Capítulo X: La dedicación
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Capítulo X: La dedicación

POR LA QUE EL MÉRITO DE ESFORZARSE EN LA PRÁCTICA DE LOS BODISATVAS SE OFRECE A LOS DEMÁS

1. EXPLICACIÓN CONCISA

El beneficio que los budas y los bodisatvas logran para los seres es mayor o menor en correlación directa con la actitud de bodichita que tuvieron y las plegarias de aspiración que hicieron en el pasado. Como se dice:
Si la joya que otorga los deseos de las dos acumulaciones
no se pule con las plegarias de aspiración,
no se producirá el efecto necesario que se desea.
Esmeraos en concluir haciendo la dedicación.
La dedicación y las plegarias de aspiración tienen una importancia crucial. En nuestra tradición, se diferencia la dedicación de la aspiración del modo siguiente. La dedicación consiste en destinar las acciones positivas a la Iluminación perfecta para el beneficio de los demás. Y una aspiración es desear que los seres alcancen la Iluminación perfecta, independientemente del mérito acumulado.
No dedicar las acciones virtuosas al beneficio de los demás es un error:
No hacer la dedicación o hacerla incorrectamente,
jactarse ante los demás o arrepentirse
son cuatro modos de hacer que se desperdicie el mérito.
Y con respecto a los beneficios de la dedicación se dice:
La dedicación es el camino del mérito inextinguible,
ya que hace que este crezca y se multiplique.
Así, el mérito que no se dedica se desperdicia, pues un solo arrebato de enfado u otras muchas causas pueden destruirlo. Por el contrario, el mérito que se dedica a obtener la Iluminación es como una gota de agua que cae en el océano; esta no desaparecerá en tanto permanezca el océano. El mérito dedicado a alcanzar la budeidad no se agotará hasta que esta se alcance y, de hecho, seguirá creciendo hasta llevarnos a ella. En El sutra de Akshayamati se dice:
Igual que las gotas de agua que caen en un océano
no desaparecerán hasta que este se seque,
el mérito que se dedica a la budeidad
no se consumirá hasta que esta se obtenga.
La dedicación hace que los efectos de los actos positivos efectuados crezcan hasta volverse tan vastos como el número de los seres, que iguala el espacio, y los transforma en la causa de la gran Iluminación de los budas, del mismo modo que, por ejemplo, un orfebre experto puede labrar el oro y hacer con él adornos y otros objetos de valor medio o inferior, y también cosas de gran valor como las estatuas de los budas y sus diademas.
Cuando la dedicación está asociada a la sabiduría que carece de los conceptos de las tres esferas, se dice que es una dedicación sin contaminar. De lo contrario, se considera que la dedicación está contaminada. Con respecto a la primera, el omnisciente Señor del Darma (Longchempa) dijo que dedicar un acto positivo y solo después aplicar el sello de la vacuidad muestra que se tiene una visión nihilista. Eso no es una dedicación libre de los conceptos de las tres esferas. Por lo tanto, es importante hacer la dedicación de un modo que esté libre de estos tres conceptos: el sujeto que hace la dedicación, el acto positivo dedicado y el objeto al que se dedica, los cuales carecen de existencia real aunque aparezcan.
No obstante, si uno no es capaz de hacer así la dedicación, ha de pensar que dedica sus actos virtuosos del mismo modo que los budas bhagaváns, Mañyusri, Samantabhadra… hicieron. Para ello, ha de recitar textos como La confesión de las caídas, La aspiración a la conducta excelente, La confesión a los sugatas extraída de El tantra de la confesión, así como oraciones de dedicación como la de «Hago una dedicación perfecta...» [310]. Todos los sabios eruditos están de acuerdo en que este tipo de dedicación está en consonancia con la dedicación sin contaminar, que está exenta de los conceptos de las tres esferas. Hacerlo así es un punto vital sumamente importante.
La dedicación del mérito y las plegarias de aspiración deben hacerse en consonancia con el modo de hacerlas de los seres sublimes que han percibido la verdad y cuya disciplina es sumamente pura. Por otra parte, se dice que es un sinsentido no hacer nosotros mismos las dedicaciones y plegarias de aspiración, y dejar que otros las hagan en nuestro lugar. Porque es necesario que nos demos cuenta de las raíces de mérito que se dedican y las dediquemos conscientemente.
Hace mucho tiempo, los habitantes de Vaishali disfrutaban de un bienestar y una prosperidad comparables a las de los dioses del cielo de los Treinta y Tres. Un día decidieron invitar al Buda y sus discípulos a la comida del mediodía del día siguiente. Algunos pretas, que habían sido los padres de la gente de Vaishali y que habían renacido en ese estado a causa de su avaricia, se presentaron ante el Buda y le pidieron que les dedicara a ellos el mérito de la comida que iba a ser ofrecida el día siguiente. Cuando el Buda les preguntó cuál era la razón por la que querían que hiciera esa dedicación, le respondieron que ellos habían sido los padres de la gente de Vaishali. Y el Buda les dijo que estuvieran en Vaishali al día siguiente y les dedicaría la ofrenda. Pero los pretas dijeron que se sentían muy avergonzados y no se atrevían a ir. Entonces el Buda les dijo: «¿Cómo es posible que os avergoncéis de las formas repulsivas que ahora tenéis, pero no os avergonzarais de cometer los actos dañinos que os han hecho tenerlas? Si venís a Vaishali, os dedicaré el mérito; pero si no venís, no lo haré».
Así que los pretas aceptaron ir. Pero cuando llegaron, los habitantes de Vaishali se asustaron. El Buda les explicó que los pretas en el pasado habían sido sus padres y debido a la avaricia ahora habían renacido así, y que habían venido porque querían que les dedicara el mérito de la ofrenda. Cuando el Buda preguntó a la gente de Vaishali si quería que dedicara el mérito a los pretas, esta contestó que sí. Así pues, hemos de dedicar el mérito dándonos cuenta de las acciones positivas efectuadas que son dedicadas.
Por otra parte, también se dice que todas las plegarias de aspiración y de protección hechas por quienes han degenerado sus samayas tántricos producen el efecto contrario. Por ejemplo, si ruegan o formulan una aspiración para que alguien tenga una vida larga, la vida de esa persona se acorta. Todas las oraciones de protección que hacen se vuelven, por tanto, maldiciones y maleficios. Y, según alguien dijo, falta por saber si eso es aplicable también a las aspiraciones que ellos hacen para sí mismos.
[Estrofa 1] Hemos de invitar a todos los budas y los bodisatvas de los tres tiempos y las diez direcciones como testigos de nuestra dedicación, y considerar que están sentados en el espacio ante nosotros. También podemos solicitarles que sean nuestros testigos recitando versos como estos [311]:
Por la fuerza de mi fe en su conducta iluminada,
visualizo claramente a todos los victoriosos...
Y:
En cada átomo residen tantos budas como átomos hay en el universo,
cada uno rodeado de los bodisatvas;
imagino que todos los victoriosos llenan así
la totalidad del espacio.
Con respecto al agente de la dedicación, en el pasado fue Shantideva y ahora somos nosotros. Y en cuanto a lo dedicado, es todo el mérito de la intención de Shantideva de llevar a cabo las prácticas de los bodisatvas, de su consiguiente desarrollo de la preciosa bodichita y de la práctica virtuosa en sí, es decir, la aplicación de las seis paramitas (así como la redacción [de este texto que trata sobre todo ello]). En lo que respecta a nosotros, dedicamos el mérito de poner en aplicación la práctica de los bodisatvas al llevar a cabo las diez actividades del Darma: copiar los textos, hacer ofrendas, dar limosnas, etcétera [312].
Cuando en el pasado Shantideva dedicó, sin los conceptos de las tres esferas, todas las acciones positivas de la aplicación de la práctica del bodisatva del pasado, el presente y el futuro, también dedicó nuestras acciones positivas. Sin embargo, se dice que hemos de dedicar, por nuestra parte, nuestro mérito uniéndolo inseparablemente al suyo, igual que una gota de agua se mezcla con el océano.
En resumen, hemos de reunir todo el mérito acumulado en los tres tiempos tanto por nosotros como por todos los demás seres y, considerando que está representado por el mérito de esforzarnos en la aplicación de la práctica de los bodisatvas, dedicarlo.
El objeto de la dedicación son todos los seres, cuyo número es tan ilimitado como el espacio. Hemos de desear que todos alcancen la budeidad perfecta y rogar que desarrollen la aspiración a la Iluminación perfecta y se dediquen a poner en aplicación correctamente las seis paramitas: la práctica de la generosidad y las demás prácticas de los bodisatvas. La gran Iluminación no puede producirse sin la causa adecuada. Dedicar el mérito a lograr el resultado, es decir, la gran Iluminación, o dedicar el mérito (como en El Bodicharyavatara) a la práctica que es la causa de la gran Iluminación viene a ser lo mismo.
La dedicación ha de ir acompañada de la aspiración, el anhelo sincero, el compromiso y las plegarias. La aspiración consiste en desear, por ejemplo: «Que todos los seres pongan en aplicación las prácticas de los bodisatvas, que son virtuosas al principio, en el medio y al final, y que así sean felices y estén libres de cualquier conflicto provocado por el apego, el odio o las demás emociones negativas». El anhelo sincero nos lo hace desear vehementemente: «¡Qué maravilloso sería que fueran felices!». El compromiso es la resolución de: «Yo mismo me encargaré de que sean felices». Con las plegarias suplicamos: «Que el maestro y las Tres Joyas me bendigan para que sea capaz de lograr eso».
Hemos de pensar eso y también expresarlo en palabras, e imaginar que nuestros maestros junto con los budas y los bodisatvas están delante de nosotros y nos dan su beneplácito diciendo con una voz tan melodiosa como la de Brahma: «¡Que así sea!». Y hemos de considerar que todos los seres rebosan de felicidad.
Asimismo hemos de desear —también por medio de la aspiración, el anhelo sincero, el compromiso y las plegarias— que todos los seres estén libres del sufrimiento y considerar que recibimos la aprobación de nuestros testigos iluminados. Hemos de proceder de igual modo con los cuatro inconmensurables. Como se dice en El ornamento de los sutras:
La compasión se considera la raíz de la bodichita
y el amor, las raicillas de la compasión.
Del mismo modo que un árbol absorbe el agua de la tierra a través de sus raicillas y luego de sus raíces, y así desarrolla las ramas y las hojas, si cultivamos el amor bondadoso hacia los seres, surgirá la compasión y desearemos liberarlos del sufrimiento. La compasión desarrollará la bodichita, tanto la relativa como la última. Pero si carecemos de esta, ocurrirá lo que dijo el glorioso Saraha en una de sus canciones de realización:
La visión de la vacuidad sin la compasión
no es el camino supremo.
Por eso se dice que lo más importante en todos los pasajes de este capítulo sobre la dedicación es poner en aplicación la práctica del amor bondadoso y la compasión, sean mencionados o no específicamente esa actitud y el objeto en que focalizarla, y meditar en ello.
Meditar en el amor bondadoso es muy beneficioso y más excelente que hacer ofrendas a todos los budas. Además, hace que se manifiesten las ocho cualidades del amor, como se ilustra con una antigua historia sobre el rey Maitribala, que cultivando el amor bondadoso impidió que los cinco hermanos yakshas hicieran daño a los habitantes del mundo.
Por meditar en la compasión, la visión auténtica y profunda se manifestará en la mente, como ocurrió en el caso del maestro Dharmarakshita. Además, todas las acciones negativas, que dificultan que surja en la mente la visión perfecta y otras cualidades, se purificarán y uno podrá contemplar a su deidad yídam, como le ocurrió a Asanga [313]. Se dice que en el pasado, cuando el rey Mahaprabha meditaba en la compasión, ningún ser de este mundo se enfadaba.
Una vez le estaban contando a Dromtonpa las cosas que hacían los maestros kadampas: Potowa enseñaba el Darma a miles y miles de discípulos; Gonpawa solo meditaba en lugares de retiro solitarios; Puchungwa hacía cuantiosas representaciones del cuerpo, la palabra y la mente del Buda; Khampalungpa iba a los valles en los que el río se había secado y pasaba todo el tiempo llorando... Al oír lo que hacía Khampalungpa, Dromtonpa juntó sus manos y lo elogió diciendo que lo que él hacía era lo mejor, porque, según explicó, no hay nada más sublime que la compasión.
Si se practican las meditaciones en el amor bondadoso y en la compasión de modo alternado, cada una disipa los obstáculos propios de la otra, ya que meditando en el amor la mente puede agitarse en exceso; y meditando en la compasión puede entristecerse y deprimirse. Se dice que la meditación en el amor bondadoso y la compasión puede, en el mejor de los casos, proteger a todos los habitantes del mundo de que no sufran ningún daño. O, si no, puede proteger a todos los seres de un país o un área. O, al menos, puede proteger a quien la practica de que no sufra ningún daño.

