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Revisión. Ven. Khempo Rinchen Parte 1
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🙏 Su Santidad Sakya Trizin

Lección 1

Como saben, estoy muy contento de estar aquí una vez más, de encontrarme con todos ustedes y de compartir las enseñanzas. Este año en concreto vamos a estudiar juntos el Bodhisattvacharyavatara.
Como siempre, debemos estudiar con la intención correcta, con la motivación correcta, lo cual significa que estudiamos no solamente para adquirir conocimiento, sino para, después de adquirirlo, ponerlo en práctica, y luego experimentar la realización que podemos alcanzar a través de dicha práctica.
Así que nuestro objetivo principal es alcanzar la liberación y el estado de iluminación en el futuro. Por tanto, siempre deberíamos tener este deseo sincero de alcanzar la liberación de todo el samsara y luego desarrollar amor bondadoso y compasión ilimitados hacia todos los seres, lo que significa desear que todos los seres sensibles alcancen la felicidad y se involucren en acciones virtuosas que son la causa de la felicidad; y luego, desear que todos los seres sensibles se liberen del sufrimiento y de involucrarse en acciones no virtuosas que son la causa del sufrimiento. Y, finalmente, desarrollar la bodhichitta. Desarrollar la bodhichitta relativa, la cual tiene dos aspectos. El primero es el aspecto de generar el deseo sincero de alcanzar la budeidad para el beneficio de todos los seres sensibles. Esta es la bodhichitta que aspira. Luego, con el fin de alcanzar la budeidad, nos comprometemos sinceramente en la práctica del Dharma en general, y especialmente en la enseñanza y práctica del Bodhisattvacharyavatara. Esta es la bodhichitta que emprende.
En resumen, debemos desarrollar el pensamiento de renuncia, amor bondadoso y compasión ilimitados, y la bodhichitta, tanto la que aspira como la que emprende. Así, con esto en mente, ahora vamos a estudiar este Bodhisattvacharyavatara o El Camino del Bodhisattva.
Este es un texto muy importante y también muy conocido que explica el modo de vida del bodhisattva. Fue enseñado por el gran Acharya Shantideva en la gran Universidad de Nalanda, en la India.
Antes de dar la enseñanza voy a explicar brevemente la biografía de su autor, Shantideva, el gran Acharya Shantideva. De hecho, había sido un príncipe, el hijo de un rey. Nació al oeste de Bodhgaya. Y se decía que su padre era un rey y su madre era la emanación de Vajrayoguini.
Shantideva nació en esa familia intencionadamente. Al nacer, su primer nombre fue Zhiwé Gocha, algo así como 'Armadura Pacífica'. Después fue criado con todas las condiciones favorables. Desde muy joven conocía, sabía todas las ciencias, convirtiéndose en un gran erudito dominando todas esas materias.
A la edad de 6 años conoció a una especie de majasiddha, de quien recibió la iniciación de Mañyushri y la practicó. En un corto período vio realmente a Arya Mañyushri a través de su visión pura, quien le dio muchas instrucciones esenciales.
Pasado un tiempo, su padre, el rey, falleció. Y toda la gente del reino pidió al príncipe convertirse en rey, pero en ese momento el príncipe tenía una propensión muy fuerte a practicar, y decidió convertirse en monje y practicante llevando el modo de vida de un bodhisattva, ya que había sido un bodhisattva en muchas de sus vidas pasadas. Debido a esa fuerte inclinación, no tenía apego a la prosperidad mundana ni a un reino ni a gobernarlo. Pero, para complacer a los demás, para hacer felices a sus súbditos, a su pueblo no pudo rechazar la petición y aceptó convertirse en rey.
La víspera de su entronización tuvo un sueño. En ese sueño vio a Mañyushri sentado en el trono del rey diciendo: "Este es mi asiento y yo soy tu maestro; y no puedes sentarte con el maestro en el mismo asiento. Eso no tiene sentido". Después de tener ese sueño, cuando despertó, pensó que no era apropiado convertirse en rey y huyó de su reino yéndose a la Universidad de Nalanda, donde los estudiantes o monjes estudiaban filosofía budista. También era una universidad en la que muchos grandes eruditos y estudiantes profundizaban en la filosofía budista.
En ese tiempo había un gran erudito llamado Gyalwé Lha, que vivía en la universidad. De él Shantideva recibió la ordenación completa o votos monásticos. Este gran erudito, Gyalwé Lha –quien probablemente era el abad de la universidad– le dio el nombre de Shantideva. Así que Shantideva se convirtió en su nombre monástico, nombre que recibió al ser ordenado.
