El Comentario: Explicación del Título
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El Comentario: Explicación del Título

A) EL TÍTULO
Primero el título aparece en sánscrito, que era una de las cuatro grandes lenguas [46] de la India. El título en sánscrito, la lengua perfecta, que es la de los dioses, es Bodisatvacharyavatara. Traducido al mejor tibetano [47], de un modo comprensible, es byang chub sems dpa’i spyod pa la ’jug pa (La aplicación de la práctica de los bodisatvas). La correspondencia entre los términos de ambas lenguas es así: bodhi/byang chub (Iluminación), sattva/sems dpa’ (héroe) [48], charya/spyod pa (práctica), avatara/’jug pa (aplicación).
Los títulos se dan según cuatro criterios: para expresar el tema del texto, su extensión, su función y otras consideraciones tales como el lugar, el momento, los individuos relacionados con él, las metáforas empleadas, etcétera. En este caso el título corresponde al primer criterio.
Con respecto al tema, en La red de la sabiduría se dice:
Puro (byang) porque está exento de manchas
y dotado del logro (chub) por haber desarrollado todas las buenas cualidades.
La palabra tibetana para Iluminación (byang chub) está compuesta de pureza (byang) porque la Iluminación implica el limpiar y purificar lo que ha de ser eliminado, es decir, las dos clases de oscurecimientos junto con las tendencias habituales, y de logro (chub) porque también implica el llevar a su culminación lo que ha de lograrse, es decir, las cualidades de la sabiduría primordial. Además, los que se esfuerzan en conseguir este objetivo son valientes y no se asustan de las acciones que son difíciles, tales como dar su cabeza o sus miembros a los demás; por lo que se les denomina seres con una mente heroica (sems dpa’). Como se dice en El ornamento de los sutras:
Los seres firmes (los bodisatvas) permanecen impertérritos
ante el sufrimiento, los malos amigos y al oír las enseñanzas profundas.
Respecto a la palabra «práctica» (spyod pa) que aparece en el título, el soberano de los victoriosos Longchempa dijo:
Los hijos de los victoriosos han de adiestrarse en todo,
pero sobre todo en las seis perfecciones trascendentales.
Todas las prácticas de los bodisatvas están incluidas en las seis perfecciones trascendentales. Y, con relación a «la aplicación» (’jug pa) de esas prácticas, este texto enseña sin errores, de un modo completo y adaptado al adiestramiento de los principiantes, cómo poner en aplicación estas prácticas.
Hay dos razones para poner título a un texto y exponerlo al principio. En general, los títulos son necesarios porque una vez que ya se ha entendido la relación entre el título y el contenido se puede identificar el libro que se quiere leer y dejar los demás de lado. En El sutra de la visita a Lanka se dice:
Si las cosas se dejasen sin nombre,
la gente corriente estaría confusa.
Por eso el Protector, experto en recursos,
proveyó de nombres a todas sus enseñanzas.
Más específicamente, como en este caso el título refleja el tema del que trata el texto, una persona de capacidad superior, con solo verlo, puede captar el mensaje de todo el texto; una persona de capacidad intermedia puede tener una idea general de lo que trata; y aquellos con una capacidad inferior pueden encontrar ese volumen fácilmente, del mismo modo que una medicina puede identificarse mirando la etiqueta del frasco.
Se podría objetar que dar el título dos veces, una de ellas en sánscrito sin traducir, es redundante. Pero no es así. Hay cuatro razones para dar el título en sánscrito. La primera es que al ser la India la fuente original del Darma, el título en sánscrito inspira confianza en la autenticidad del texto. La segunda es que todos los budas de los tres tiempos dan sus enseñanzas en sánscrito, la lengua perfecta de los dioses, por lo que decir y explicar el título en esa lengua hace que recibamos bendiciones. La tercera es que, dado que en el futuro el Darma se explicará de nuevo en sánscrito [49], dar el título en esta lengua crea una propensión hacia ella. Finalmente, la cuarta es que al apreciar la dificultad de pronunciar meramente las palabras del título, se entiende lo difícil que sería tener que leer el texto o comprender su significado, si todo estuviera en sánscrito al igual que el título, y eso inspira gratitud hacia los traductores.