2. EXPLICACIÓN DETALLADA

1) DEDICACIÓN DEL MÉRITO A QUE SEA LA CAUSA DEL BENEFICIO Y LA FELICIDAD DE LOS DEMÁS

1.- DEDICACIÓN DEL MÉRITO A LIBERAR DEL SUFRIMIENTO A LOS DÉBILES

1/ DEDICACIÓN DEL MÉRITO A LA ELIMINACIÓN DEL SUFRIMIENTO QUE IMPREGNA LOS TRES MUNDOS EN GENERAL

[Estrofa 2] Existen tres clases de sufrimiento. La dedicación de nuestro mérito a que los seres se liberen del sufrimiento del sufrimiento [que es el sufrimiento en el sentido corriente de la palabra] consiste en desear que, debido al mérito de la práctica del bodisatva —por haberla estudiado, haber reflexionado y meditado sobre ella, etcétera—, todos los innumerables seres de las diez direcciones, que están atormentados por las enfermedades físicas del viento, la bilis o la flema, o las enfermedades mentales como las depresiones, la demencia, etcétera, se liberen instantáneamente, aquí y ahora, de sus sufrimientos y de sus causas, que son sus actos dañinos. Así es cómo hemos de meditar en la compasión, que es el deseo de que los seres se liberen del sufrimiento y de su causa. En cuanto a la meditación en el amor bondadoso, que es el deseo de que los seres sean felices y tengan la causa de la felicidad, consiste en desear que todos los innumerables seres logren un océano de abundante alegría mental y bienestar físico totalmente perfectos.
[Estrofa 3] De modo similar, la dedicación a la liberación de los seres del sufrimiento del cambio consiste en desear que, debido a nuestros actos positivos, todos los seres que en este mundo disfrutan, de momento, de bienestar físico (pues son fuertes, ricos, poderosos...) y de alegría mental durante tanto tiempo como permanezcan en el samsara nunca vean declinar su felicidad. Así es cómo meditamos en el amor bondadoso y la compasión.
Y la dedicación a la eliminación del sufrimiento en gestación omnipresente, que es un sufrimiento que estará con los seres en tanto que sus agregados (el físico y los mentales) sean impuros, consiste en desear que los innumerables seres, que se encuentran a lo largo y ancho del espacio, se liberen por completo del sufrimiento en gestación omnipresente y obtengan la felicidad incesante e inmensa del inmaculado nirvana que no reside de los bodisatvas. Este, de nuevo, es el modo en el que meditamos en el amor bondadoso y la compasión.
Cuando se reflexiona sobre que el sufrimiento es el resultado de los actos negativos, se adquiere confianza en el principio de la causalidad kármica. Cuando se entiende que en cualquier lugar del samsara en el que se renace —sea en el lugar más elevado o el más bajo— nunca se escapa del sufrimiento, se siente hastío por la existencia samsárica y se toma la determinación de liberarse de ella. Y cuando se considera que de todos los seres que están atormentados por el sufrimiento no hay ni uno solo que no haya sido nuestro padre o nuestra madre, se desea fervientemente ayudar a los demás. Así es como los caminos correspondientes a los tres tipos de seres se encuentran contenidos en esta práctica.

2/ DEDICACIÓN DEL MÉRITO A LA ELIMINACIÓN DE LOS SUFRIMIENTOS ESPECÍFICOS DE LOS SERES, COMO LOS DE LOS TRES REINOS INFERIORES

[Estrofa 4] Cuando dedicamos el mérito a la eliminación del sufrimiento de los seres de los infiernos, hemos de pensar del modo siguiente. En todos los universos de las diez direcciones se cometen acciones negativas debido al odio y las demás emociones negativas. Como resultado kármico de esos actos, los seres experimentan incontables suplicios en los diversos infiernos, como el calor y el frío extremos, ser descuartizados, etcétera.
Hemos de desear que, debido a nuestras acciones positivas, el entorno exterior que perciben todos los habitantes de los infiernos se purifique por completo y se vuelva como Sukhavati, la tierra pura del oeste, en la que no existen siquiera las palabras dolor o sufrimiento y en la que todo está hecho de materiales preciosos y es espacioso, suave y placentero. Que todos los habitantes de esos infiernos se purifiquen por completo; que Yama, el Señor de la Muerte, se vuelva el buda Amitabha y sus acólitos se transformen en los Ocho Hijos Cercanos: Avalokitesvara, Vajrapani y los demás. Que todos los seres de los infiernos se transformen en practicantes del Mahayana y sean bodisatvas adornados con todas las marcas mayores y menores; que disfruten de alegría y felicidad perfectas, y obtengan todo lo que desean sin ningún esfuerzo.
[Estrofa 5] Que los seres que actúan negativamente, debido al enfado y las demás emociones aflictivas, dejen de hacerlo y lleven a cabo del modo adecuado la práctica que les hará renacer en la tierra pura de Sukhavati: la visualización del buda Amitabha y la recitación de su nombre. Ese es el modo en el que meditamos en la compasión (deseando que los seres estén libres del sufrimiento y de sus causas) y en el amor (deseando que los seres sean felices y tengan las causas de la felicidad).
En resumen, tras meditar tomando sobre nosotros todos los sufrimientos de los infiernos (el frío, el calor...), debemos confesar todas las acciones dañinas que hayamos cometido, pues nos harán renacer en los infiernos, y tomar la resolución de no volver a cometerlas nunca más. Sabiendo que todos esos seres que han renacido en los infiernos han sido nuestros padres y nuestras madres, hemos de meditar con compasión hacia ellos e invocar la ayuda de los budas y los bodisatvas. Asimismo, hemos de meditar, inspirándonos en las explicaciones precedentes, en el amor y la compasión hacia todos los que cometen acciones negativas, pues son la causa que les hará renacer en los infiernos, y recitar plegarias de buenos deseos para ellos.
Se renace en los infiernos fríos por haber, entre otras cosas, privado de sus vestidos a nuestros padres y haber quitado de los textos de Darma la etiqueta de tela que lleva su título. En esos infiernos, el suelo y todos los alrededores son montañas nevadas y glaciares continuamente azotados por violentas ventiscas. Todo está en la más profunda oscuridad, pues no llega la luz del sol ni de la luna, ni hay luz de ningún otro tipo. Los seres que habitan esos lugares van desnudos y tienen una piel tan sensible que el menor contacto les resulta insoportable. El sufrimiento aumenta en intensidad progresivamente desde los infiernos de más arriba a los de más abajo.
En el infierno de las Ampollas, el terrible frío hace que salgan ampollas en el cuerpo de los seres que allí habitan. En el infierno de las Ampollas Reventadas, las ampollas se revientan y se hacen llagas. Luego está el infierno de las Lamentaciones, en el que los seres se lamentan. En el infierno de los Gemidos, tienen la voz cascada y emiten largos gemidos. En el infierno de los Dientes Castañeteantes, los dientes les castañetean. En el infierno de los Agrietamientos en forma de Utpalas, la piel se vuelve azul y se agrieta formando dibujos similares a los cuatro pétalos de la flor utpala. En el infierno de los Agrietamientos en forma de Loto, la carne amoratada se agrieta formando dibujos de ocho pedazos. Y en el infierno de los Agrietamientos en forma de Gran Loto, la carne se ennegrece y se agrieta formando dibujos de cientos, miles o incluso más pedazos. Y las llagas abiertas se llenan de gusanos con bocas metálicas que devoran la carne. Esos son los espeluznantes tormentos que se experimentan en esos infiernos.
Para tener una idea de la duración de la vida en los infiernos fríos, imaginemos un barril capaz de contener ochenta medidas de Kosala [314], lleno de semillas de sésamo. La duración de la vida en el infierno de las Ampollas es similar al tiempo que se tardaría en vaciar ese recipiente, quitando una semilla cada cien años. En el infierno de las Ampollas Reventadas y en cada uno de los restantes, la duración de la vida es veinte veces mayor que en el anterior.
Hemos de sentir compasión por esos seres de los infiernos que sufren la tortura del frío y desear que cesen sus terribles tormentos. Tenemos que desear que, gracias a nuestro mérito, los rayos de sol y otras agradables fuentes de calor derritan por completo la nieve de las montañas nevadas y los gélidos glaciares, y todas esas regiones infernales se transformen en reinos celestiales cuyos habitantes disfrutan el inmenso bienestar de un calor suave y agradable.
Los infiernos calientes son el resultado de emociones aflictivas como el enfado. Allí el suelo y todos los alrededores son de hierro candente. El fuego del infierno de las Resurrecciones, que arde emitiendo chispas crepitantes y fogonazos, es más intenso que el que destruye el mundo [al final de una kalpa]. El calor de cada uno de los infiernos restantes (que están cada uno debajo del anterior) es de cuatro a siete veces más intenso que el precedente. El cuerpo de los seres que viven en medio de ese fuego tiene un tamaño muy grande, que depende de la gravedad de los actos cometidos. Según El sutra del establecimiento de la atención en el Darma supremo, los que han cometido los cinco crímenes de efecto inmediato tendrán cuerpos con una altura de cinco pagtsas. El sutra del gran parinirvana dice que quienes han cometido los ocho actos negativos de efecto inmediato tendrán cuerpos con una altura de ochenta mil pagtsas. Y en El sutra de la lámpara preciosa se dice que quienes hayan criticado el Mahayana tendrán una lengua con una longitud de tres pagtsas. La carne de esos seres es tan sumamente sensible que no soporta el menor contacto.
En el infierno de las Resurrecciones, los seres tienen armas afiladas en las manos con las que se hieren unos a otros y cuando pierden el conocimiento, una voz desde el espacio les grita: «¡Revivid!», o bien sopla un viento frío e inmediatamente reviven y vuelven a experimentar los mismos sufrimientos insoportables.
En el infierno de las Líneas Negras, los seres son torturados por los guardianes del infierno, que trazan sobre sus cuerpos ocho, dieciséis... líneas negras, por donde luego los cortan con sierras ardientes.
En el infierno de la Reunión y el Aplastamiento, los seres sufren al ser reunidos y luego aplastados en grandes morteros metálicos o entre grandes montañas de hierro, que a veces tienen forma de grandes cabezas de carneros o de otros animales.
En el infierno de los Aullidos, los seres sufren por ser quemados en edificios de metal incandescente que no tienen ninguna salida. En el infierno de los Grandes Aullidos, los edificios de metal incandescente sin salida en los que los seres están encerrados tienen paredes dobles.
En el infierno Ardiente, a los seres les clavan una estaca de metal candente, que entra por el ano y sale por la parte de arriba de la cabeza. De la boca, los orificios nasales, los demás orificios y todos los poros del cuerpo brotan llamas de fuego. En el infierno Intensamente Ardiente, les clavan un tridente de hierro incandescente, cuyos dientes entran por los talones y el ano y salen por los hombros y la coronilla. De todas las aperturas de los órganos de los sentidos brotan llamas de fuego y una sábana de metal candente les envuelve el cuerpo.
En el infierno de las Torturas Máximas, sobre un suelo de metal candente, arde una inmensa masa de fuego, en la que no pueden distinguirse los cuerpos de las llamas. En ese lugar, los gritos del tremendo dolor que padecen es la única señal de la presencia de los seres. El sufrimiento que aquí experimentan es inconmensurable.
Con respecto a la duración de la vida en los infiernos calientes, es necesario recordar que cincuenta años de los humanos corresponden a un día de los dioses del cielo de los Cuatro Grandes Reyes y que estos dioses pueden vivir quinientos de sus años. En cada uno de los cuatro reinos celestiales siguientes, la duración de la vida se dobla. Y en el cielo del Uso de las Creaciones Mágicas de los Demás, los dioses pueden vivir dieciséis mil años, de los que cada día corresponde a mil seiscientos años humanos. Usando esto como base, podemos calcular la duración de la vida de los seres en los infiernos. Un día en el infierno de las Resurrecciones corresponde a la duración de la vida de los dioses del cielo de los Cuatro Grandes Reyes y los seres en ese infierno viven quinientos de sus años. [En cada uno de los infiernos siguientes la duración de la vida es mayor que el anterior, hasta que] en el infierno Ardiente un día equivale a la duración de la vida de los dioses del cielo del Uso de las Creaciones Mágicas de los Demás, y los seres en ese infierno pueden vivir dieciséis mil de sus años. En el infierno Intensamente Ardiente, la vida dura media kalpa intermedia, mientras que en el infierno de las Torturas Máximas la duración de la vida es de una kalpa intermedia. Durante toda su vida, los seres de los infiernos experimentan un intenso e incesante sufrimiento.
Hemos de desear que, por la bodichita y las plegarias de aspiración de los bodisatvas, en el cielo se formen inmensas nubes, de las que caiga una interminable lluvia torrencial de todas las perfecciones posibles, que refresque y libere a los seres de los infiernos de la tortura del calor y de todo el sufrimiento, y que estos seres disfruten de felicidad y sosiego.
[Estrofa 6] Alrededor [de esos infiernos] están los dieciséis infiernos circundantes: el foso de las ascuas, el pantano de los cadáveres putrefactos, la llanura de las cuchillas afiladas, el bosque de los árboles con hojas de espada, la colina de los árboles shalmali de hierro —los últimos tres, como tienen armas similares, se cuentan como uno solo— y el río de las cenizas ardientes. Estos cuatro infiernos circundantes están en cada una de las cuatro direcciones alrededor del conjunto de los ocho infiernos calientes, lo cual hace [cuatro grupos —uno en cada dirección— de cuatro infiernos —uno de cada clase—] un total de dieciséis infiernos circundantes.