Posteriormente, estudió el Tripitaka con este gran abad y se convirtió en un gran erudito. También recibió muchas enseñanzas esenciales regularmente y durante mucho tiempo directamente de Arya Mañyushri. Shantideva cortó todas sus distracciones externas e internas y se centró en enfocarse en su práctica, en su meditación. Gracias a esto, progresó muchísimo en el camino y alcanzó una gran realización. Además, compuso muchos textos, pero mantuvo su conocimiento en secreto. A los ojos de los demás no mostraba que estudiara ni que practicara. Simplemente aparentaba que dormía, comía y descansaba. No mostraba que estuviera leyendo textos ni estudiando ni practicando el Dharma. Por ello, muchos pensaban que no estaba cumpliendo adecuadamente con sus deberes monásticos ni con su rol de monje, debido a lo cual le dieron el apodo de Bhusuku que significa 'aquel que solo come, duerme y defeca', pues aparentemente era lo que hacía.
En ese tiempo, quienes no poseían clarividencia pensaban que no era apropiado que este monje permaneciera en la Universidad de Nalanda y, por ello, comenzaron a considerar la idea de destituirlo. Pensaron que debían darle la oportunidad de enseñar o de dar una enseñanza, y si no podía hacerlo, él mismo se marcharía de la universidad sin necesidad de que lo expulsaran. Ese era su plan.
Primero le pidieron que diera una enseñanza, y al principio no aceptó. Luego, volvieron a pedírselo con insistencia. Finalmente aceptó. En ese momento prepararon un trono alto para que se sentara y diera la enseñanza frente a todos los miembros de la Sangha de la Universidad de Nalanda. Se subió al trono elevado y ofreció la enseñanza del Bodhisattvacharyavatara.
Cuando estaba enseñando el capítulo 9, mencionó especialmente una estrofa –la 9.34– que dice: «Cuando ni la existencia ni la "no existencia" están ya presentes en la mente...», y en ese instante fue como si se elevara físicamente. Comenzó a elevarse más y más, y finalmente desapareció en el cielo. Sin embargo, quienes poseían algo de clarividencia pudieron seguir escuchando su voz. Así fue como dio esta enseñanza del Bodhisattvacharyavatara.
Después de sucedido esto, los miembros de la Sangha supieron que era un gran yogui oculto, un erudito oculto, un maestro oculto. Entonces, pienso yo que muchos sintieron un profundo remordimiento por lo que habían planeado y quisieron confesar. Así fue como dio la enseñanza del Bodhisattvacharyavatara.
Los miembros de la Sangha querían que Shantideva se quedara en la Universidad de Nalanda y le invitaron, pero no aceptó regresar. A pesar de eso, quedó claro que era un gran maestro, un gran yogui oculto. Por eso no podemos juzgar a una persona solo por su comportamiento externo. No es posible determinar si alguien es grande o no basándonos únicamente en su apariencia o conducta visible. Tal como ocurrió en este caso, hay muchos eruditos, yoguis ocultos que actúan como seres ordinarios.
El Bodhisattvacharyavatara es un texto muy popular dentro de la tradición budista tibetana y, al mismo tiempo, profundamente significativo. De hecho, todas las enseñanzas son muy significativas, pero esta lo es de manera especial, ya que nos muestra cómo debe comportarse un bodhisattva y qué tenemos que hacer para cultivar ese camino.
De hecho, todas las escuelas principales del budismo tibetano, todos los seguidores de esas escuelas estudiamos el Bodhisattvacharyavatara. Muchas personas incluso memorizan el texto raíz. Por tanto, es un texto muy conocido y no solo significativo, sino también muy práctico.

Homenaje

1. Significado del título

Este texto –que tiene 10 capítulos– comienza diciendo: རྒྱ་གར་སྐད་དུ། , que en el idioma de la India es Bodhisattvacharyavatara. En la India antigua existían cuatro lenguas principales. Este texto está en sánscrito, una de esas cuatro lenguas conocida como ལེགས་སྦྱར་ལྷ་ཡི་སྐད། , el 'divino lenguaje sánscrito'. Así pues, el título de este texto en sánscrito es Bodhisattvacharyavatara.