B) EL HOMENAJE DEL TRADUCTOR
Este homenaje fue insertado por el traductor [50] y se denomina el homenaje decretado por el rey o el homenaje que indica la sección del Tripitaka a la que el texto pertenece. En el periodo de los primeros reyes religiosos [51], los traductores solían rendir homenaje a la deidad de meditación que practicaban. No había reglas establecidas al respecto. Pero cuando el rey Tri Ralpachen invitó a numerosos panditas y traductores a los templos de Ushang Do y Pangthang Kame, decretó que cada texto, cuya traducción había sido revisada y establecida como definitiva, debía comenzar con un homenaje del traductor que identificara a qué sección del Tripitaka pertenecía, de modo que no hubiese ninguna confusión sobre el pitaka del que formaban parte. Por eso el homenaje se hizo de ese modo.
Así pues, en el caso del Vinaya, puesto que las enseñanzas sutiles y precisas sobre el principio kármico de causa y efecto que contienen son únicamente del dominio del Buda, se rinde homenaje al Omnisciente. En el caso de los Sutras, como las enseñanzas se presentan en forma de preguntas y respuestas entre el Buda y los bodisatvas, se rinde homenaje a todos los budas y bodisatvas. Finalmente, en el caso del Abidarma, como las enseñanzas sobre los diferentes agregados (skandha), los elementos (dhatu), las esferas de los sentidos (ayatana) [52] y demás solo pueden llegar a entenderse gracias a la sabiduría profunda, se rinde homenaje al noble y siempre joven Mañyusri (Mañyushrikumarabhuta).
Aquí el homenaje se hace según los Sutras. Antes de empezar su trabajo y para poder llevarlo a cabo sin obstáculos, el traductor rinde homenaje a los budas (sangs rgyas) que han despertado (sangs) del sueño profundo de la ignorancia y han desarrollado (rgyas) completamente, como un loto, su comprensión en todos los campos del conocimiento. Como se dice:
Porque han despertado del sueño de la ignorancia
y porque su mente ha alcanzado la plenitud del conocimiento,
los budas son como lotos cuyos pétalos están completamente abiertos.
Por eso se llaman buda (despierto y desarrollado).
También se rinde homenaje a esos seres heroicos que nunca se desalientan: los bodisatvas, que cultivan la aspiración suprema a la Iluminación y para alcanzarla se esfuerzan en practicar las seis paramitas. El traductor rinde homenaje a todos ellos y asimismo al Darma supremo que reside en sus continuos mentales.