Cuando los seres finalmente se liberan del fuego infernal, ven en la distancia un bosque azul verdoso y se dirigen hacia él buscando una sombra. Allí son perseguidos por perros de presa de color rojizo que los devoran y los árboles con hojas de espada de doble filo muy cortante les trocean el cuerpo causándoles un daño horrendo. Este es el terrorífico bosque de los árboles con hojas de espada. Hemos de desear que, debido a nuestro mérito, estos lugares infernales se transformen en jardines agradables, similares a los maravillosos jardines de Indra que rodean la placentera ciudad Agradable de Contemplar, en el cielo de los Treinta y Tres: el jardín de las Carrozas Diversas, al este; el jardín de los Placeres Mezclados, al sur; el jardín de la Felicidad, al oeste; etcétera. Y hemos de rogar que allí los seres sean felices y disfruten del bienestar perfecto.
Luego está la colina Shalma, llamada así debido a los árboles shalmali que allí crecen. La causa principal de llegar a ese lugar es la conducta sexual incorrecta. Los troncos de estos árboles están cubiertos de espinas de hierro de dieciséis pulgadas de longitud y a su alrededor hay perros rojizos tan grandes como montañas cuyos ladridos parecen truenos. Cuando gruñen muestran unos colmillos que son como montañas nevadas, la lengua se mueve como un relámpago rojo y la cola es como una sierra afilada. Estos perros persiguen a los seres por entre los árboles, de modo que las espinas de estos les desgarran el cuerpo y luego los perros los devoran de la cabeza a los pies. En la cima de la colina ven a los amantes por los que sintieron deseo en el pasado, que ahora los llaman. Se apresuran hacia la cumbre, pero los buitres y los cuervos les sacan los ojos y les arrancan la lengua, lo cual les hace sufrir tremendamente. Cuando llegan a la cima, encuentran a hombres y mujeres de hierro que los estrujan con un abrazo tan terrible que hace que les salgan el corazón y los pulmones por la boca. Esos monstruos se tragan su cabeza y la mastican hasta que el cerebro gris de los seres les cae por las comisuras de la boca. [Tras pasar por esta experiencia] de nuevo oyen a sus antiguos amantes llamarlos desde la parte de abajo de la colina y otra vez se vuelve a repetir el mismo tormento. Hemos de meditar en la compasión, deseando que estos seres se liberen del sufrimiento, y en el amor bondadoso, deseando que esos árboles shalmali se transformen en árboles celestiales que conceden todos los deseos y satisfacen cualquier necesidad en armonía con el Darma, y que estos sitios infernales se vuelvan lugares colmados de todas las perfecciones.
De modo similar, como resultado de sus deseos del pasado, los seres [al salir] de los infiernos ven un río y corren hacia él. Pero cuando llegan, sufren porque se sumergen dentro de un gran pantano lleno de cadáveres en descomposición. Y como resultado del odio que experimentaron en el pasado, corren hacia lo que parece ser una densa sombra, pero al llegar sufren porque caen dentro de un foso de ascuas. Tenemos que desear que estos seres se liberen de todos esos tormentos y se encuentren en lugares agradables, luminosos y frescos, donde se encuentren las cinco clases de plantas medicinales con un poder curativo, un sabor y un aroma perfectos.
En los infiernos efímeros, los seres sufren por identificarse con puertas, pilares, hornos, cuerdas y demás. Hemos de rogar que estos seres se liberen de su sufrimiento y sean felices.
[Estrofa 7] Que todas esas moradas infernales se vuelvan lugares alegres y de una belleza exquisita, con preciosos lagos de agua dotada de las ocho cualidades, adornados con lotos, utpalas y flores de todos los colores y fragancias. Que todos sean lugares agradables y espléndidos, donde toda clase de aves acuáticas de bellísimos plumajes (patos salvajes azules y rojizos, gansos y cisnes blancos como las conchas o amarillos como el oro...) que entonan melodiosos cantos disfrutan efectuando diversas danzas y volando alegremente.
[Estrofa 8] Renacer en el infierno de las Torturas Máximas es el resultado de abandonar el Darma, cometer los cinco crímenes de efecto inmediato u otras faltas semejantes. Allí los seres se queman en medio de una masa inmensa de brasas incandescentes que arden sobre un suelo metálico al rojo vivo. Los cuerpos de estos seres no se distinguen del fuego, y ellos emiten gritos de agonía y, tan pronto como ven una pequeña abertura en el fuego, tratan de escapar, pero son atrapados por unas tenazas de hierro candente. Entonces les machacan la cabeza con martillos y les vierten bronce fundido en la boca. Y de nuevo los queman en la montaña de brasas incandescentes. Su suplicio engloba todos los de los otros siete infiernos calientes. Hemos de desear que se liberen de todos sus sufrimientos y que la montaña de brasas se transforme en un cúmulo de joyas que colmen todos sus deseos y necesidades, y que los seres de los infiernos sean felices y dichosos; que el suelo de metal abrasador de los infiernos calientes se vuelva un pavimento de resplandeciente cristal irisado que sea liso, blando y tan suave al tacto como la seda panyalika; y que todos los seres de ese lugar estén contentos y sean felices.
Hemos de desear también que todos los seres que son amontonados y aplastados entre las montañas en forma de cabeza de animales (carneros, cabras, animales salvajes que ellos han matado, piojos que han aplastado entre los dedos...) y que están lamentándose y cuyos cuerpos están despedazados y sangrando se liberen de su sufrimiento. Deseemos también que las montañas que los aplastan se transformen en montañas de joyas con vastos palacios hechos también de joyas, en cuyas terrazas las diosas hacen ofrendas deleitables que inundan el interior y el exterior de los palacios con nubes de obsequios, y en el centro de esos palacios, sentados sobre preciosos tronos sostenidos por leones, los budas sublimes, los tathagatas, enseñan el Darma a un auditorio tan inmenso como un océano. ¡Que los seres sean felices, que con devoción hagan ofrendas a los budas y que escuchen sus enseñanzas!
[Estrofa 9] Que aquellos que —como resultado de sus palabras malintencionadas, críticas, insultos y desprecios o como resultado de haber peleado y haberse arrojado cosas mientras comían y bebían en las reuniones monásticas— han de sufrir que caiga sobre ellos una lluvia de lava, ascuas, piedras ardientes y espadas candentes puedan liberarse de su sufrimiento y de ahora en adelante caiga sobre ellos una lluvia de toda clase de flores preciosas y sean felices.
Se cuenta que hace mucho tiempo en un bello monasterio situado en un bosque muy agradable vivían quinientos monjes. A la hora de la comida de mediodía sonaba el gong y los quinientos monjes, vestidos con sus hábitos monásticos y llevando su bol de mendicante, su botella de agua consagrada y su bordón, iban al refectorio. En cuanto estaban reunidos, la sala se transformaba en una casa de fuego y sus boles y demás utensilios en armas incandescentes y afiladas, con las que los monjes se golpeaban unos a otros y se hacían mucho daño. Después del mediodía, todo volvía a la normalidad. Se dice que esto era el resultado de haber discutido y peleado en el pasado mientras comían los alimentos ofrecidos por los devotos. Por lo tanto, hemos de ser cuidadosos y no pelear ni arrojar objetos cuando estemos en una reunión monástica.
Los que mueren durante una guerra o una lucha a muerte renacen en el infierno de las Resurrecciones. Allí se perciben unos a otros como enemigos y, debido a su karma, cualquier cosa que cogen con las manos se vuelve una espada u otra arma con las que se golpean mutuamente. Aunque mueran, renacen de nuevo y así sufren inimaginablemente. Hemos de desear que se liberen de su sufrimiento y sean desde ahora dioses y diosas que disfruten estando juntos y se lancen flores alegremente, y que sean felices.
[Estrofa 10] Los que matan animales que viven en el agua, los que tienen una conducta sexual pervertida con niños, los que se apropian de los bienes de la comunidad monástica mediante el comercio fraudulento u otros medios deshonestos renacen en Vaitarani (el río sin vado de cenizas y rescoldos). Ahí los seres ven que la corriente de agua azul arrastra niños y niñas —a veces solo ven el pelo negro de las cabezas; otras veces, las manos fuera del agua durante unos instantes...— que gritan: «¡Sacadnos!». Pero cuando los seres que han nacido allí se lanzan al agua para rescatarlos, o cuando quieren coger las propiedades de la Sanga que ven en la otra orilla del río, o cuando se meten en el agua para matar los peces o las nutrias, el río se transforma en una corriente de cenizas y rescoldos, profunda e imposible de vadear. Los cuerpos de esos seres se hunden en los rescoldos del río y se abrasan. A veces se levantan algunas olas que sacan los cuerpos del fondo y los arrojan a las rocas afiladas y cortantes de las orillas, que los despedazan. Y los peces y las nutrias [que trataban de capturar] los devoran. A lo largo de las orillas hay cuervos con picos de diamante que les sacan los ojos, les cortan la lengua y los destripan. El agua hirviendo les cuece la carne y esta se desprende de los huesos, de modo que de los seres solo queda el esqueleto, tan blanco como el jazmín. Las olas los lanzan fuera del agua y, tan pronto como reciben un soplo de viento, recuperan una forma humana y sufren, al igual que antes, un dolor inmensurable.
Hemos de desear que gracias a nuestro mérito se liberen de todos sus sufrimientos, logren una existencia celestial y vivan contentos y felices, bañándose y disfrutando con diosas jóvenes y bellas en las playas con arena de oro y plata, y adornadas con las diversas flores de la ribera del río Mandakini (el río celestial que fluye suavemente).
Así es como hemos de dedicar nuestro mérito y hacer plegarias de aspiración para acabar por medio de nuestra propia fuerza con el sufrimiento de los infiernos.
[Estrofa 11] También dedicamos nuestro mérito y hacemos plegarias de aspiración para que por medio de la fuerza de los demás (es decir, de los bodisatvas, los señores de los tres linajes) desaparezcan los sufrimientos de los infiernos.
Consideramos que, debido a haber recibido previamente una iniciación de Vajrapani, meditado en él y recitado su mantra, quienes están en los infiernos verán de repente su manifestación ilusoria y perfecta. Entonces, como dice Shantideva, los seres de los infiernos se preguntarán cuál es la causa de que los malvados esbirros del Señor de la Muerte, que tienen cabezas de tigres y leopardos, así como los cuervos y los buitres, huyan despavoridos en todas las direcciones. Y cuando la luz de la compasión disipe las profundas tinieblas producidas por el denso humo de la carne, la sangre y la médula quemadas —una oscuridad tan profunda que no se puede ver ni siquiera si las propias extremidades están estiradas o dobladas—, y esa luz alivie física y mentalmente a los prisioneros de los infiernos y les traiga alegría y bienestar, estos se preguntarán qué ser sublime es el que tiene ese magnífico poder. Entonces mirarán hacia arriba y verán claramente en el espacio, en medio de una masa de fuego, al bodisatva Vajrapani, el glorioso Señor de los Secretos, que brilla resplandeciente y sostiene un vajra en la mano, el símbolo del poder que le han conferido todos los budas.
Que, entonces, todos aquellos que en el pasado hicieron imágenes de Vajrapani, meditaron en él y recibieron su iniciación en el momento de la muerte lo reconozcan. Y que, debido al poder de la intensa alegría y la fe que surgirá en ellos, se liberen de todos sus actos negativos del pasado y, en compañía de Vajrapani, disfruten continuamente de la gran felicidad inmaculada en la tierra pura de los Sauces u otras.
Ahora nosotros deberíamos solicitar una iniciación de alguno de los Ocho Hijos Cercanos del Buda (como los señores de los Tres Linajes) y, considerándolo nuestro yídam, esforzarnos en meditar sobre él, recitar su mantra, hacerle ofrendas y alabanzas.
¿Quién no se alegraría de que los seres de los infiernos vean a los budas y los grandes bodisatvas, como Vajrapani, Mañyusri, Avalokitesvara...? Solo los espíritus malignos podrían no hacerlo. Al reflexionar sobre los sufrimientos de los infiernos, es imposible no desear que los Ocho Hijos Cercanos u otros seres sublimes aparezcan en esos lugares. Se dice que si no se desea eso, es porque se es ignorante como el huevo de un ave y sumamente estúpido e insensible como una piedra.
[Estrofa 12] Que, igual que antes, por haber recibido anteriormente una iniciación de Avalokitesvara, meditado en él y recitado su mantra, todos los seres que están en los infiernos vean una lluvia de flores multicolores y agua perfumada, que cae del cielo con un dulce sonido y extingue de inmediato el flujo incandescente de la lava de los infiernos.
