcionándoles apoyo, cohesión, calor, movimiento y espacio, y proveyéndoles de comida, ropa, riquezas y todo tipo de cosas agradables. De ese modo, se hace una aspiración inmensamente vasta.
[Estrofa 22] Pidamos que, hasta que todos los innumerables seres, que pueblan el espacio hasta sus últimos confines, pasen más allá del sufrimiento, es decir, hasta que todos sin ninguna excepción alcancen la budeidad, siempre podamos proveerles de todo aquello que necesiten. Así, aspiramos a permanecer durante un periodo de tiempo inmenso.
Este adiestramiento mental es una preparación para generar la bodichita y, a su vez, la práctica que se ha de llevar a cabo una vez que la bodichita se ha generado. Por lo tanto, hemos de esforzarnos en extender nuestra amplitud de miras y formular aspiraciones en una vasta escala. Ya que dependiendo de la mayor o menor amplitud de nuestra perspectiva mental actual y de las aspiraciones que ahora formulamos, nuestras actividades como bodisatvas y budas se manifestarán en una mayor o menor escala. Esto es, pues, tremendamente importante.

4. LA PARTE PRINCIPAL: EL COMPROMISO

En esta sección se presenta el ritual con el que se toma el voto de la bodichita. Hay tres modos de generar bodichita: el del rey, el del barquero y el del pastor. Sea cual sea la actitud que se adopte, el voto se toma según la tradición de Asanga o según la tradición de Nagaryuna. En la tradición de Asanga, el voto de la bodichita en aspiración y el voto de la bodichita en aplicación se toman separadamente. En la tradición de Nagaryuna, ambos se toman conjuntamente.
Lo mejor es recibir el voto en la presencia de un maestro cualificado, puesto que tenerlo como testigo nos hará sentir vergüenza ante nosotros mismos y ante los demás [146]. Si no es posible estar ante un maestro cualificado, se puede, según dicen las enseñanzas, tomar el voto ante las tres representaciones [del cuerpo, la palabra o la mente del Buda] o ante el campo de acumulación de mérito mahayana [147].
En cualquier caso, se empieza pidiendo tres veces: «Por favor, pensad en mí» [148]. Y a continuación se establece el fundamento del voto tomando refugio tres veces. Luego, si se toman los votos de la bodichita en aspiración y en aplicación separadamente, al recitar los dos primeros versos de la estrofa 23: «Así como los sugatas del pasado generaron la mente de la Iluminación» y los dos primeros versos de la estrofa 24: «para beneficiar a los seres, también generaré la mente de la Iluminación», se toma el voto de la bodichita en aspiración. Y al recitar los dos últimos versos de la estrofa 23: «Y [así como] gradualmente mantuvieron y practicaron los preceptos de los bodisatvas» y los dos últimos versos de la estrofa 24: «gradualmente asimismo seguiré y practicaré esos preceptos», se toma el voto de la bodichita en aplicación.
[Estrofa 23] Y si se toman estos dos votos simultáneamente —como cuando se toman los votos de la liberación individual, la bodichita y el mantrayana a la vez [149]—, se hace siguiendo los ejemplos del pasado. Así como los sugatas del pasado —por ejemplo, nuestro maestro el buda Shakyamuni cuando era Abhakara, el hijo de un alfarero, que engendró bodichita en la presencia del buda Mahashakyamuni; el monje Akshobhya, que engendró bodichita en la presencia del buda Mahachana; o también el buda Amitabha, el buda de la Medicina y otros sugatas del pasado— generaron la mente de la gran Iluminación insuperable y gradualmente —desde que eran unos principiantes hasta que alcanzaron la budeidad— practicaron y mantuvieron el vasto adiestramiento de los bodisatvas,