B. LA EXPLICACIÓN DEL COMENTARIO QUE LLEVA ESE TÍTULO

A) EL PREÁMBULO DEL TRATADO

A.- EL HOMENAJE

[Estrofa 1] Los objetos de homenaje de Shantideva cuando dice «rindo homenaje» son los sugatas, los que han alcanzado la felicidad. Se denominan así porque han alcanzado el estado de la budeidad perfecta, el resultado feliz de haber seguido el camino feliz, es decir, el vehículo de los bodisatvas. El objeto del homenaje es, pues, la Joya del Buda.
Si se analiza etimológicamente el término «sugata», tenemos que su significa «bien, espléndidamente, felizmente» y gata, «que ha ido». Al unir estas dos partes, la idea resultante es la de alguien «que ha ido o avanzado bien o espléndidamente» y asimismo la de alguien «que ha ido y no regresa» y también la de alguien «que ha ido perfectamente o completamente». Así pues, este término tiene tres significados que en las enseñanzas de los maestros eruditos de la India y el Tíbet se interpretan como que hacen referencia respectivamente a las cualidades de eliminación, de realización y de eliminación y realización conjuntamente [53]. Sin embargo, es suficiente entender el término «sugata» del modo siguiente.
Cuando se dice que los budas «han ido bien o espléndidamente», significa que al no estar manchados por los defectos del sufrimiento ni del origen del sufrimiento (correspondientes al samsara y sus emociones aflictivas) son comparables a seres dotados de formas físicas espléndidas. En eso se diferencian de los moradores del samsara, ya que la existencia condicionada no está exenta del sufrimiento y sus causas y resultados.
Cuando se dice que los budas «han ido y no regresan», significa que puesto que han extirpado completamente la semilla de la creencia en un yo, ellos ya no regresan al samsara, igual que el fuego ya no puede volver a prender en la leña que se ha consumido. Son como gente que se ha curado completamente de viruela [y ya no puede volver a contagiarse]. Eso los distingue de los que siguen caminos no budistas; porque aunque estos puedan alcanzar la Cima de la Existencia, no pueden trascender los confines del samsara.
Cuando se dice que los budas «han ido perfectamente o completamente», significa que no les falta por lograr ni el más mínimo detalle de las cualidades supremas de eliminación y realización. Son semejantes a vasijas totalmente llenas. En su forma de haber ido, los budas se diferencian, por lo tanto, de los shravakas y los pratyekabudas, porque aunque estos no vuelvan de nuevo al samsara, sus logros son inferiores debido precisamente a que sus cualidades de eliminación y realización no son aún perfectas ni completas.
Ya que el buda ha logrado el darmakaya, el cuerpo del Darma, en sus dos aspectos de transmisión y realización, el verso raíz dice que está dotado del cuerpo del Darma, haciendo así referencia a la Joya del Darma. En La continuidad suprema se dice:
Por darmakaya ha de entenderse dos cosas:
la dimensión última perfectamente inmaculada
y la causa que conduce a ella,
que son las enseñanzas profundas y diversas.
Dicho de otro modo, está el cuerpo del Darma que es la realización de las diez fuerzas del Buda y demás, y la causa que lleva a esta realización, es decir, el cuerpo del Darma que es el Darma de transmisión vasto y profundo en todas sus categorías. Y el Buda está dotado de todo ello.
Finalmente, con los herederos de los budas se refiere a la Joya de la Sanga. Generalmente se dice que el hijo del cuerpo del Buda fue Rahula; los hijos de su palabra son los shravakas y los pratyekabudas; y los hijos de su mente, los bodisatvas. Del mismo modo que el heredero de un rey poderoso es el sostenedor del linaje real, el que cuida de su séquito y sus súbditos, y quien guarda la llave del tesoro; los herederos supremos de la mente del Buda, es decir los bodisatvas, son los sostenedores del linaje de los victoriosos. Ellos son los poseedores del tesoro de las enseñanzas sublimes y los que cuidan y protegen de su séquito, es decir de esos seres que todavía tienen que ser adiestrados. Así, los bodisatvas, los herederos de la mente del Buda, son la sanga del mahayana.
A estas Tres Joyas, junto con los shravakas, los pratyekabudas, cualquier ser superior a él aun tan solo en una cualidad —como la de estar ordenado un poco antes que él— y los benefactores, es decir, a todos aquellos que son dignos de veneración sin ninguna excepción, el autor rinde homenaje respetuosamente con el cuerpo, la palabra y la mente.
Quien rinde homenaje es el maestro Shantideva, que lo hace siguiendo el noble modo de actuar de los seres sublimes. Lo hace antes de empezar a escribir este tratado. La finalidad de rendir el homenaje es, en primer lugar, la de poder llevar a cabo sin obstáculos la redacción de esta obra; en segundo lugar, la de que los practicantes posteriores confíen en la autenticidad del texto y este les inspire fe e interés; y en tercer lugar, la de eliminar los obstáculos en su transmisión y estudio. El noble Nagaryuna dijo:
El homenaje que el autor de un tratado rinde al Buda
no es algo inútil,
ya que estimulará la fe y el interés
hacia el Buda y hacia el texto.
Y en El sutra del vasto despliegue se dice:
La plena maduración del mérito trae la felicidad y la eliminación de todos los sufrimientos.
Aquellos que tienen mérito logran sus propósitos.
La partícula continuativa al final del segundo verso tibetano de la estrofa raíz indica que tras haber rendido homenaje, Shantideva ahora escribirá el tratado.