Que esos seres se sientan enseguida rebosantes de una felicidad que nunca antes habían experimentado y que, cuando se pregunten cómo ha sido posible que haya ocurrido eso, miren hacia arriba y vean claramente al Señor de la Gran Compasión, el protector Avalokitesvara, que está sentado sobre un trono de loto, adornado de lotos y cuyos ojos son como lotos, que sostiene un loto en la mano y emite el sonido del mantra sublime y soberano de las seis sílabas. Que quienes en el pasado hicieron imágenes de él, meditaron en él, recitaron el mantra de las seis sílabas y recibieron su iniciación en el momento de la muerte lo reconozcan. Y que, debido al poder de la intensa alegría y la fe que surgirá en ellos, se purifiquen de todos sus actos negativos y oscurecimientos, y, en compañía del sublime Avalokitesvara, disfruten continuamente de la gran felicidad inmaculada en la tierra pura de la Montaña del Potala u otras.
[Estrofa 13] Que, asimismo, por haber recibido en el pasado una iniciación de Mañyusri, meditado en él y recitado su mantra, todos los seres que están en los infiernos lo vean. Que se liberen del odio que sienten y con amor se digan unos a otros: «Amigos, olvidad vuestro miedo a los infiernos, pues ya no es necesario estar asustados, y venid aquí rápidamente. Ante nosotros está el venerable Mañyusri, cuyo poder nos libera del sufrimiento de ser partidos, troceados y de todos los demás sufrimientos, y nos hace felices y colma de alegría. Él es el bodisatva que protege de modos muy diversos a todos los seres de los reinos inferiores de sus sufrimientos. Es el bodisatva en cuya mente se ha engendrado una gran compasión y un amor más allá de cualquier referencia. Es Mañyusri, el joven de dieciséis años que resplandece con el esplendor de las marcas mayores y menores y cuyo pelo está recogido en cinco moños (uno adornado con una joya en la parte de arriba de la cabeza; dos a la derecha, uno encima del otro; y otros dos a la izquierda, también uno encima del otro). ¿Quién, si no lo hiciera Mañyusri, vendría a eliminar los sufrimientos de los infiernos?».
[Estrofa 14] Que los seres que están en los infiernos se digan unos a otros: «Mirad cómo Brahma, Indra y cientos de otros dioses se postran continuamente con respeto poniendo la diadema de su coronilla ante los pies de loto de Mañyusri y le hacen múltiples ofrendas (o también se puede interpretar este fragmento como que los cientos de dioses ofrecen su diadema a los pies de loto de Mañyusri). [Y mirad cómo] cae una gran lluvia de innumerables flores sobre su cabeza mientras los budas y los bodisatvas le hacen alabanzas extraordinarias y sus bellísimos ojos se humedecen y llenan de lágrimas, debido a la intensidad de su inmensa compasión y amor por todos los seres que padecen de modo ilimitado. [Mirad también cómo] en su espléndido e inmensurable palacio de varios pisos, miles de diosas cantan melodiosas alabanzas de su cuerpo, su palabra, su mente, sus cualidades y su actividad».
Y hemos de desear que tan pronto como los seres de los infiernos se exhorten mutuamente a mirar, perciban inmediatamente todas estas visiones de Mañyusri y sean muy felices. Deseemos también que canten y estén alegres, y disfruten en su compañía de una felicidad perfecta e inmaculada.
[Estrofa 15] Y así que, gracias al mérito que hemos acumulado con el estudio y la explicación de este texto, los seres de los infiernos calientes encuentren a los bodisatvas Samantabhadra, Akashagarbha, Maitreya, Kshitigarbha, Sarvanivaranavishkambhin y otros, y que, libres de oscurecimientos, escuchen sus enseñanzas. Que vean caer, de las nubes que se acumulan en el cielo, una lluvia refrescante y perfumada que les alivie y proporcione bienestar. Y que todos ellos obtengan rápidamente la inmensa alegría y felicidad de los renacimientos superiores en el samsara y la liberación última de la budeidad.
Esta estrofa puede significar también [315]:
Y así que, gracias a este mérito, los seres de los infiernos calientes vean caer, de las nubes que se acumulan en el cielo por el poder de la bodichita y las aspiraciones del bodisatva que está libre de oscurecimientos [que es literalmente el significado de Sarvanivaranavishkambhin] y otros, una lluvia refrescante y perfumada que les alivie y proporcione bienestar. Y que todos ellos obtengan rápidamente la inmensa alegría y felicidad de los renacimientos superiores en el samsara y la liberación última de la budeidad.
[Estrofa 16] Sentir rechazo por el estudio o la explicación de las enseñanzas del Darma, abandonarlas y ridiculizarlas son la causa de renacer como un animal. Hay dos clases de animales: los que viven en las profundidades y los que viven esparcidos.
Los primeros viven en el océano y los hay de todos los tamaños: desde animales enormes y monstruos marinos casi tan grandes como el monte Meru hasta seres tan pequeños como la punta de un cabello. Son tan cuantiosos como los granos que están fermentando en un barril de cerveza, carecen de inteligencia y son muy estúpidos. Cada uno de los grandes engulle grandes cantidades de los pequeños, mientras que muchos de los pequeños se introducen dentro del cuerpo de los grandes y viven allí como parásitos alimentándose de ellos. En cuanto a los nagas, las garudas los devoran y además tienen que sufrir la lluvia de arena ardiente que cae sobre ellos, etcétera. Todos esos animales son víctimas de inmensos e incesantes sufrimientos.
Los animales que viven esparcidos sobre la superficie habitan tanto en el reino de los humanos como en el de los dioses. Hay animales salvajes (aves depredadoras y otros) que se matan y devoran unos a otros. Los halcones y los gatos comen pájaros pequeños, y los pájaros a su vez cazan insectos, etcétera. Para obtener su carne, su piel, sus huesos, etcétera, los matan con armas, trampas y redes sin que ellos puedan hacer nada. Viven atormentados por el miedo constante. Hay otros animales, como los caballos y los animales de carga, que han sido domesticados por el hombre. A estos animales los ordeñan, los montan o les hacen llevar pesadas cargas, los castran, les perforan los hocicos..., y viven esclavizados y constantemente atormentados.
Según El sutra de la esencia del sol, la duración de la vida de algunos animales puede ser de solo un instante y la de otros, de toda una kalpa intermedia. Los animales son ignorantes y desconocen por completo lo que se ha de hacer y evitar, y tampoco disponen de la buena fortuna de poder aprender sobre ello con el Darma sublime; por lo que se matan y devoran unos a otros.
Hemos de desear que puedan liberarse para siempre de su miedo y su sufrimiento, y que puedan obtener una existencia humana en la que practiquen el Darma; que estén dotados de inteligencia natural y de conocimiento adquirido, tengan la buena fortuna de escuchar las enseñanzas del Tripitaka y practiquen con alegría el triple adiestramiento. Que obtengan, temporalmente, renacimientos superiores en el samsara y, finalmente, el estado de la budeidad. Como hemos visto previamente, hemos de desear todo eso usando la aspiración, el anhelo sincero, el compromiso y las plegarias, y expresarlo también con palabras.
Codiciar las riquezas y las posesiones de los demás y ser tacaños con las nuestras son la causa de renacer como un preta, con impedimentos externos, internos o específicos. El Sutra de la esencia del sol dice que el cuerpo de los pretas puede medir desde un palmo hasta mil pagtsas. En cuanto a su lugar de residencia, hay algunos que viven en las profundidades [de la tierra] y otros que se mueven por el espacio.
La principal morada de los primeros está quinientas pagtsas debajo de Rayagriha. También habitan en las orillas del mar, en los lugares habitados por los humanos e incluso en otros sitios. Un sufrimiento característico de los pretas es el de estar atormentados por el hambre y la sed; durante miles de años ni siquiera oyen la palabra agua. Debido a esas privaciones, se les seca la carne, la piel y la sangre. Están muy escuálidos y tienen un aspecto muy repulsivo, como por ejemplo el de un leño de madera carbonizado. De su boca salen comentarios desagradables, como: «No tengo nada, no des a los demás...».
[En el caso de los que tienen un cuerpo muy grande,] cuando van hacia algo que podrían comer o beber, sus extremidades excesivamente delgadas y endebles no pueden sostener el peso de su cuerpo y se les dislocan las articulaciones. Del cuerpo les sale humo y fuego. Los perros y los pájaros les hacen heridas y sobre ellos caen lluvias de arena caliente y piedras ardientes. Cuando ven un río a lo lejos, se agotan tratando de alcanzarlo, pero cuando llegan, unos guardias armados los persiguen. Y si el río no está protegido, se seca [cuando se acercan] y se vuelve un lugar pedregoso y grisáceo sin una gota de agua. Las percepciones que tienen del río son lo contrario de lo que estos son y les ocurre lo mismo con los árboles, la comida, la bebida, el sol, la luna y las estaciones. Eso es lo que les ocurre a los pretas que tienen impedimentos externos.
Los pretas que tienen impedimentos internos, aunque encuentren un poquito de comida, no pueden tragarla porque tienen la boca tan pequeña como el ojo de una aguja y el cuello tan estrecho como el pelo de un caballo. Y aunque puedan tragar un poquito, no pueden llenarse el estómago, porque este es tan grande como todo un valle. Y aunque hubiese suficiente para saciarles y fueran capaces de tragarla, la comida ardería en llamas y les quemaría los pulmones, el corazón y todo el interior del cuerpo.
Algunos pretas que sufren de impedimentos específicos, por ejemplo, tienen dentro del cuerpo innumerables seres que han anidado allí y los devoran. También se describen otros casos en las historias de los maestros Yetary y Shrona, que visitaron el mundo de los pretas y conocieron a muchos de ellos que sufrían de modos muy diversos. Y asimismo hay algunos otros que luchan entre ellos y la sangre y la pus que salen de sus heridas son su único alimento.
Con respecto a la duración de su vida, en El tesoro del Abidarma se dice que un mes de los humanos corresponde a un día de los pretas y que estos viven quinientos de sus años.
También hay unos pretas llamados tsunlha [316]. Cuando se queman los cadáveres o se despedazan en los cementerios, estos pretas pueden percibir por medio del olor la clase de vida que el difunto vivió y pueden adquirir su apariencia física y su modo de comportarse.
Según un sutra, que describe lo que ocurre después de la muerte, en una ocasión en que el Buda, nuestro maestro, fue a Vaishali, un hombre llamado Shakya Gakye, muy querido por sus allegados y respetado por mucha gente, acababa de morir en la flor de la vida y todos sentían su pérdida. Debido a este suceso, el rey Shuddodana, padre del Buda, le preguntó qué ocurría después de la muerte. El Buda respondió que, cuando los seres mueren, renacen en los diferentes estados de existencia, superiores o inferiores, en función de sus acciones positivas o negativas. Explicó que los dioses no renacen siempre como dioses, ni los humanos como humanos, etcétera. Dijo también que hay unos espíritus que se alimentan de olores y que pueden tomar la apariencia de los difuntos. Desde su mundo inconmensurable del estado intermedio, pueden entrar en la mente de los seres en el momento de su muerte y aparecer con un cuerpo, una ropa, unos ornamentos y un comportamiento semejantes a los de esos difuntos para poder encontrar su sustento. Hay también yakshas malignos, espíritus devoradores de carne, espíritus elementales y otros seres similares que aparecen con la forma de los difuntos para engañar a sus allegados. Es posible también soñar con un difunto, debido al hábito que hemos desarrollado de estar juntos durante mucho tiempo. En cuanto a los difuntos en sí, solo pueden ir donde los lleva su karma. No tienen poder para regresar a este mundo.
Cuando sus allegados que siguen vivos ofrecen comida, bebida, ropa y joyas a beneficio del difunto, esos actos virtuosos, si no están manchados con otros actos negativos, los ayudarán. Si el difunto no ha renacido todavía, pueden hacerle renacer en los reinos superiores e incluso obtener la liberación. Si ya ha renacido, pueden hacer que sea respetado por todos, tenga riqueza y otros muchos beneficios. Pero si no ha renacido todavía y sigue en el mundo de los difuntos, no podrá disfrutar de la comida, la bebida y demás bienes ofrecidos.
Cuando ciertos seres se manifiestan con la forma de los difuntos y parecen hablar coherentemente sobre lo que puede ayudarlos o perjudicarlos, se trata de los espíritus bitsanas, que se alimentan de olores y ocupan la mente de los difuntos, o de una clase de yakshas llamados deseosos de hablar, o de unos espíritus elementales sarahinita llamados deseosos de pensar. Todos esos no son seres humanos. Hablan como el difunto y adoptan su apariencia y comportamiento a fin de engañar a la gente corriente.
Tras explicar todo eso el Buda [a su padre], Devadata y algunos más que estaban presentes dudaron de sus palabras. Entonces, para comprobar si el Buda era omnisciente, Devadata hizo que cortaran una inmensa cantidad de árboles —sándalos, castaños...— y luego que los quemaran. Marcó cada clase de ceniza para poder reconocerlas sin error y se las llevó al Buda, quien las identificó todas sin ningún error. Y así Devadata se convenció de que el Buda estaba dotado de sabiduría omnisciente. Y pensando que era cierto lo que el Buda había dicho sobre lo que pasa después de la muerte, lo elogió así:
El Buda victorioso es omnisciente.
Sin haber visto ni oído nada, ha identificado exactamente
las cenizas correspondientes a árboles muy diversos.
Sus palabras sobre lo que ocurre tras la muerte son verídicas.