[Estrofa 24] para beneficiar a todos los seres, cuyo número es infinito como el espacio, nosotros también generaremos la bodichita en aspiración, a fin de ayudarlos a que obtengan el estado de la Iluminación insuperable. Y, desde ese momento, practicaremos gradualmente y según nuestra capacidad las seis paramitas y los otros adiestramientos de los bodisatvas. Al decir eso se genera la bodichita en aplicación.
El momento exacto en el que se recibe el voto es al final de la tercera repetición de la formula. En ese instante, uno ha de tener la convicción de que ha recibido los votos de la bodichita en aspiración y en aplicación. Según las enseñanzas del maestro Sagaramegha, con la primera recitación se recibe el voto de la bodichita en aspiración; con la segunda, el de la bodichita en aplicación; y con la tercera se consolida la recepción de ambos y uno ha de tener la convicción de haberlos recibido.
Como es necesario ser diligente en el adiestramiento en la bodichita, es muy importante renovar frecuentemente y en cualquier circunstancia los votos de la bodichita. Por lo tanto, hemos de perseverar en ello.
Los sakyapas explican que el término «gradualmente» del texto raíz se refiere al modo de practicar la disciplina de evitar las acciones negativas, según la capacidad de los bodisatvas sea superior, media o inferior. Los bodisatvas de capacidad superior han de evitar las dieciocho caídas raíz, como se explica en El sutra de Akashagarbha [150]. Los bodisatvas de capacidad media han de evitar las cuatro caídas raíz —como la de no dar el Darma o las riquezas debido a la tacañería—, según se explica en El sutra solicitado por el laico Ugra. Para los bodisatvas de menor capacidad, es suficiente si mantienen y no abandonan la bodichita en aspiración, según se explica en El sutra del conocimiento de los medios hábiles del gran secreto. Así pues, el cariz gradual lo interpretan en relación al modo detallado, medio o reducido de evitar las caídas raíz.
Para los sakyapas, «gradualmente» también se refiere al modo de adiestrarse en las tres clases de disciplina: el adiestramiento principal de los bodisatvas en el camino de la acumulación es la disciplina de evitar las acciones negativas; en el camino de la unión, la disciplina de llevar a cabo acciones positivas; y en los caminos sublimes, la disciplina de beneficiar a los demás. Los sakyapas dicen que se refiere también a que cada uno debe adiestrarse según su capacidad: se ha de empezar dando comida, como verduras y cosas similares, y seguir progresivamente hasta que uno es capaz de dar su propio cuerpo.
En la tradición ñingmapa eso se interpreta según El sutra solicitado por Subahu, que, usando expresiones como «poco a poco», «de vez en cuando»..., muestra claramente que, puesto que es imposible adiestrarse en todo el vasto océano de la práctica de los bodisatvas desde el principio, es necesario proceder por etapas; y según El compendio de los preceptos, que dice que hemos de adiestrarnos en los preceptos según nuestra capacidad. Por lo tanto, si nos adiestramos en los preceptos de los bodisatvas paulatinamente según nuestra capacidad, nuestra habilidad para observarlos mejorará cada vez más.