Todos ustedes conocen la palabra bodhisattva. Charya significa 'conducta'. Y avatara significa 'compromiso'. Así pues, el título implica que uno debe comprometerse con la conducta del bodhisattva, con sus acciones.
Como saben, bodhichitta significa 'mente iluminada', y bodhisattvas son 'aquellos seres que poseen bodhichitta', por tanto, un bodhisattva es 'alguien que tiene bodhichitta en su continuo mental'.
En realidad, hay muchas maneras por las que asignar este nombre. Este nombre se dio desde el punto de vista del tema –algunas veces se da por el lugar, por los discípulos o por el tiempo–. Así, Bodhisattvacharyavatara es tanto el nombre como el tema del texto. El darle un nombre tiene un gran propósito porque sin un nombre es difícil identificar claramente el tema. Aquí, simplemente con solo leer el nombre del texto, uno ya sabe cuál es el tema.
Este texto fue traducido del sánscrito al tibetano por el gran Lotsawa y por el Pandita. Juntos lo tradujeron, aunque en realidad, primero lo tradujo el abad indio Sarvajñanadeva, y después el traductor tibetano Lotsawa, Shüchen Lotsawa. Más tarde, fue traducido por el abad indio Dharmashribhadra y por los traductores tibetanos Shüchen Lotsawa, Bende Rinchen Sangpo y Shakya Lodro. Posteriormente, fue traducido o editado nuevamente por el abad indio Sumatikirti y por el traductor tibetano Guelong Loden Sherab. Así, estos fueron los traductores que colocaron primero el título en lengua india o sánscrita para mostrar que era una enseñanza auténtica y que no era solamente una composición de ellos mismos sin contar con fuente alguna. Para mostrar que el texto era auténtico y se había traducido, primero lo titularon en sánscrito, y enseguida rindieron homenaje.
Saben ustedes que hay tres Pitakas, ¿verdad? –Vinaya, Abhidharma y Sutra–. Pues para mostrar que este texto pertenecía al Sutra, rindieron homenaje a todos los buddhas y bodhisattvas postrándose ante todos ellos. Así que este fue su homenaje, el llamado homenaje de los traductores.

2. Significado del texto (CAPÍTULO 1)

El significado del texto presenta tres divisiones.

2.1. El modo de emprender la composición

La primera división es el modo de emprender la composición. Esta primera división a su vez se divide en dos partes. La primera parte es el emprendimiento en sí; y la segunda parte, la explicación del propósito y la relación entre los elementos.
La primera división –el emprendimiento en sí– se subdivide en tres apartados.
El primer apartado es en el que los traductores rinden homenaje a todos los buddhas y bodhisattvas. Anteriormente vimos el homenaje de los traductores. Y ahora es el homenaje del propio autor.
En el texto raíz dice:
«A los que han alcanzado la felicidad, al Dharmakaya del que están dotados, a sus herederos
y a todos aquellos que merecen ser venerados, rindo homenaje respetuosamente.
Ahora expondré brevemente, según las escrituras,
cómo adentrarse en la práctica de los bodisatvas».
Pienso que esta primera estrofa muestra tanto el rendir homenaje como la promesa de explicar. Primero, desde A los que han alcanzado la felicidad… hasta donde dice …y merecen ser venerados, es donde el autor rinde homenaje refiriéndose al Buddha, llamado Sugata en sánscrito.
Como vemos, el autor traduce la palabra Sugata como A los que han alcanzado la felicidad, porque el camino del majayana en sí mismo es un camino de dicha y hace llegar a un resultado que también es dichoso. Así que Sugata o A los que han alcanzado la felicidad hace referencia al Buddha como el Buddha perfecto, el que posee el dharmakaya. Aquí la palabra Buddha no solo significa shravakabuddha o pratyekabuddha, sino el Buddha perfecto o completo, quien posee el dharmakaya que, en cierto sentido, podemos decir que es la sabiduría última que poseen los buddhas y todos sus herederos. Aquí, todos sus herederos se refiere a los bodhisattvas. El autor entonces rinde homenaje a todos los buddhas y bodhisattvas, y a todos los dignos de reverencia, postrándose ante ellos con gran respeto. Hasta aquí llega la parte donde el autor rinde homenaje.
La segunda parte de la estrofa es la promesa de explicar los votos o preceptos –segundo apartado–, que es la práctica de la disciplina del bodhisattva. Aquí, disciplina se refiere a 'tres tipos de conducta moral' que traducidos al español significan: el voto de abstenerse de cometer faltas, el voto de acumular todas las virtudes y el voto o la disciplina de beneficiar a los seres sentientes.