También se cuenta que un hombre llamado Shakya viajó a la ciudad de Vaishali y recogió un poco de paja de arroz de cada una de las casas de la ciudad, etiquetó cada muestra, las embaló, cargó sobre un elefante todo lo que este podía llevar y fue donde estaba el Buda, quien identificó todas sin ningún error. Y de esa manera ese hombre tuvo fe en el Buda y lo elogió diciendo:
El Buda todo lo ve.
A diferencia de los demás seres, nada de lo que él dice es falso.
Sin error, ha identificado la paja de arroz de cada casa de Vaishali.
Es falso lo que la gente corriente dice
sobre lo que ocurre a los seres después de la muerte,
pero las palabras del Buda son ciertas.
A él, que percibe todas las cosas, le rindo homenaje.
Si, a la orilla de un río o un lago, nos llenamos de agua la concavidad de la palma de la mano derecha, recitamos sobre ella siete veces el mantra de La lámpara de la sabiduría (OM JÑANA AVALOKITE NAMAH SAMANTA SAPARANA RASMI BHAWA SAMAYA MAHAMANI DURU DURU HRIDAYA JWALANA HUNG) y luego la echamos de nuevo al río o el lago, y repetimos este proceso siete veces, todos los pretas que percibe el ojo del Buda saborearán comida y bebida celestial. Cada preta será saciado con siete medidas koshala de comida y bebida. Y al beber ese agua, los pretas se liberarán de su estado, renacerán en los reinos superiores donde serán felices. Se dice que se purificarán todos los actos negativos y los oscurecimientos de todos aquellos que beban esa agua —hombres, mujeres, chicos, chicas, pretas del reino animal, pájaros, seres acuáticos...— y esos seres tomarán el camino de los destinos felices. En los sutras también se dice que si recitamos cuatro versos de Darma sobre nuestra comida y bebida y las dedicamos a los pretas, eso les servirá de alimento. Por lo tanto, hemos de poner en práctica todo esto teniendo confianza en las palabras del Buda, que jamás engañan.
Existen también unos espíritus maliciosos devoradores de tormas. Cuando en esta época decadente se ofrece a un mandala airado una torma roja de animales matados, las deidades de sabiduría ni siquiera se acercarán a ella. Pero los pretas que se mueven por el espacio y disfrutan con la carne y la sangre irán donde se encuentran quienes hacen esas prácticas y se asistirán mutuamente. Gracias al poder de estos pretas, esos practicantes tendrán visiones de dioses y fantasmas, adquirirán algo de clarividencia y podrán hacer algunas predicciones del futuro, y también podrán subyugar espíritus y sus palabras tendrán algo de poder. Pero así como los hijos pueden engañar a los padres y los enemigos pueden embaucar a los hijos, los espíritus y los fantasmas engañarán a los practicantes. Durante algún tiempo, los pretas se comportarán como amigos, eliminando algunas circunstancias adversas y produciendo ciertas condiciones favorables. Pero por cualquier nimiedad se irritarán y se volverán tremendamente peligrosos tanto para los practicantes como para los demás. A la larga, los benefactores y quienes hacen las ofrendas se volverán en contra unos de otros, la desgracia caerá sobre ellos y se malograrán tanto esta vida como las futuras. Cuando la gente confía en los pretas que se mueven por el espacio en vez de confiar en las Tres Joyas que no engañan jamás, cuando les hace ofrendas y les dirige sus alabanzas, cuando se ampara en ellos como si fueran deidades de sabiduría es que ya está ocurriendo lo que dice la profecía: «Cuando los pretas se consideren deidades, habrá llegado la época del sufrimiento para Tíbet».
Las diferentes clases de espíritus que se mueven por el espacio —los tsens, los gyalpos, los shidres, etcétera— siempre tienen pensamientos malignos hacia los demás y un comportamiento violento. En cuanto mueren, muchos de ellos caen en los infiernos u otros reinos inferiores. Cada siete días experimentan de nuevo los mismos sufrimientos que les produjeron las circunstancias de su muerte (cuando fueron matados por armas o de algún otro modo). Enseguida renacen de nuevo y vuelven a morir y renacer y así sucesivamente. Quieren transferir este sufrimiento a los demás y, por lo tanto, adondequiera que van hacen daño, aunque eso a ellos no les beneficia. Cuando, con alegría, se acercan a aquellos que fueron sus allegados en el pasado, estos de repente son víctimas de toda clase de desgracias, enfermedades, problemas mentales, etcétera. Quienes tienen un gran poder espiritual pueden subyugarlos, quemarlos, atacarlos [con sustancias que estos perciben como armas]. Así pues, los aprisionan en la oscuridad subterránea durante media kalpa, los queman en rituales de fuego o les parten el cuerpo en mil pedazos al golpearlos con semillas de sésamo. Sus percepciones de las estaciones, el sol y la luna son contrarias a las normales, igual que les ocurre a los pretas con impedimentos externos.
Debemos reflexionar sobre todo esto y recordar que los espíritus malignos están conectados kármicamente con aquellos a los que hacen daño. Como se dice: «La persona que recibe el daño y quien lo hace están vinculadas kármicamente». Y sin predilección por quienes hacen las ofrendas ni hostilidad hacia los espíritus malignos (pues ambos están vinculados kármicamente), hemos de considerar a ambos con ecuanimidad como los objetos de nuestra meditación en la compasión. Hemos de abandonar todas las actividades airadas dirigidas contra los espíritus malignos para ayudar a los enfermos u otros motivos y, en lugar de eso, meditar en el amor bondadoso, la compasión y la bodichita. Esta es una sublime instrucción esencial que beneficiará tanto a corto como a largo plazo.
Hemos de desear que, en los innumerables universos, las treinta y seis clases de pretas —los pretas con impedimentos externos, internos y específicos, los tsunlhas y otros pretas que se mueven por el espacio— se liberen del sufrimiento y de la causa del sufrimiento, disfruten la felicidad perfecta y que se cumplan todos sus deseos —de comida, bebida, ropa, ornamentos, etcétera—, como en Uttarakuru, el continente del norte. En ese continente, cuando nace un ser, brota un árbol que colma los deseos. Esos árboles, junto con las cosechas espontáneas, que no necesitan ser cultivadas, satisfacen todas las necesidades. Gracias a eso, todos los habitantes de Uttarakuru disfrutan de una riqueza y un bienestar perfectos, tienen una mente virtuosa y apacible, y nunca cometen ninguna de las diez acciones negativas.
[Estrofa 17] Que el sublime Avalokitesvara aparezca en la tierra de los pretas. Que de los diez dedos de sus manos y los diez de sus pies, y de todos los poros de su cuerpo desciendan innumerables corrientes de néctar lácteo, que tiene un sabor dulce y refresca al tocarlo. Que las bocas y gargantas de los pretas se hagan más grandes y que el néctar, percibido como cualquier alimento o bebida que deseen, los deje satisfechos. Que, por bañarse en ese néctar, se liberen del tormento del calor y sientan siempre una agradable sensación de frescor. Y que, en el mismo instante en que oigan el sonido del mantra de las seis sílabas, sean felices, como el bodisatva Deseos Satisfechos, que llegó a ser la personificación de su nombre y renació en la tierra pura de Sukhavati.
[Estrofa 18] La ceguera es el karma residual de ciertos actos como robar o apagar las lámparas de las ofrendas; impedir que brille la luz del Darma, criticarlo o tener ideas erróneas sobre él; mirar a los seres sublimes y a nuestros padres con desconfianza; destruir los libros del Darma y arrancar los ojos a otros seres. Que, en los innumerables universos, todos los ciegos y los que hacen las acciones que los harán ser ciegos se liberen de su sufrimiento y de sus causas. Y que esos seres ofrezcan lámparas y otras acciones positivas similares. Que vean formas perfectas con una vista perfecta y que con ojos de sabiduría perciban y conozcan la multiplicidad y la verdadera naturaleza de todos los fenómenos conocibles.
La sordera es el resultado de acciones como, por ejemplo, interrumpir la música interpretada delante de las representaciones del cuerpo, la palabra y la mente de los budas. Que todos los sordos se liberen de su sufrimiento y que, gracias a la percepción sobrenatural del oído divino, oigan sonidos agradables todo el tiempo.
En el momento del parto, tanto la madre como el hijo sufren tremendamente hasta casi morir. El hijo es torturado como si fuera un alambre que tuviera que estirarse pasando por un molde metálico y todas las articulaciones de la madre crujen y son forzadas. Que tanto las madres como los hijos se liberen de esos sufrimientos. Que las mujeres embarazadas den a luz sin ningún dolor y de un modo placentero a unos hijos bien formados y hermosos, como la reina Mayadevi que dio a luz al príncipe Siddhartha debajo de un árbol en el jardín de Lumbini, en medio de maravillosas señales de buen augurio y no solo no sintió ningún dolor, sino que además experimentó la felicidad perfecta del samadhi.
Se dice que una madre puede percibir señales que indican si el niño que está gestando tendrá una vida virtuosa o no. En el pasado, cuando Ayatashatru estaba en el seno de su madre, ella sintió el deseo de devorar la carne de Bimbisara, el padre del niño. Por el contrario, cuando la madre de Shariputra estaba embarazada debatía con los panditas y vencía. Cuando el príncipe Puñabala estaba en el seno materno, su madre tuvo muchas señales favorables [en sus sueños]. Vio que estaba sentada en un trono muy elevado con el deseo de enseñar el Darma, mientras el padre del niño iba por todas partes tocando una campana; y, cuando los oyentes estuvieron reunidos, ella desde el trono recitó sin ninguna timidez versos que nunca antes se habían pronunciado:
El mérito que se acumula da lugar a la felicidad.
Por tanto, seres humanos, practicad lo que es virtuoso.
Aplicaos en ello sin cesar
y esforzaos con diligencia.
Tan pronto como hubo dicho esto, entre otras señales maravillosas, una voz que venía del espacio dijo: «¡Bien dicho, tus palabras han sido excelentes!».
Cuando nuestro compasivo Maestro [el Buda] estaba en el seno de su madre, Mayadevi entendió un gran número de enseñanzas y sanaba a los enfermos simplemente tocándolos o dándoles comida. Y como señal de lo mucho que le gustaba la soledad, fue a dar a luz al jardín de Lumbini.
[Estrofa 19] No tener ropa para cubrirse el cuerpo y verse obligado a ir desnudo es el resultado de haber quitado las coberturas de tela de las representaciones del cuerpo, la palabra y la mente del Buda, haber despojado de sus vestiduras a nuestros padres o haberse sacudido los piojos en un lugar frío y otras acciones similares. Que todos los seres que se encuentran en esa situación se liberen de su sufrimiento, sean felices y se vistan con excelentes vestiduras divinas: ligeras, finas y agradables al tacto.
Similarmente, haber sustraído la comida de las ofrendas y otras acciones similares tiene como resultado renacer como un perro, una paloma que come polvo... y estar continuamente hambriento. Que los afligidos por el hambre encuentren comida excelente con cientos de sabores diferentes. Que los torturados por la sed obtengan bebidas deliciosas: agua dotada de las ocho cualidades, ambrosía celestial, el jugo de las tres sustancias dulces...
[Estrofa 20] Que los que sufren la pobreza y la indigencia, que es el resultado del karma residual de haber robado u otros actos similares, tengan una riqueza perfecta: tengan oro, plata, elefantes, caballos...
Mucho peor que la miseria de los que no tienen nada es la pobreza de los que tienen muchos deseos y nunca están contentos con lo que tienen. Un ejemplo de ello es la historia de un hombre pobre, pero noble, que se encontró una piedra preciosa y la ofreció al Buda. Nuestro Maestro compasivo dijo que la daría al hombre más pobre del mundo y este no resultó ser un indigente, sino el rey Prasenayit.
Que todos los atormentados por el sufrimiento mental se liberen de él, sean felices y estén alegres. Que los que están desesperados, porque sus allegados han traicionado sus esperanzas o porque nunca tienen éxito ni en las actividades espirituales ni en las mundanas, tengan éxito en sus propósitos y recuperen la estabilidad mental. Que sean tenaces y resueltos, y capaces de lograrlo todo. Y que sean también valientes y disfruten de una perfecta confianza en sí mismos.
[Estrofa 21] Que todos los seres del universo que, por haber cometido diversos actos negativos, están afligidos por diferentes clases de enfermedades, especialmente enfermedades infecciosas incurables como la peste, se curen de inmediato de todas sus afecciones debidas al frío, al calor y demás. Que ningún ser, en todo el universo, nunca sufra ninguna de las cuatrocientas cuatro diferentes enfermedades producidas por el desequilibrio del viento, la bilis y la flema.
[Estrofa 22] Que los que están atemorizados porque están bajo la amenaza de alguno de los dieciséis grandes miedos —reyes o gobernantes tiranos, bandidos, espíritus malignos, fuego, agua, serpientes venenosas, etcétera— dejen de tener miedo. Que los que están físicamente encadenados y los que tienen el cuerpo, la palabra y la mente sometidos a una maldición sean liberados de sus ligaduras. Que los débiles, que carecen de poder y de fuerza —sean reyes encumbrados o minúsculos insectos—, sean fuertes y poderosos, pero carezcan de orgullo, envidia o agresividad, y convivan con los demás sintiendo mutuo afecto y amor bondadoso, y se ayuden unos a otros como amigos.