B.- LA PROMESA DE ESCRIBIR EL TRATADO

La práctica o disciplina de los bodisatvas, los herederos de la mente de los sugatas o budas, consiste en la disciplina de abstenerse de los actos negativos, la disciplina de practicar lo que es virtuoso y la disciplina de beneficiar a los seres. Esta exposición, completa y sin ningún error, de todos los modos o métodos de poner en práctica esa disciplina no es un alarde ostentoso ni una invención del autor. Shantideva dice que la hará según las enseñanzas del Victorioso, de un modo conciso y fácil de entender. Si puntualiza que la hará según las escrituras es para inspirarnos confianza en el texto. En El comentario sobre el conocimiento válido se dice:
En las palabras del Buda podemos confiar.
Puesto que está exento de defectos,
carece de causas para mentir.
Sabed, pues, que las escrituras están exentas de errores.
Las enseñanzas inmaculadas del Buda perfecto —que están contenidas en el nudo infinito [54] de su corazón, rebosan de la vasija de su garganta, se despliegan mediante el loto de su lengua y se emiten por entre las blancas conchas de sus dientes— todavía existen en perfectas condiciones. Constituyen el precioso Tripitaka. Quizá por eso se podría pensar que la redacción de este texto es una repetición de lo que ya existe y, por lo tanto, algo inútil. Pero no lo es, porque las enseñanzas del Victorioso son vastas y las escrituras muy numerosas, mientras que los seres de esta época degenerada viven vidas muy cortas, su entendimiento y diligencia son débiles, y además están bajo el dominio de la pereza y la confusión. Para ellos es difícil aprender todas esas enseñanzas e ignoran cómo combinarlas y ponerlas en aplicación.
Pensando en todos esos seres con gran bondad, Shantideva promete que escribirá, reuniendo todas las enseñanzas dispersas, un tratado que explique la práctica de los bodisatvas, completamente y sin ningún error, en forma de instrucciones prácticas, de un modo que sea fácil de entender y practicar.
En general, hay cuatro clases de tratados: tratados que organizan lo que está desordenado, tratados que elucidan puntos difíciles, tratados que reúnen elementos dispersos y tratados que se han escrito para la práctica. Este texto corresponde a la tercera y cuarta clase.
Los seres supremos nunca quebrantan sus promesas. Así, el propósito de la promesa de Shantideva de escribir el texto es el de asegurar que completará su trabajo. En La mecha de la sabiduría de Nagaryuna se dice:
Los seres sublimes no hacen muchas promesas,
pero cuando se han comprometido a algo difícil,
es como si lo hubieran tallado en una roca,
lo mantienen inquebrantablemente aun a costa de su vida.

C.- EL ACTO DE HUMILDAD

[Estrofa 2] Shantideva dice que no va a exponer aquí ninguna instrucción profunda que no haya sido expuesta previamente por el Buda, Nagaryuna, Asanga u otros maestros.
En cuanto al arte de escribir, Vibhutichandra dice:
En las enseñanzas del Buda ha habido
muchos grandes seres y grandes maestros,
pero ninguno iguala a Shantideva
en experiencia ni en realización [55].
Estas palabras son ciertas. Sin embargo, Shantideva, por humildad, afirma que, en el arte de escribir, carece de una destreza destacable, como la de textos tales como el Yatakamala en treinta y cuatro capítulos de Aryashura y el Kalpalata del rey Kshemendra, que, aunque meramente repiten lo que dicen los sutras sobre las vidas anteriores del Buda, están escritos con un estilo tan bello y poético que son un deleite para los eruditos. Shantideva dice que, por eso, no cree que al escribir el Bodicharyavatara beneficie en gran medida a los demás. De ese modo, se deshace de cualquier orgullo respecto a su habilidad con las palabras o su significado.
Entonces, ¿cuál es el propósito de escribir esta obra? Shantideva dice que lo hará para meditar en la práctica de los bodisatvas —consistente en la motivación de la bodichita y la aplicación de las seis paramitas— y para habituarse a ella. Además, porque de las tres actividades de los seres eruditos, la de escribir un texto es mejor que las de enseñar y debatir. Como dijo el maestro Chandragomin:
De las tres actividades de los eruditos,
puede haber cierta incertidumbre sobre las de enseñar y debatir;
pero eso no ocurre con respecto a la escritura.
¿Cuál es la razón de ese acto de humildad? Se dice que «sobre el globo del orgullo, el agua de las buenas cualidades no puede asentarse». Cuando la mente está hinchada de orgullo, no puede recoger el agua de las excelentes cualidades del Darma de transmisión y realización. Más bien, caerá en los engaños de las fuerzas negativas. En ese estado, los tratados que se escriban no beneficiarán a los demás. Por lo tanto, a fin de evitar esos defectos, Shantideva adopta una actitud humilde.