Y estos tres aspectos de conducta moral y disciplina serán explicados en este texto del Bodhisattvacharyavatara.
El tercer apartado es descartar la arrogancia. En este, el autor dice:
«Nada voy a decir que no se haya dicho ya
y carezco de destreza en el arte de escribir,
no pienso pues que esto vaya a beneficiar a nadie.
Lo he escrito solo para cultivar mi mente».
Él es un gran erudito, pero está descartando su propia arrogancia. Y por eso dijo que en este texto no había nada nuevo que fuera a decir o nada que no se haya dicho ya en los sutras. Y también dijo que no tenía habilidad en métrica, que no tenía ninguna habilidad en retórica o en poesía. De manera que no decía nada nuevo.
Y la forma de escribir tampoco era especial, porque no era bueno en retórica ni en poesía. Por lo tanto, no podía escribir o no podía decirlo de una forma elegante. Y también dijo que –por estas dos razones– no tenía ningún nuevo significado que agregar, es decir, que no tenía habilidad para decirlo de forma bella. Por eso no escribió este texto para el beneficio de los demás, sino que lo escribió principalmente para practicar la bodhichitta para sí mismo. Con ese propósito compuso este texto.
Y si es solo para él mismo, entonces, ¿cuál es el propósito de escribir tal texto? Él dijo que, en realidad, esto era para él mismo, para practicar y avanzar en el modo de vida del bodhisattva para él mismo. Y también tal vez pueda ayudar a otros, a aquellos que están al mismo nivel que él. A esos seres puede ayudarles a aumentar su bodhichitta. Y puede ser útil o tener propósito para estos y otros seres. Esto no quiere decir que el gran Acharya Shantideva no tenga bodhichitta en su continuo mental ni tampoco que no tenga intención de ayudar a otros o que no tenga pensamientos altruistas, sino que no tiene orgullo, no tiene arrogancia al componerlo. Aunque ha alcanzado un gran conocimiento, ha alcanzado grandes realizaciones, es un gran erudito, es un gran majasiddha, pero, aun así, no tiene ninguna arrogancia. Para mostrar que no tiene arrogancia o para descartar la arrogancia dijo estas palabras que muestran cuán humilde es. Aunque es un gran erudito y tiene una gran intención de ayudar a otros, incluso, aun así, muestra cuán humilde es al decir todo esto, descartando palabras arrogantes.
Ahora el siguiente, explicación del propósito y la relación entre los elementos. Aquí hay cuatro cosas que debemos conocer. Primero, el tema; segundo, el propósito; tercero, el propósito del propósito; y cuarto, la relación entre el tema y el propósito, y la relación entre propósito y propósito del propósito.
Por tanto, estas son las cuatro cosas importantes a conocer al inicio del texto.
Aquí el tema son los preceptos del bodhisattva o el modo de vida del bodhisattva.
Y el segundo es el propósito. El propósito significa conocer este modo de vida del bodhisattva a través de este texto.
Y luego, el tercero, el propósito del propósito significa que solo conocer el significado de este texto no es suficiente. Esto es solo el propósito.
El propósito del propósito significa que después de conocer el significado, luego necesitamos aplicar este significado en nuestra vida diaria. Y mediante esto podremos obtener los resultados temporales –como la liberación de todo el samsara– y, finalmente, alcanzar el logro del estado omnisciente, de la budeidad para el beneficio de todos los seres. Este es el propósito del propósito.
Y el cuarto punto. La relación entre el tema y el propósito es que, a través de este tema, a través de este texto, uno puede alcanzar este propósito o puede entender el significado de este texto. Sin el texto, no hay manera de entender su significado. Así que gracias a este texto tenemos este propósito, que significa conocer el significado del texto.
Después, la relación entre el propósito y el propósito del propósito es que, gracias a conocer el texto y su significado, uno tiene la capacidad de practicar el modo de vida del bodhisattva, y luego alcanzar logros o resultados temporales y últimos.
Por tanto, esta es la relación, la relación entre tema y propósito, y también la relación entre propósito y el propósito del propósito. De modo que estas son las cuatro cosas que debemos conocer. Estas cuatro son muy importantes porque si las conocemos significa que este es un texto auténtico.