[Estrofa 23] Que todos los viajeros —sean quienes sean y vayan donde vayan— que se pusieron en camino por un propósito espiritual o material, como el comercio, no encuentren circunstancias adversas que los pongan en peligro (bandidos, enfermedades que afecten a ellos o a los animales...), sino que viajen felizmente por caminos en buenas condiciones y todo sea perfecto y favorable. Que consigan sin esfuerzo los propósitos espirituales o materiales, como el oro o la plata, que los llevó a iniciar su viaje.
[Estrofa 24] Que quienes se embarcan en grandes naves para navegar por el océano o en barcas para desplazarse por los grandes ríos estén protegidos de las tormentas repentinas, los monstruos acuáticos o cualquier otro peligro. Que consigan sin esfuerzo todos sus objetivos, como, por ejemplo, la joya que otorga los deseos o cualquier otra cosa que deseen. Que regresen sanos y salvos a tierra firme, se reúnan con sus familiares y amigos, y sean felices conversando con alegría y disfrutando juntos.
[Estrofa 25] Que los que yerran su camino y están perdidos en tierras desiertas, en lugares inhóspitos desprovistos de agua, hierba y árboles, o en bosques aterradores y no saben adónde ir encuentren a otros viajeros que los acompañen y les muestren el camino y, viajando sin ningún peligro de bandidos, tigres, leones, serpientes venenosas y demás, lleguen a su destino sin fatigas ni penalidades.
[Estrofa 26] Que en los lugares peligrosos —los lugares solitarios y salvajes, poblados de serpientes venenosas, tigres, leopardos y otros peligros; los lugares poco transitados por los hombres y famosos por las apariciones de crueles seres no humanos, como fantasmas y demonios; las montañas rocosas, los precipicios escarpados y otros lugares inquietantes desprovistos de caminos...— los indigentes y los que están desamparados, sean jóvenes o ancianos, que caen dormidos por estar agotados del viaje y son totalmente inconscientes de los peligros que acechan, sean protegidos. Que sean protegidos de los fantasmas malignos y los espíritus devoradores de carne, de los demonios y los espíritus que acortan la vida, de los que quitan el esplendor y de los que roban la fuerza vital y provocan la muerte. Que las deidades superiores, los setenta y cinco protectores gloriosos del cielo de lo Puro, las cinco deidades tutelares de los humanos, las deidades dueñas del lugar y las demás deidades protectoras positivas los guarden de cualquier adversidad y los protejan.
Entre los espíritus, también hay algunos que tienen fe en las enseñanzas del Buda. Se cuenta la historia de dos monjes que viajaban juntos. Los seguían dos espíritus carnívoros, de los que uno tenía fe en las enseñanzas del Buda y el otro no la tenía. El incrédulo dijo que iba a acortar la vida de los monjes y quitarles su esplendor. Su compañero, que tenía fe, le dijo que si ellos daban alguna enseñanza de Darma no dejaría que hiciera eso, pero que en caso contrario podía hacerlo. Los dos monjes siguieron su camino hablando de cosas triviales. Cuando llegaron a un puente, antes de tomar cada uno un camino diferente, se aconsejaron mutuamente que tuvieran cuidado.
—Ahora les acortaré la vida y les quitaré el esplendor —dijo el espíritu incrédulo, que era muy greñudo.
—¿Qué haces? —dijo el otro—. ¿No has oído la enseñanza de Darma que han dado?
—¿Qué han dicho?
—Cuando se han despedido, cada uno le ha dicho al otro que tuviera cuidado, y no hay enseñanza mejor que la del cuidado.
Y así es como ese espíritu protegió a los monjes.
[Estrofa 27] Que todos los seres estén libres de los sufrimientos que implican los ocho estados carentes de libertad para practicar el Darma. Que obtengan el excelente soporte de una existencia humana libre y sean felices.
Algunos de los que nacen con un cuerpo humano tienen la mente corrompida por ideas equivocadas. Son como recipientes vueltos boca abajo. Aunque el mismo Buda apareciese, no podría beneficiarlos. Si no se tiene fe en las Tres Joyas, no se cree en las cuatro verdades o en el principio de la originación interdependiente, y especialmente en la ley kármica de causa y efecto, y si se persiste en hacer lo que no debe hacerse y no se hace lo que debe hacerse, se caerá cada vez más bajo en los reinos desafortunados, no hay otro resultado posible. Así pues, debemos desear que los seres estén libres de esos sufrimientos y estén perfectamente dotados de las cuatro clases de fe: nítida, anhelante, convencida e irreversible.
[Estrofa 27] Que todos los seres estén libres de los sufrimientos que implican los ocho estados carentes de libertad para practicar el Darma. Que obtengan el excelente soporte de una existencia humana libre y sean felices.
Algunos de los que nacen con un cuerpo humano tienen la mente corrompida por ideas equivocadas. Son como recipientes vueltos boca abajo. Aunque el mismo Buda apareciese, no podría beneficiarlos. Si no se tiene fe en las Tres Joyas, no se cree en las cuatro verdades o en el principio de la originación interdependiente, y especialmente en la ley kármica de causa y efecto, y si se persiste en hacer lo que no debe hacerse y no se hace lo que debe hacerse, se caerá cada vez más bajo en los reinos desafortunados; no hay otro resultado posible. Así pues, debemos desear que los seres estén libres de esos sufrimientos y estén perfectamente dotados de las cuatro clases de fe: nítida, anhelante, convencida e irreversible.
Desprovistos del ojo de la sabiduría, que permite saber qué es lo que se ha de hacer y lo que se ha de evitar, los seres ignorantes y confundidos no logran llevar a cabo ni siquiera sus propósitos mundanos de esta vida. ¿Es necesario decir que no conocen el Darma y no podrán lograr su fruto? Por tanto, que aquellos desprovistos de sabiduría se liberen del sufrimiento de su estupidez, que impide que logren beneficiar a los demás y a sí mismos, y que estén perfectamente dotados de las dos clases de sabiduría: la natural y la adquirida.
La raíz del camino mahayana es la compasión hacia todos los seres. Cuando los seres carecen de ella, sus intenciones y acciones despiadadas arruinan su vida presente y las futuras. Que esos seres se liberen de esos sufrimientos y estén llenos de amor y compasión por todos los seres, igual que una madre por sus hijos. Que se abstengan de los alimentos impuros y negativos, como la carne y el alcohol, y también de los cinco modos de vida erróneos. Como dice La guirnalda de joyas:
La hipocresía es controlar los sentidos
a fin de tener ganancias y respeto.
La adulación es decir cosas agradables
a fin de tener ganancias y respeto.
La petición solapada es alabar la riqueza de los demás
a fin de conseguir parte de ella.
Aprovecharse de tener un rango superior a fin de conseguir
bienes es despreciar a los demás.
Al pretender una ganancia por medio de otra,
se elogia a los demás por su generosidad previa.
Si se carecen de las cualidades de la realización y la liberación, todas las ofrendas hechas por los creyentes y las hechas para ayudar a los difuntos se han de considerar según se explica en el Vinaya escrito por Vishakhadeva:
Los que están en el camino de más allá del aprendizaje pueden usarlas como si fueran suyas.
Los que están en el camino del aprendizaje pueden usarlas como si fueran un regalo.
Los que meditan y estudian están autorizados a usarlas; no hay falta en ello.
Aquellos sumidos en la indolencia contraen una deuda kármica si las usan.
Y aquellos cuya conducta es disipada e indisciplinada no pueden usar nunca los bienes religiosos, porque para ellos están prohibidos.
El escalpelo del corazóndice también:
Cuando alguien con una disciplina corrupta da un paso con la intención de usar los bienes monásticos —aun tan solo un simple bocado de comida o una sola taza de bebida— vive incorrectamente y renacerá en los infiernos.
Que quienes consumen comida impura dejen de hacerlo. Que coman alimentos procedentes de un modo de vida completamente puro, que no esté contaminado por ninguna acción negativa. Y que, igual que los pájaros, estén satisfechos con cualquier cosa que encuentren.
Comportarse mal, despreciar a los padres, obtener ganancias del comercio, matar animales y comerciar con su carne, charlatanear sin sentido, escandalizar a los laicos es una conducta que desacredita a las Tres Joyas. Vender por dinero la vida de las enseñanzas, degenerar los votos, no observar los samayas es una conducta nefasta que trae la desgracia a uno mismo y a los demás. Que esos seres se liberen de su conducta dañina, mantengan sus promesas, se abstengan de beber alcohol y no mientan. Que observen las dieciséis reglas de la conducta pura de los seres humanos [317] y posean las siete riquezas supremas del Darma sublime. Que mantengan una disciplina totalmente pura y que, por medio de su conducta perfecta y pura (leer y escuchar las enseñanzas y reflexionar sobre ellas, abandonar las acciones y emociones negativas, y practicar una concentración sin distracciones) beneficien inmensamente a las enseñanzas y a los seres.
Recordar las vidas precedentes hace que se tenga un profundo convencimiento de la ley kármica de causa y efecto, se reactive la semilla de la bodichita y esta nunca se olvide, y otras cualidades. Por tanto, que, en cualquier lugar que nazcan, todos los seres recuerden siempre todas sus vidas anteriores. Eso se ilustra en la historia del príncipe Kukche o la historia de una perra que oyó una enseñanza que dio Shariputra y, después de morir, renació como una mujer que recordaba sus vidas anteriores, recibió la ordenación monástica y gracias a su diligencia alcanzó el estado de arhat.
[Estrofa 28] Cuando los bodisatvas consiguen la concentración llamada tesoro del espacio, quinientos grandes tesoros aparecen a su derecha y otros quinientos a su izquierda y todo lo que desean se manifiesta en el espacio. Que, del mismo modo, todos los seres disfruten continuamente de inmensas riquezas de acuerdo con el Darma. A causa de sus posesiones, los seres se agotan vigilándolas día y noche, y luchando unos con otros. Que estén libres de tales conflictos y disputas, y sin enemigos que les hagan daño, disfruten libremente según lo deseen.
[Estrofa 29] Algunos seres del mundo de los dioses que tienen un físico desagradable y con poco esplendor sufren porque son eclipsados por aquellos de gran belleza y esplendor. También algunos humanos —como algunos lamas, altos dignatarios y otros personajes importantes— que son feos y carecen de presencia majestuosa o digna se sienten en desventaja y son infelices. Que todos ellos, dioses y hombres, se liberen de ese sufrimiento y tengan majestuosidad y un aspecto físico espléndido. El sufrimiento de la fealdad física puede ilustrarse con la historia de la joven Doryema y otras. Que todos los que están demacrados o con un aspecto poco agraciado (debido a la carencia de comida o ropa, u otras dificultades) posean un físico perfecto y gran belleza.
[Estrofa 30] Que todas las mujeres de este mundo, que tienen poca fuerza física, han de sobrellevar las dificultades del parto y las treinta y dos enfermedades específicas de las mujeres obtengan las ventajas físicas disfrutadas por los hombres. Que todos aquellos de familias humildes y cuya ocupación suele ser despreciada —sacrificar caballos, quedarse con las donaciones que acompañan a las ofrendas de rescate, encargarse de los cadáveres, carniceros, etcétera— y todos los que son pobres y despreciados por los demás se liberen de esa situación. Que adquieran riqueza y que tanto su familia como su ocupación estén bien consideradas socialmente. Y, sin sucumbir al orgullo y la arrogancia, sean disciplinados y apacibles.
[Estrofa 31] Que, por el poder del mérito del pasado, el presente y el futuro, todos los seres, cuyo número es tan inmenso como el espacio, abandonen todas las acciones negativas, que son la causa [del sufrimiento] y hagan siempre lo que es virtuoso de un modo perfecto.
[Estrofa 32] Y especialmente, como el camino de los bodisatvas comprende la aspiración y la aplicación, que todos los seres nunca se separen de la bodichita en aspiración y en aplicación, y se dediquen diligentemente a la práctica de los bodisatvas, que trabajan para el beneficio de los demás por medio de las seis perfecciones trascendentales. Que los budas y los bodisatvas, que son nuestros amigos y nos ayudan, acojan a todos en su amor y su compasión. Y que todos los seres abandonen el bullicio de los asuntos mundanos, las distracciones, el sopor, el aturdimiento, la agitación, las peleas y todas las demás circunstancias adversas [a la práctica], que son la obra de las fuerzas demoníacas.
En los sutras se describen con gran detalle las actividades de las fuerzas demoníacas. Maitreya las condensa en El ornamento de la realización. Según Maitreya, las fuerzas demoníacas se manifiestan especialmente contra quienes se esfuerzan mucho en la práctica. Porque si alguien se esfuerza sin sabiduría, las fuerzas negativas tienen posibilidades de crear obstáculos. Aparecen como amigos que dicen que uno tiene ya mucho conocimiento y cualidades espirituales como resultado de adiestramientos del pasado, y, por lo tanto, será suficiente hacer solo algunas recitaciones. Y también surgirán dificultades en la relación entre los maestros y los discípulos, y el Darma dejará de enseñarse y estudiarse. Uno puede empezar a pensar que su disciplina ética es superior y a menospreciar a los demás. E igual que se dice que todos los placeres de los sentidos son la señal de las fuerzas demoníacas, la clarividencia, las ganancias, el respeto y demás también se consideran la obra de las fuerzas demoníacas. Por otra parte, se dice que las fuerzas demoníacas nunca molestan a los perezosos, puesto que la pereza es, en sí misma, el demonio.