D.- LA EXPRESIÓN DE SU ALEGRÍA

Dado que es suficiente que todo eso lo sepa él mismo, ¿para qué, pues, necesita escribir este texto? Shantideva dice que al hacerlo, el caudal o la fuerza de su fe —tanto la nítida como la anhelante y la convencida [56]— en la práctica de los bodisatvas se intensificará durante algún tiempo y así podrá meditar en lo que es virtuoso, es decir, la aspiración a la Iluminación y las seis paramitas, y habituarse a ello. Porque por medio de meditar en la bodichita y cultivarla continuamente, esta no cesará de crecer. De ese modo, Shantideva se alegra por él.
Por otra parte, manteniendo su actitud humilde, Shantideva dice que si otros seres con su misma fortuna [kármica] y un sincero interés en la práctica de los bodisatvas viesen el Bodicharyavatara, podrían alegrarse y poner en aplicación con entusiasmo estas prácticas que llevan a cabo los bodisatvas. De ese modo, se alegra pensando en los demás, al considerar que su obra podría beneficiarlos.
¿Por qué es necesario generar alegría y entusiasmo? Porque cuando la mente está deprimida se hunde en la pereza y la inactividad, y no es un receptáculo adecuado para desarrollar buenas cualidades. Por lo tanto, Shantideva genera entusiasmo y se da ánimo.
Para ser más precisos, tanto el sentimiento de superioridad debido al orgullo como el de inferioridad debido a la depresión impiden el desarrollo de cualquier cualidad excelente, como queda ilustrado en El sutra del encuentro del padre y el hijo, que narra la historia de cómo el Bhagaván estableció a su padre, el rey Shuddhodana, en la verdad.
Para terminar, estos cuatro requisitos previos (el homenaje, la promesa de escribir el tratado, la humildad y el entusiasmo) son necesarios no solamente para escribir un tratado, sino también para enseñar o escuchar las enseñanzas, meditar sobre ellas y otras actividades. Gracias a ellos, no surgirán impedimentos en la actividad que se haga y esta podrá llevarse a cabo completamente, y se evitarán tanto el orgullo y la arrogancia como el desánimo y la pereza. Cuando estos cuatro prerrequisitos están presentes, todo aquello que se inicie podrá completarse perfectamente. Por eso, esta es la manera de proceder de los seres supremos.
Estos cuatro prerrequisitos indican asimismo los cuatro propósitos interrelacionados [57]: el tema que se va a explicar es, tal como se dice en el texto raíz, «cómo adentrarse en la práctica de los bodisatvas»; el objetivo general se expresa al decir que ver el texto será útil porque lo que expondrá de un modo conciso corresponde a las escrituras; el objetivo último es el resultado supremo a conseguir, es decir, el nivel de los Sugatas, que han alcanzado la felicidad, están dotados del cuerpo del Darma y rodeados de séquitos de bodisatvas, sus herederos; finalmente, la conexión entre estos tres elementos es evidente, pues sin los anteriores no serían posibles los posteriores.
Según las explicaciones de otros maestros, la finalidad de estos cuatro propósitos interrelacionados es la de inspirar confianza en otros seres, disipar las dudas sobre el significado, eliminar las ideas erróneas y embellecer el texto.

B) LA PARTE PRINCIPAL DEL TRATADO

La exposición del tratado en sí [el Bodicharyavatara] sigue la estructura de estos versos indios:
Que la preciosa y sublime bodichita
se genere donde aún no se haya generado.
Y donde se haya generado, que no decaiga,
sino que se desarrolle cada vez más.
Los diez capítulos del texto están organizados en cuatro apartados. Tres capítulos están dedicados a que la preciosa bodichita se genere en quienes aún no se haya generado; otros tres capítulos, a prevenir que decaiga cuando ya se haya generado; tres capítulos más, a que se desarrolle e intensifique cada vez más, cuando no se haya degenerado; y finalmente, hay un capítulo de conclusión en el que el mérito resultante se dedica al beneficio de los demás. Y así es como se expone también el comentario.