Y al aprender esto no solo podemos alcanzar el propósito, sino que también podemos alcanzar el propósito del propósito, lo cual significa que mediante la práctica uno puede alcanzar realizaciones como la liberación y el estado de iluminación. De manera que cuando un texto tiene estas cuatro cosas de forma adecuada quiere decir que este texto es un texto auténtico.
Y estudiar este texto definitivamente tendrá un gran resultado o propósito del propósito. Si lo estudias de forma adecuada, estas cuatro cosas se muestran en el texto.
En tibetano dice: "La práctica de la disciplina del bodhisattva", lo cual significa 'ahora expondré brevemente, según las escrituras, cómo adentrarse en la práctica de los bodhisattvas'. En esta expresión se muestra el tema. Y luego, también en el texto se muestra directa o indirectamente el propósito, el propósito del propósito y también la relación entre estos tres.
Y ahora, el siguiente es la naturaleza individual. Esto también tiene tres.

2.2. La naturaleza de lo que se va a emprender

La naturaleza de lo que se va a emprender. Este tiene tres.
Primero, la persona que emprende, la base. Creo que este también tiene dos.
El primero es la enseñanza acerca de la dificultad de lograr la base física con las libertades y condiciones favorables. Esto significa cuán difícil es obtener la preciosa vida humana que posea los dieciocho prerrequisitos. En el texto raíz dice, en la cuarta estrofa:
«Estas libertades y condiciones favorables, tan difíciles de encontrar,
permiten con este nacimiento humano alcanzar nuestro objetivo.
Si no me beneficio ahora de ellas,
¿cómo voy a poder conseguirlas de nuevo?».
Por lo que estas libertades y condiciones favorables, tan difíciles de encontrar… aquí libertades y condiciones favorables significa 'daljor'. Libertades significa 'dalwa', es decir, ocio, tener tiempo para practicar, tener la posibilidad o la oportunidad de practicar. Y condiciones favorables, aquí creo que no se refiere a la riqueza material, aquí significa 'ciertas cualidades'. Aquí se refiere a las ocho libertades y a las diez condiciones, es decir, a los dieciocho prerrequisitos.
Estas ocho libertades se explican a través de sus opuestos. Por lo que tenemos que saber cuáles son los opuestos de estas ocho libertades. Y los opuestos son los siguientes: cuatro estados humanos y cuatro estados no humanos.
Primero, los cuatro estados no humanos opuestos a las libertades son los seres infernales, los espíritus hambrientos, los animales y los dioses de larga vida. Estos son los cuatro estados no humanos opuestos a las libertades.
Y luego hay cuatro estados humanos opuestos a las libertades. Y estos cuatro estados humanos son, [el primero], un ser humano que nace en un momento en el que el Buddha no ha aparecido en este mundo; el segundo se refiere a seres humanos bárbaros, civilizaciones bárbaras que no creen en la ley del karma, y que también tienen costumbres como casarse con sus propios padres, etc., cometiendo actos barbáricos. El tercer estado no humano opuesto a estas libertades se refiere a aquellos que tienen creencias erróneas como no creer en la ley del karma, no creer en las Tres Joyas, no creer en el renacimiento y demás. Y luego, el último estado humano desfavorable es ser tonto/inepto o tener mal las facultades mentales. Cuando se habla de ser tonto/ineptitud se puede referir a un estado mental y a un estado verbal. Aquí se refiere a un estado mental, de no tener capacidad mental.
Estos ocho estados desfavorables son los que se utilizan para explicar los opuestos de estas ocho libertades. Y cuando uno está libre de estos ocho opuestos, significa que ha logrado las ocho libertades.
En el texto del grupo de traducción Padmakara se habla de las libertades y las condiciones favorables, es decir, ocho libertades y diez condiciones favorables.
Y, dentro de las condiciones favorables, hay cinco que tenemos que obtener por nosotros mismos y cinco que tenemos que obtener a través de otros.
Las cinco primeras que tenemos que obtener por nosotros mismos son, en primer lugar, que tenemos que nacer como un ser humano.
En segundo lugar, tenemos que nacer en un lugar central. Lugar central también se define de dos formas: lugar central desde el punto de vista geográfico, es decir, [el sitio] donde el Dharma ha sido enseñado –aquí, de hecho, lugar central geográfico significa 'Bodhgaya'–, y lugar central desde el punto de vista del Dharma, que significa 'un lugar donde hay los cuatro tipos de seguidores del Buddha' como monjes y monjas, y seguidores laicos –hombres y mujeres–.