5. LA CONCLUSIÓN: ALEGRARSE Y HACER QUE LOS DEMÁS TAMBIÉN LO HAGAN

6. LA ALEGRÍA QUE SIENTE EL AUTOR

[Estrofa 25] Los seres inteligentes, dotados de discernimiento, tras haber asumido la bodichita con una lúcida alegría, por medio de las prácticas preparatorias y el ritual de voto, tal como se ha explicado precedentemente, a fin de que su bodichita se intensifique, aumente cada vez más y no degenere, han de ensalzarla con alegría (como se expone a continuación).
[Estrofa 26] Así pues, hemos de proclamar que ahora, que ha nacido en nosotros la bodichita, nuestra vida se ha vuelto fructífera: ya tiene sentido. Según se dice:
Bien usado, este cuerpo es una nave hacia la liberación.
Mal usado, es un ancla que nos hunde en el samsara.
Desde ahora, esta existencia humana que hemos obtenido se ha vuelto excelente y no se ha malogrado. En este día hemos nacido en la familia de los budas perfectos y somos desde este momento uno de sus hijos, un heredero de su linaje.
[Estrofa 27] Por lo tanto, desde ese momento, sea cual sea la situación en la que nos encontremos, solo haremos aquellas acciones que estén en armonía con el linaje mahayana y sean, pues, para el beneficio de los demás. Además, puesto que desde el Buda, Mañyusri y los demás bodisatvas hasta llegar a nosotros, ningún maestro del linaje se ha manchado con motivaciones egoístas o alguna otra caída raíz, este linaje es noble y no está deteriorado por caídas. Así pues, perseveraremos en el adiestramiento de los bodisatvas, igual que un hijo siguiendo el ejemplo de su padre, y actuaremos de modo que no manchemos ni comprometamos con faltas ni caídas ese inmaculado linaje.
Es necesario que reflexionemos sobre ello reiteradamente.
[Estrofa 28] Para ilustrar lo difícil que es obtener la bodichita, se usa el ejemplo de un ciego, alguien con escasas posibilidades de encontrar algo, que por casualidad encuentra una joya que colma todos los deseos entre un montón de desperdicios que ha ido apilando mientras barre. Al encontrarla, se quedará maravillado y sentirá una inmensa alegría. De un modo similar, fortuitamente —igual que si un insecto al comer forma una letra, no es algo intencionado, sino fortuito—, debido a alguna afortunada configuración kármica de mérito, la preciosa bodichita, que es lo que elimina todos los defectos del samsara y el nirvana, ha nacido en medio de las inmundicias de las emociones negativas de alguien corriente como nosotros. Hemos de darnos cuenta de que eso es realmente maravilloso y sentirnos desbordados de alegría.
[Estrofa 29] Al exponer el Darma a los seres según sus aspiraciones, los bodisatvas exterminan al demonio de la muerte, que afecta a todos los infinitos seres. Su bodichita es el elixir supremo que permite obtener la paz inmortal de la gran Iluminación. Según se dice en La continuidad suprema:
Para los que han obtenido la paz inmortal,
el demonio de la muerte permanece inactivo.
Incluso de modo inmediato, la bodichita es, de hecho, un elixir que evita la muerte a destiempo. El término «de hecho» (kyang) del texto raíz indica que la bodichita es superior al elixir de la longevidad elaborado por los vidyadharas —sean dioses, humanos o nagas—, que preserva de la muerte durante varios siglos.
Además, desde el octavo estadio de realización, los bodisatvas tienen poder sobre las cosas materiales [151]. Son, así, capaces de eliminar la pobreza de los seres. Por lo tanto, la bodichita es, también, un gran tesoro de riquezas inagotables: el mismísimo tesoro del espacio.
[Estrofa 30] Como remedio para el malestar de las emociones aflictivas del deseo, el enfado y la ignorancia (que son la causa), y el malestar de los sufrimientos debidos al viento, la bilis y la flema (que son sus efectos), los bodisatvas dan enseñanzas sobre los aspectos repugnantes [del cuerpo], el amor bondadoso, el surgimiento interdependiente y la inexistencia del yo [152]. Es así como acaban tanto con la causa de las enfermedades de los seres como con sus resultados. Por lo tanto, de todas las excelentes medicinas que existen, la bodichita es la suprema.
Según se dice en El sutra de la Prajñaparamita [en su comentario El ornamento de la realización]:
El conocimiento de todo [153] guía a la paz perfecta a quienes buscan la paz de los shravakas.
Los bodisatvas, que conocen los caminos de los tres vehículos, enseñan el camino de los shravakas y el de los pratyekabudas a los seres que, al tener una capacidad media, pertenecen a estos linajes y que deambulan torturados y agotados por los sufrimientos desde hace tanto tiempo por los senderos de la existencia en el samsara. Y de ese modo les alivian de los sufrimientos de su existencia. La bodichita es, por lo tanto, como un árbol magnífico que, con el frescor de su sombra, alivia a aquellos agotados por el sufrimiento. Así, incluso el logro resultante de los shravakas y los pratyekabudas [el nirvana o la cesación] se obtiene gracias al poder de la bodichita.