En cambio, los que tienen sabiduría son inmunes a los obstáculos del demonio. Como se dice en El sutra condensado de la Prajñaparamita:
Cuatro causas impiden que los cuatro demonios puedan
vencer o desviar a los bodisatvas expertos y fuertes:
mantener la visión de la vacuidad, no abandonar jamás a los seres,
actuar según lo que se dice y estar bendecido por los budas.
[Estrofa 33] Que todos los seres nacidos en los reinos superiores tengan una longevidad inmensurable. Y que, mientras vivan, disfruten de una riqueza perfecta, sean siempre felices y ni siquiera oigan hablar de la muerte a destiempo.
[Estrofa 34] Que en todos los lugares de las diez direcciones del universo haya maravillosos parques colmados de árboles otorgadores de los deseos, que proporcionen a los seres todo lo que deseen y en los que se oiga el deleitable sonido del Darma enseñado por los budas victoriosos y sus herederos, los bodisatvas.
[Estrofa 35] Que, en todas partes, la tierra esté desprovista de guijarros y piedras, de precipicios y barrancos, de espinas y demás, y sea una vasta extensión deleitable de contemplar y similar a un tablero de lapislázuli con iridiscencias de ciento un colores diferentes entrecruzados, tan suave al tacto como la más fina seda celestial y tan lisa como la palma de la mano.
[Estrofa 36] En los monasterios, los reinos y otras comunidades, los budas y los bodisatvas que aparecen como la figura principal con el aspecto de un lama, un rey… están rodeados de monjes, ministros y demás seguidores [respectivamente]. Que en esas asambleas, reunidas alrededor de una figura principal [en esos mandalas], multitud de bodisatvas totalmente excelentes —dotados de bienes y riquezas materiales, debidos a la fuerza de su mérito y sus poderes milagrosos, así como de una riqueza perfecta del Darma sublime—, siendo la figura principal, disipen por completo la pobreza material y espiritual de sus seguidores. Que desarrollen y extiendan las enseñanzas y el estudio del Tripitaka y la práctica de los tres adiestramientos. Que aumenten y fortalezcan la longevidad, el mérito, el poder y la riqueza. Y que vivan muchos años, adornando así la superficie de la tierra de esas cualidades.
[Estrofa 37] Que, en todos los sitios donde se puede alcanzar la Iluminación, es decir en todos los lugares de las diez direcciones, todos los seres oigan continuamente —del canto de bellas aves (como el rey de los cisnes y el rey de los pavos reales), de las diversas clases de árboles, de los rayos de luz del sol y de la luna, y del mismo cielo— el sonido del Darma vasto y profundo, que expresa los cuatro sellos del Darma (todas las cosas compuestas son transitorias, todo lo que está contaminado [con pensamientos y emociones negativas] es sufrimiento, todos los fenómenos están vacíos y carecen de entidad propia, y el nirvana es la paz), las tres puertas de la liberación perfecta (la vacuidad, la ausencia de características y la ausencia de expectativas [318])...
Los beneficios resultantes de oír las enseñanzas del Darma se describen en los sutras:
Rey, cuando en esta tierra
suene el sonido del gong,
todos disfrutaréis de fama, gloria
y se cumplirán vuestros deseos.
No tendréis miedo de los adversarios
y no se perderán las cosechas.
Gracias a las bendiciones de los budas,
se someterán las fuerzas demoníacas de este lugar.
Y, sin ninguna duda, los infiernos
y el reino de los pretas desaparecerán.
Todos tendrán siempre fe en el Buda,
y se dedicarán diligentemente al Darma.
Se reunirán formando la Sanga,
y los eruditos se multiplicarán.
El apego, el odio y la ignorancia
disminuirán en este lugar.
Cuando se toca el tambor del Darma
quienquiera que perciba en sus oídos
su sonido cuatro veces al día
obtendrá la Iluminación.
Y también se dice:
Cuando se toca el gong de las Tres Joyas,
que dioses, nagas y yakshas veneran,
se vencerá la mente errada de los tirthikas.
Si solo de oír el sonido del tambor o el gong del Darma resultan esos beneficios, no es necesario mencionar los beneficios que se obtendrán de oír o explicar las enseñanzas de Darma en sí.
[Estrofa 38] Que todos los seres se encuentren continuamente con los budas victoriosos y sus herederos, los grandes bodisatvas, y cuando estén en su presencia hagan sin cesar innumerables nubes de ofrendas, tanto reales como creadas por la imaginación, a estos maestros del universo.
[Estrofa 39] Cuando los seres actúan de modo virtuoso, los dioses vencen y los asuras son derrotados, y así predominan el bien y lo que es benéfico. Que la multitud de dioses y nagas bienintencionados hagan caer la lluvia a tiempo para que todos los cultivos y los árboles frutales maduren perfectamente, y así sean abundantes las cosechas de los campesinos y crezcan los rebaños de los pastores. Que, en todos los países, las enfermedades, las hambrunas y las guerras desaparezcan y prevalezcan la prosperidad y la felicidad, así como las causas de todo ello. Que en los ámbitos religiosos y mundanos se mantenga la paz según el Darma, igual que en la época de los soberanos protectores universales y los tres grandes reyes religiosos ancestrales. Y que, gracias a ello, el mundo y todos los seres que lo habitan tengan prosperidad y bienestar, y estén protegidos de la decadencia.
[Estrofa 40] Que los cuatro tipos de remedios [319] tengan un poder terapéutico perfecto. Que la recitación de los mantras secretos (mediante los cuales se llevan a cabo con éxito todas las actividades) proporcione rápidamente los beneficios descritos. Que las malas intenciones y las acciones dañinas de los espíritus que se mueven por el aire (espíritus elementales, rakshasas, yakshas, devoradores de carne, fantasmas malignos, demonios...) se pacifiquen y todos ellos sean compasivos y sientan amor bondadoso por los demás.
[Estrofa 41] En resumen, que ningún ser sufra ni física ni mentalmente. Que nadie cometa acciones negativas, que son la causa del sufrimiento, y así no estén afligidos ni enfermen. Que los seres estén libres de cualquier clase de miedo, no sufran por los insultos de los demás ni tampoco sean nunca desdichados. Que siempre hagan acciones positivas, estén contentos y sean felices.
[Estrofa 42] Que en los lugares donde se encuentran los textos de las enseñanzas del Buda —en los templos y los monasterios grandes o pequeños— se den enseñanzas del Tripitaka, estas enseñanzas se escuchen y se reflexione sobre ellas. Que los sutras y las demás enseñanzas estudiadas se reciten, para que se memoricen y que nunca se olviden. Y que recordarlas y meditar concentradamente en su significado lleve al abandono [de lo que ha de ser abandonado] y la concentración. En resumen, que, en todos los monasterios, las actividades de los seguidores del Buda —el abandono de lo negativo y la práctica del estudio, la reflexión y la concentración— florezcan y perduren mucho tiempo.
Por el contrario, en los lugares donde la gente se dedica al comercio y la agricultura; está esclavizada por las riquezas, afligida por el apego y la aversión mutua y distraída día y noche por los enemigos, las peleas y la hostilidad; y especialmente en los lugares donde hay conflictos entre la sanga; no es posible que surjan las experiencias y las cualidades de la realización, igual que de las semillas quemadas no puede surgir ningún brote verde. Por eso las escrituras dicen:
Alejaos cien pagtsas de los lugares en los que abundan los conflictos.
Así pues, que en cualquier lugar en el que la comunidad monástica se encuentre, los monjes no dejen que las fuerzas negativas los dividan, sino que estén inclinados a lo que es virtuoso. Que adecuen su disciplina con el ritual de purificación y restauración (que se lleva a cabo los días de luna llena y luna nueva) y su visión con la purificación y la restauración de la calma mental [320]. Que los miembros de la comunidad monástica logren, según sus deseos, cada vez más cualidades extraordinarias del camino de la liberación más allá del sufrimiento.
[Estrofa 43] Que todos los monjes que quieren practicar el triple adiestramiento precioso encuentren la soledad perfecta —externa, interna y secreta— y, una vez la hayan encontrado, abandonen todas las actividades inútiles y todas las distracciones. Que tras desarrollar un perfecto control de la propia mente, que permite que esta se mueva o permanezca inmóvil, logren la dicha que proviene de la flexibilidad perfecta del cuerpo y la mente, y que con alegría practiquen la auténtica estabilidad meditativa profunda.
[Estrofa 44] Que las monjas consigan las vestiduras monásticas, las provisiones y todas sus necesidades sin apenas dificultades. Que nunca riñan ni dejen que degenere su disciplina ni hagan nada que les haga daño. Y que, siendo apacibles, disciplinadas y cuidadosas, sigan el Darma sublime.
Que asimismo todos aquellos que han tomado los votos monásticos deseando la liberación sean capaces de mantener según su promesa la disciplina que calma el doloroso ardor de las emociones aflictivas, sin deteriorarla en ningún momento.
[Estrofa 45] El mismo Buda describió los daños resultantes de una disciplina deteriorada:
No se oirá más el Darma,
se olvidará rápidamente aquello que se oiga
y no podrán alcanzarse los estadios y los caminos.
También se dice:
Cuando se hace caso omiso de la disciplina, se va a los reinos inferiores.
Y haber estudiado mucho no servirá de protección.
Y en El tantra raíz de Mañyusri se dice:
El Poderoso Sabio no dijo que pudiesen practicar el mantrayana
aquellos cuya disciplina está deteriorada.
Que todos aquellos que deterioran su disciplina e incurren en caídas reparen sus actos con sinceridad y un fuerte arrepentimiento, confesando lo que ha de ser confesado y tomando la resolución de no volver a hacerlo, y así purifiquen sin cesar todos sus actos negativos. Y que, tras haber purificado todas sus faltas y caídas, nunca renazcan en los reinos inferiores (que sería el resultado de la maduración de esos actos), sino que temporalmente [hasta que alcancen la Iluminación] renazcan en los reinos superiores, tomen los votos monásticos y mantengan su disciplina y su práctica de un modo puro y sin deteriorarlas.
[Estrofa 46] Los individuos que, gracias al efecto kármico similar a la causa en las acciones [321], observan la disciplina sin deteriorarla y son eruditos en las cinco ciencias —especialmente en la ciencia interior del Tripitaka— tienen abiertos los ojos del discernimiento correcto (sobre qué hacer y evitar) y son capaces de sostener y propagar las preciosas enseñanzas del Buda victorioso, que son la fuente del beneficio y la felicidad. Que sean respetados y venerados, puesto que son más sublimes que todos los demás. Y que encuentren fácilmente y sin ningún esfuerzo todo lo que necesiten: vestiduras monásticas, boles de mendicante, provisiones, etcétera. Que no se enorgullezcan de sus propias cualidades ni envidien las de los demás. Que no desprecien a otros seres ni critiquen o menosprecien las doctrinas de otras escuelas. Que eviten las acciones que llevan a abandonar el Darma y las faltas de no observar la disciplina. Y que tengan una mente totalmente pura y su fama de ser sabios e íntegros se propague en todas direcciones.
[Estrofa 47] Que los seres que no respetan la disciplina y, en general, todos los seres nunca tengan que experimentar en sus vidas futuras los sufrimientos de los tres reinos inferiores. Y que, sin fatigas ni dificultades, obtengan una existencia humana dotada de libertades y condiciones favorables, que es mucho mejor que la de los dioses para poder alcanzar la liberación, y logren rápidamente el precioso estado de la budeidad perfecta.
[Estrofa 48] Que todos los seres, cuyo número es tan ilimitado como el espacio, hagan continuamente ofrendas materiales y asimismo la ofrenda de su práctica a todos los budas de las diez direcciones. Y que, gracias a las bendiciones de los budas, obtengan la dicha ilimitada e inconcebible de la inmaculada mente iluminada y sean siempre inmensamente felices.
[Estrofa 49] Que los grandes bodisatvas consigan hacer realidad, tal como desean, sus intenciones de ayudar a los seres a madurar espiritualmente y lograr la liberación. Que todos los seres reciban, sin tardanza, de todos sus protectores —los budas omniscientes y los grandes bodisatvas— la asistencia y la felicidad insuperable que desean para ellos. (Los versos de esta estrofa se expresan tanto desde la perspectiva del agente como desde la del receptor de la acción).
[Estrofa 50] Que los pratyekabudas —que logran la iluminación mediante su sabiduría espontánea, por la que comprenden la profunda verdad de la originación interdependiente— y los shravakas —que reciben enseñanzas de sus maestros sublimes y luego las transmiten a los demás— gocen de la felicidad de haber pacificado todos los sufrimientos y obtengan la inmensa felicidad de la budeidad última y perfecta.