El tercero es que uno debe tener todas las facultades intactas, en buen estado.
El cuarto, no haber cometido ninguno de los crímenes atroces como matar al padre, a la madre, etc.
Y el quinto es tener una gran fe y respeto a los maestros, a las enseñanzas, especialmente a las enseñanzas del Vinaya.
Estas son las cinco condiciones favorables que tenemos que obtener por nosotros mismos, de forma individual.
Las otras cinco condiciones las tenemos que obtener a través de otros. La primera es que un buddha aparezca en este mundo. Ahora mismo, en este tiempo presente, aunque no veamos al Buddha Shakyamuni, aun así, este es el tiempo en el que el Buddha ha aparecido porque todavía tenemos a nuestra disposición las enseñanzas del Buddha para estudiarlas y practicarlas.
Así, la primera es que un buddha aparezca en este mundo. La segunda es que no solo aparezca ese buddha, sino que imparta enseñanzas, porque si el buddha no halla discípulos apropiados, entonces no dará enseñanzas. Por ejemplo, el príncipe Siddhartha, cuando alcanzó la budeidad en Bodhgaya bajo el árbol Bodhi, a los ojos de las personas corrientes no impartió enseñanzas inmediatamente después. Dijo que había encontrado un Dharma que era como néctar, ambrosía, pero que nadie lo entendería, por lo que no impartiría esa enseñanza. Pero luego dos dioses mundanos, Brahma e Indra, se lo suplicaron. Y poco tiempo después encontró a cinco discípulos afortunados que estaban listos para recibir sus enseñanzas. Así que tras alcanzar la budeidad en el decimoquinto día del mes de Vesak –que es hoy, de hecho, hoy es un día muy especial, muy sagrado porque hoy es el día en que el príncipe Siddhartha alcanzó la iluminación en Bodhgaya, bajo el árbol Bodhi–… desde el día 15 del mes de Vesak, desde entonces, durante las siguientes siete semanas, el Buddha no giró la rueda del Dharma. Pero cuando todas las causas y condiciones se reunieron para girar la rueda del Dharma, entonces, tras siete semanas, en el cuarto día del sexto mes, que es el día de Dharmachakra, ese día él empezó a girar la rueda del Dharma para cinco discípulos afortunados, sobre Las Cuatro Nobles Verdades. Todo esto es para los ojos de la gente común, pero, en realidad, el Buddha impartió enseñanzas antes de aparecer como el príncipe Siddhartha.
Y el príncipe Siddhartha también es una emanación. El príncipe Siddhartha es una de las formas nirmanakaya del Buddha. Pero a ojos de la gente común alcanzó la budeidad bajo el árbol Bodhi en Bodhgaya cuando el príncipe Siddhartha tenía 35 años.
En cualquier caso, primero, que el Buddha aparezca en este mundo; segundo, que el Buddha gire la rueda del Dharma; tercero, que el Buddhadharma todavía permanezca o que el Buddhadharma siga siendo preservado, sostenido, especialmente por maestros realizados; cuarto, que todavía haya seguidores del Buddha; y, finalmente, quinto, que todavía existan patrocinadores para esos practicantes que apoyen su modo de vida, etc.
Estas son las diez condiciones favorables, cinco que tenemos que obtener por nosotros mismos, de forma individual, y otras cinco que obtenemos a través de otros. En el texto se habla de condiciones favorables que son estas diez dotaciones/dotes o diez cualidades –podríamos decir– que permiten con este nacimiento humano alcanzar nuestro objetivo.
Estos dieciocho prerrequisitos son muy difíciles de obtener desde muchos puntos de vista.
Desde el punto de vista de su causa son muy difíciles de obtener porque se dice que la causa principal es mantener una conducta moral pura. Solo dar, practicar la generosidad, etc., no es la causa para obtener la preciosa vida humana. Ya que, en general, en este mundo actual no hay muchos que sigan las enseñanzas del Buddha. En comparación con otros, son pocos en número. Y de aquellos que siguen las enseñanzas del Buddha, no todos mantienen una conducta moral pura. Por lo que los que sí lo hacen son muy escasos. Y cuando las causas son escasas o raras, entonces naturalmente el resultado también es difícil de obtener. Aquí, el resultado es 'la preciosa vida humana', así que la preciosa vida humana es muy difícil de obtener desde el punto de vista de la causa.
Segundo, desde el punto de vista de la naturaleza –como acabo de explicar ahora– es muy difícil obtener estos prerrequisitos.