[Estrofa 31] Asimismo, los bodisatvas enseñan a todos los seres de capacidad inferior el camino virtuoso conducente a la felicidad (en el samsara): la práctica de evitar los actos negativos y llevar a cabo los positivos. Así los liberan de los estados de infortunio en los tres reinos inferiores y los establecen en la felicidad de los dioses y los hombres de los reinos superiores. Por eso, la bodichita es comparable a un palanquín o un puente universal que libera de los reinos inferiores a los seres. También se describe como el apoyo de todos los caminos, porque antes de establecer a los seres en el bien último (de la liberación) de cualquiera de los tres vehículos, es necesario establecerlos en los reinos superiores.
Una vez que han establecido a esos seres en los reinos superiores o en la liberación hinayana, los bodisatvas establecen en el mahayana a los seres que pertenecen a este linaje, y también, finalmente, a todos los demás seres (de capacidad media e inferior) citados anteriormente. Este es el propósito último de los bodisatvas. Para ello, enseñan el Darma del mahayana. La bodichita, la actitud mental suprema, alivia totalmente el tormento del calor producido por los oscurecimientos del deseo y las demás emociones aflictivas, los cuales son el principal obstáculo para la liberación en el continuo mental de los infinitos seres. Es, por lo tanto, como la luna que se eleva refrescando naturalmente. Sobre los oscurecimientos emocionales, el protector Maitreya dijo:
Los pensamientos de avaricia y demás
se consideran oscurecimientos emocionales.
Así, todos los factores mentales burdos que son contrarios a las seis paramitas son oscurecimientos emocionales.
[Estrofa 32] El principal obstáculo, en el continuo mental de los seres, a la omnisciencia, el conocimiento de todo, es la oscuridad de la ignorancia de la naturaleza de los fenómenos. Los «oscurecimientos cognitivos» son eso. La bodichita los elimina totalmente. Es como un gran sol que elimina por completo y enseguida la oscuridad del gigacosmos. Sobre los oscurecimientos cognitivos, el protector Maitreya dijo:
Los pensamientos sobre las tres esferas
se consideran oscurecimientos cognitivos.
Si alguien pone su atención sobre algo, creyendo en la existencia verdadera de las tres esferas —el sujeto, el objeto y la acción—, estará limitado por ello. Eso le impedirá percibir al mismo tiempo todos los demás objetos cognoscibles. Eso es lo que oscurecimiento cognitivo significa.
La bodichita es la quintaesencia refinada de los tres giros de la rueda del Darma sublime enseñados por el Buda, superior a todo lo demás. Es comparable a la mantequilla que se obtiene batiendo la crema de abundante leche o a la mantequilla clarificada que es la quintaesencia extraída fundiendo la mantequilla.
[Estrofa 33] Los innumerables seres de los seis reinos son como caminantes que recorren los senderos de la existencia, desde su cúspide, la Cima de la Existencia, hasta sus profundidades, el infierno de las Torturas Máximas. Para ayudar a todos ellos —a quienes, en vez de sufrir, les gustaría disfrutar los placeres de la felicidad temporal y última—, los bodisatvas renacen en el samsara gracias a su bodichita a fin de que los seres obtengan la felicidad suprema, la paz inmortal y los demás logros descritos antes. Y están con los seres, permanecen cerca de ellos —igual que quienes ponen un puesto de avituallamiento para los peregrinos del monte Tsari—, para satisfacer los deseos de estos incesantes viajeros que avanzan continuamente sin un momento de descanso hacia su muerte y no encuentran nunca un lugar en el que quedarse. De nuevo, todo esto se debe al poder de la bodichita. Esta estrofa resume las precedentes.

7. LA EXORTACIÓN A LOS DEMÁS A QUE SE ALEGREN

[Estrofa 34] Siguiendo con lo que se ha dicho antes, ante la presencia de todos los protectores —los budas y los bodisatvas, que son nuestros testigos—, hemos de convocar desde este momento a todos los seres cuyo número es infinito como el espacio e invitarlos a la felicidad última de la budeidad perfecta de los sugatas, y mientras tanto —hasta que alcancen ese estado— a la fiesta perfecta de la felicidad temporal en los reinos superiores de los dioses y los hombres. ¡Que todos los dioses virtuosos —como los setenta y cinco protectores gloriosos del cielo de lo Puro—, todos los asuras y otros seres se alegren!
Se los invita para que se alegren, porque si lo hacen, ellos compartirán los beneficios y además nos protegerán. Y la razón de tomar como testigos a los budas y a los bodisatvas es que eso hará que uno sienta vergüenza ante sí mismo y ante los demás [si no observa su promesa].
Aquí concluye el tercer capítulo del Bodicharyavatara, titulado La adopción de la Bodichita.