2) DEDICACIÓN DEL MÉRITO A QUE SEA CAUSA DE LA PRÁCTICA QUE LLEVA A LA ILUMINACIÓN, ES DECIR, A NUESTRO PROPIO BENEFICIO

[Estrofa 51] Aquí Shantideva formula el deseo de que, protegido por la bondad de su yídam, el venerable Mañyughosha, pueda siempre —en todas sus vidas hasta que alcance la Dicha Perfecta, que es el primer estadio de realización de los bodisatvas— recordar sus existencias anteriores. De ese modo tendrá plena convicción en la ley kármica de causa y efecto, y nunca olvidará la bodichita. Pide asimismo que pueda siempre abrazar la disciplina perfecta de la ordenación monástica; porque, mientras que ser laico es la base de todas las faltas que destruyen esta vida y las futuras, ser alguien que ha renunciado al hogar es el fundamento de todas las buenas cualidades y todos los beneficios.
En la actualidad, si se toma y observa aun uno solo de los preceptos de las enseñanzas del Buda, se logra un mérito inmenso. Esto se describe en El sutra del rey de las concentraciones:
Durante el periodo en el que el Darma supremo perece
y las enseñanzas del Tathagata desaparecen,
quien practica día y noche un solo precepto
sobrepasa en gran medida el mérito
de quienes veneran con fe a una miríada de budas
ofreciéndoles alimentos, bebidas,
luces, flores, parasoles y banderas
durante tantos miles de millones de kalpas
como granos de arena hay en el Ganges.
Si eso es así, no hace falta mencionar que si se recibe la ordenación monástica y se observan todos los preceptos sin deteriorarlos, los beneficios que se obtienen son inconcebibles: se lograrán perfectamente todos los objetivos de esta existencia y las futuras, tanto para uno mismo como para los demás.
[Estrofa 52] Shantideva pide también tener un cuerpo sano y vivir felizmente con lo estrictamente necesario, manteniéndose de limosnas de comida básica; y que, en todas sus vidas hasta que alcance la Iluminación, pueda disponer de un lugar de residencia adecuado para practicar lo que es virtuoso, en la soledad externa, interna y secreta del cuerpo, la palabra y la mente, cuya necesidad se explicó anteriormente. Con respecto a los beneficios de la soledad, en El sutra de la lámpara de la luna se dice que dar siete pasos hacia un lugar de retiro solitario tiene mayores beneficios que hacer ofrendas a todos los budas de las diez direcciones durante tantas kalpas como granos de arena hay en el Ganges.
Los comentarios presentan a Shantideva como un ser sublime, un Arya [322]. Por lo que, cuando dice «Hasta que [...] haya obtenido el estadio de la Dicha Perfecta...», [no habla de sí mismo, sino que] muestra el camino a sus seguidores.
[Estrofa 53] Pide asimismo que, cuando desee encontrarse con el venerable Mañyughosha, que está adornado con las marcas mayores y menores de la budeidad, o verle el rostro, y quiera hacerle la más mínima pregunta sobre el Darma, vea a su protector claramente y sin ningún impedimento; y que en todo momento Mañyughosha lo cuide y proteja.
[Estrofa 54] Ruega que, para poder lograr fácilmente todos los objetivos inmediatos y últimos para el beneficio de todos los seres, que pueblan toda la inmensidad del espacio en las diez direcciones del universo, todos sus actos sean como las proezas perfectas de las emanaciones inconcebibles del cuerpo, la palabra y la mente de Mañyusri; esto es, similares a las poderosas actividades que los bodisatvas llevan a cabo únicamente para beneficiar a los demás. En resumen, pide ser capaz de practicar y comportarse como los Ocho Grandes Hijos Cercanos del Buda (con la sabiduría de Mañyusri, el amor compasivo de Avalokitesvara, el poder de Vajrapani, las actividades totalmente liberadoras de Samantabhadra, etcétera) y las inconcebibles emanaciones de su cuerpo, palabra, mente, cualidades y actividad.
Nosotros también hemos de dedicar sinceramente a este mismo propósito todas las raíces de nuestro mérito y hacer plegarias de aspiración.
[Estrofa 55] Y ahora Shantideva ruega que mientras siga existiendo el espacio y mientras siga habiendo seres, él, que es alguien que trabaja para el beneficio de los demás, también siga, sin pasar al nirvana, a fin de eliminar los innumerables sufrimientos de todos los seres del samsara —los de los reinos inferiores, etcétera— sin ninguna excepción.
[Estrofa 56] Ruega que todos los sufrimientos de los seres —los de los infiernos y los demás— maduren por completo en él y así ellos se purifiquen. Y que los innumerables seres disfruten de felicidad perfecta, tanto de modo inmediato como último, gracias al poder de la bodichita, la doble acumulación y las plegarias de aspiración de la comunidad de bodisatvas.

3) DEDICACIÓN DEL MÉRITO AL FLORECIMIENTO Y LA PROPAGACIÓN DE LAS ENSEÑANZAS DEL BUDA, PARA EL BENEFICIO DE LOS DEMÁS Y EL NUESTRO

[Estrofa 57] El único remedio supremo que pacifica todo el dolor y el sufrimiento de los innumerables seres del samsara —los reinos inferiores, etcétera— y la fuente sublime de toda la dicha y la felicidad perfecta, temporal y última, son las preciosas enseñanzas del Buda. El gran pandita Vasubandhu dijo lo siguiente sobre las enseñanzas del Buda:
Las enseñanzas del Buda tienen dos aspectos:
el de transmisión y el de realización.
El primero se sostiene y se enseña,
el segundo es la práctica.
Así pues, los sublimes sostenedores del Darma —que cuidan de las enseñanzas y de los seres— enseñan el Darma de transmisión —es decir, las tres secciones del Tripitaka: el Vinaya, los Sutras y el Abidarma— y practican el Darma de realización —es decir, los tres adiestramientos supremos: la disciplina, la concentración y la sabiduría—. Las tres vestiduras monásticas les adornan el cuerpo, las enseñanzas del Tripitaka les adornan la palabra y el triple adiestramiento del camino les adornan la mente. Por tener las dos ruedas de explicar y practicar las enseñanzas son sostenedores auténticos del Darma.
Que, por estar sustentados por la riqueza y la veneración de los benefactores del Darma —que poseen fe, generosidad y medios materiales perfectos—, las preciosas enseñanzas del Buda, fuente de toda la felicidad y el bienestar, florezcan y se propaguen en todas las direcciones durante una vasta continuidad de tiempo, hasta el fin del samsara.
Pensando de ese modo formulamos la aspiración. Al considerar «lo maravilloso que sería que las enseñanzas permanecieran» manifestamos un anhelo sincero. Tomando la resolución de que «nos dedicaremos a que las enseñanzas permanezcan» nos comprometemos. Y rogando a las Tres Joyas preciosas que «nos bendigan para que tengamos la fuerza de hacer que permanezcan» hacemos una plegaria. Así pues, al hacer la dedicación hemos de acompañar nuestros deseos de estos cuatro aspectos.
En resumen, cualquier conexión con el Darma, que es la fuente de beneficio y felicidad, es beneficiosa. Si las preciosas enseñanzas del Buda permanecen en este mundo, quienquiera que tenga una conexión con ellas obtendrá un mérito inmenso. En El sutra solicitado por Sagaramati se dice:
La perfecta bodichita, sostener el Darma,
practicarlo y el amor compasivo por los seres:
esas cuatro cosas tienen infinitas virtudes,
a las que el Buda no encontró límites.
Por tanto, tenemos que darnos cuenta de que sostener el Darma, proteger la vida de los seres [y las demás prácticas referidas en la cita] tienen unos beneficios inmensurables.
Con respecto al mérito de la generosidad, el Samghatasutra dice:
Quienquiera que ofrezca a mis enseñanzas
aun siquiera algo tan pequeño como un cabello
obtendrá riqueza y grandes posesiones
durante ochenta mil kalpas.
Y El sutra del rey de las concentraciones dice que la disciplina espiritual producirá un resultado similar al que se ha dicho antes [respecto a la generosidad] durante un millón de kalpas. Y El sutra de la vasta realización dice, sobre el mérito resultante de la meditación, que practicar una sesión de concentración meditativa del Mahayana tiene más beneficios que practicar la generosidad de proteger la vida de tantos seres humanos como pudieran caber en los tres mundos. Esos son los beneficios de practicar la generosidad, la disciplina y la concentración.
Si quienes desean renacer en los reinos superiores y obtener el beneficio definitivo de la Iluminación llevan a cabo estas tres prácticas generadoras de mérito, obtendrán inmensos beneficios. Pero es necesario esforzarse aún más en estudiar y reflexionar para cultivar la sabiduría suprema, porque con esta sabiduría se comprende directamente la vacuidad profunda libre de todas las elaboraciones conceptuales, que es el remedio último para las dos clases de oscurecimientos. Como se dice en La continuidad suprema:
Así, la generosidad da lugar a la riqueza,
la disciplina conduce a los renacimientos superiores
y la meditación nos libera de las emociones negativas.
Pero la sabiduría es lo que nos libera de los oscurecimientos emocionales y cognitivos.
Por tanto, la sabiduría es suprema. Su causa es estudiar esta enseñanza.
En El Bodhisattvapitaka se dice:
El estudio permite entender todas las cosas.
El estudio permite dejar de hacer actos negativos.
El estudio permite prescindir de lo que no tiene sentido.
El estudio permite lograr la libertad perfecta.
Y en el Yatakamala se dice:
El estudio es una lámpara que disipa la oscuridad de la ignorancia;
la mejor riqueza, pues ningún ladrón puede robarla;
el arma que vence al enemigo: la ignorancia;
el mejor amigo, pues nos revela los métodos, los medios y las instrucciones esenciales;
el mejor compañero, pues permanece con nosotros incluso en la pobreza;
la mejor medicina, pues gracias a ella ninguna afección nos hace daño;
el mejor ejército, pues acaba con el enemigo: los grandes actos negativos.
Es el mejor tesoro, la mejor gloria y el mejor prestigio.
Hace supremos a los seres nobles que lo poseen.
Alegra a los sabios en las reuniones
y es la luz del sol en las discusiones.
Asimismo, en El sutra condensado de la Prajñaparamita se dice:
Quien ha estudiado poco es como un ciego de nacimiento.
No sabe cómo meditar. ¿Sobre qué puede reflexionar?
Estudiad con diligencia, pues ello dará lugar
a la vasta y perfecta sabiduría de la reflexión y la meditación.
Y en El sutra del gong se dice:
Si meramente por escuchar el sonido del gong o del tambor
que anuncia el comienzo de las enseñanzas del Darma sublime
se puede alcanzar la Iluminación,
¿es necesario decir el resultado de ir a escuchar las enseñanzas?
En El sutra solicitado por Maitrisimhanada se dice:
Los beneficios resultantes de dar
mil millones de universos llenos de oro
no son comparables a los de la generosidad
de recitar una sola estrofa de cuatro versos.
Quienquiera que dé a un solo hombre,
con la intención de ayudarle,
una sola estrofa de cuatro versos
de las enseñanzas del Buda
le beneficiará más que si le diera
la felicidad de todos los seres de los tres mundos,
porque con esa acción lo liberará
de todos sus sufrimientos.
El beneficio de hacer al Buda, con una inmensa alegría,
una ofrenda valiosa y sumamente vasta
de tantas tierras puras, completamente colmadas de los siete tesoros,
como el número de granos de arena del Ganges
no es comparable, ni siquiera parcialmente,
al de ofrecer con compasión a un solo hombre
una estrofa de enseñanzas.
¿Cómo puede imaginarse lo que representa dar dos o tres?
Al hacer esas comparaciones podemos tener una idea de los beneficios de las enseñanzas del Darma sublime.
En El sutra que expone la realidad tal cual es se dice:
Shariputra, concentrarse en la realidad tal cual es durante un periodo similar al del chasquido de dos dedos hace que aumente el mérito mucho más que estudiar las enseñanzas durante toda una kalpa. Por lo tanto, Shariputra, explica con diligencia a los demás la concentración en la realidad tal cual es.
Este y otros fragmentos muestran los beneficios de meditar correctamente.
En resumen, el Buda dijo que quien da un solo paso o inspira y espira una sola vez con el propósito de escuchar o enseñar el Darma es un sostenedor de las enseñanzas. En El sutra secreto de los tathagatas se dice:
Si todos los budas describiesen minuciosamente
el mérito de sostener el Darma sublime,
al final de un millón de kalpas
todavía no habrían terminado.
Tales son los beneficios que engendra sostener y preservar las enseñanzas sublimes.
Con respecto a todo lo que se ha dicho antes, en El sutra del establecimiento de la atención en el Darma supremo se dice:
Es posible que el fuego se enfríe,
que el viento se pueda atrapar con un lazo
y que el sol y la luna se caigan en un campo,
pero es imposible que las acciones dejen de dar resultado.
Y en El sutra del rey de las concentraciones se dice:
La luna y las estrellas podrían caerse,
la tierra y todas sus numerosas montañas desvanecerse en el espacio
y el espacio volver a transformarse en tierra,
pero nunca has dicho algo que no sea cierto.
Según estas enseñanzas, estando convencidos de que la ley kármica es ineludible, hemos de esforzarnos en hacer significativa esta existencia humana en la que hemos encontrado al Maestro y sus sublimes enseñanzas.