Luego, tercero, desde el punto de vista del ejemplo. De hecho, el ejemplo será explicado más adelante en el texto. Por tanto, también es difícil de obtener desde el punto de vista del ejemplo.
Además, desde el punto de vista del número, en los sutras se dice que aquellos que van de un reino inferior a otro reino inferior o del reino superior a uno inferior son como los átomos de toda la tierra. Y aquellos que van al reino superior desde el inferior o del superior al superior, son como los átomos de las uñas de los dedos. Esto muestra cuán pocos son los que obtienen esta vida humana preciosa.
En este mundo, más o menos podemos contar cuántas personas hay viviendo en este mundo… ahora se dice que hay más de ocho mil millones de seres humanos en este mundo, así que se pueden contar, pero es difícil contar cuántos insectos o cuántos animales hay en el mundo. No solo en el mundo, sino incluso en una sola ciudad o pueblo. Así pues, en comparación con los demás, los humanos son pocos en número. Y especialmente aquí, cuando decimos la vida humana preciosa no nos referimos a todos los seres humanos, nos referimos a aquellos humanos que tienen estos prerrequisitos. Y tales seres humanos son muy, muy pocos en cantidad, muy escasos. De modo que es muy difícil obtener esta preciosa vida humana. Y cuando tenemos esta vida preciosa humana estamos dotados de un gran potencial para alcanzar un renacimiento superior; y no solo eso, sino también el estado de liberación e iluminación.
Por tanto, cuando tenemos un potencial tan grande en un momento tan favorable tenemos que esforzarnos mucho en realizar acciones virtuosas, en practicar el Dharma sin desperdiciar nuestro tiempo, sin echar a perder este tiempo tan precioso. Porque si no podemos utilizar esta preciosa vida humana de forma significativa, entonces será difícil obtener esta vida en el futuro, ya sea en un futuro cercano o lejano. Por lo cual, esta preciosa vida humana no solo es muy difícil de obtener, sino que, una vez obtenida, es muy beneficiosa. Pero, al mismo tiempo, es impermanente. Como podemos ver y oír, algunos mueren en el vientre materno, otros mueren justo después de nacer… así pues, la gente muere a muchas edades distintas, no hay una duración de vida fija para los seres humanos. En consecuencia, sin demora alguna debemos utilizar esta preciosa vida humana de forma significativa. Si no la utilizamos de forma provechosa será difícil volver a obtenerla una y otra vez, pero si la utilizamos de forma beneficiosa, entonces tendremos una gran oportunidad de obtenerla en el futuro. Si obtendremos una preciosa vida humana en el futuro o no, depende de cómo practiquemos, de si utilizamos esta vida significativamente.
Y ahora, la siguiente es la base mental: la rareza de una mente meritoria. En el texto raíz es la quinta. Dice:
«Como un relámpago con su resplandor ilumina
por un instante una oscura noche nublada,
aparecen en el mundo, por el poder del Buda,
pensamientos virtuosos, rara y fugazmente».
Por ejemplo, de noche, cuando la luna está completamente cubierta por nubes, todo se vuelve muy oscuro, como boca de lobo. Y si en ese momento hay un relámpago, entonces, por ese instante se ilumina el lugar. Y la duración de esa iluminación es muy breve porque dura lo que dura el relámpago, y un relámpago dura solo unos momentos. De noche, cuando está completamente oscuro, en ese momento, la mayor parte del tiempo no se ve nada. Y solo en esos pocos instantes del relámpago podemos ver, tenemos algo de luz.
De manera similar, en cuanto al significado quiere decir que la mayor parte del tiempo, por nuestras propias acciones y pensamientos negativos, estamos en la oscuridad del sufrimiento y de las acciones negativas. Y tenemos estas acciones virtuosas, acciones virtuosas puras y correctas, solo durante un breve período de tiempo, igual que la duración de un relámpago. Así que esta mente meritoria es algo que podemos desarrollar, pero no durante mucho tiempo ni muchas veces. Por lo tanto, esto muestra cuán difícil nos resulta no solo obtener la preciosa vida humana, sino también cuán difícil es para nosotros tener esta mente pura o mente meritoria en nuestro continuo mental.
Creo que hoy concluimos aquí. Y luego, al final, haremos la dedicación, dedicando todos nuestros méritos para alcanzar la budeidad para beneficio de todos los seres sensibles; y especialmente dedicando todos nuestros méritos para la buena salud, larga vida y continua actividad dhármica de nuestro gurú raíz, Vajradhara Gongma Trichen Rinpoché.

Revisión Lección 1

Revisión Lección 1

Queridos amigos, bienvenidos a la primera revisión. Vamos a hacer un repaso de la primera lección que ha impartido Su Santidad donde introduce la obra, el autor de la obra, Shantideva, y también comenta las primeras cinco [estrofas].
Su Santidad, nuestro querido maestro, empieza recordándonos la importancia de tener una motivación muy, muy pura que se debe basar en la renuncia donde soltamos todos los proyectos samsáricos… más que proyectos o actividades es el objetivo samsárico, pensar que con logros mundanos vamos a poder encontrar paz, satisfacción, alivio, seguridad y demás.
Después desarrollamos la práctica del refugio en el Buddha, Dharma y Sangha. Y luego desarrollamos amor y compasión por todos los seres, como dijo Su Santidad, el deseo de que todos tengan a su disposición todos los recursos necesarios para adueñarse de una felicidad genuina y estable; y, a la vez, con la compasión, el deseo de que estén libres de todo mal, de todo mal interno y también de circunstancias externas que les puedan limitar o causar daño. Y, basándonos en el amor y la compasión, desarrollar bodhichitta, que es el estado más sublime, más poderoso que puede haber. En sí, es el sentido de la obra de Shantideva que vamos a estudiar. Al fin y al cabo, las paramitas son el aspecto aplicado de bodhichitta, bodhichitta en el camino.
Después Su Santidad comparte con nosotros una breve biografía de Shantideva. Las principales biografías que hay en el budismo tibetano vienen de dos autores tibetanos, Buton Rinchen Drub y Taranatha. Y los relatos son muy similares, incluso parece que recientemente ha surgido otra breve biografía con origen en Nepal. Todas concuerdan en que Shantideva fue un príncipe, con toda probabilidad de la zona más al oeste de la India. A una edad muy temprana, su padre falleció y había esta presión natural para que él asumiera el trono y el cargo de su padre. En todos los relatos surge la imagen de Mañyushri que interviene en la vida de Shantideva –algunas veces a través de un sueño, algunas veces directamente– y le indica que no debe asumir el trono. El trono pertenece a Mañyushri, su maestro, y no lo puede compartir.
Y, valientemente, a una edad muy temprana, Shantideva decide salir de su tierra natal y emprender un viaje muy difícil hasta llegar a Nalanda. Nalanda en ese entonces, en el siglo VIII, era un sitio, una gran ciudad dedicada a los estudios budistas, era un gran campus universitario que tenía muchos monasterios, toda una comunidad respaldada por los reyes locales. Y tuvo una vida de monje. Es decir, apenas llegó, se ordenó, fue mentorizado por uno de los mejores abades y desarrolló toda la formación académica de Nalanda. Pero en secreto –por su gran desarrollo en esta vida y en otras– tenía visiones de Mañyushri, el Buddha de la Sabiduría, que le enseñaba en privado, era su tutor privado. Y cuando completó sus estudios formales se convirtió en una persona ermitaña, es decir, vivía en el monasterio, en esta gran universidad, pero no participaba activamente en la comunidad. Y si has vivido en comunidad y no colaboras, tarde o temprano empiezas a irritar a todos, ya que desde la perspectiva de los demás Shantideva era muy, muy vago, solo salía para comer, y el resto del día no se le veía el pelo. Por ello, recibió este apodo de Bhusuku, que [significa] algo como 'el que come, el que duerme y el que defeca' –¿es la manera más elegante de decirlo?–.
Así pues, un grupito de sus compañeros empezó a tramar para deshacerse de él. Y como no lo podían echar directamente –porque solo puedes expulsar a un monje, a una monja si rompe uno de los votos cardinales–, pensaron que deberían hacerle la vida tan difícil que él se fuera por su propia cuenta. Y armaron una escena, una situación donde Shantideva estuviera forzado, sí o sí, a dar un discurso público. En esa época, normalmente el abad, un monje mayor, un erudito, daba una transmisión del Dharma, es decir, recitaba –casi siempre de memoria– los sutras del Buddha o algún tratado importante. Así que prepararon esta escena. Llegó el día y sus amigos pensaban que él se escaparía la noche anterior para no sentir vergüenza, porque estaban seguros de que no sabía ningún sutra de memoria.
Y cuando llegó el día crearon quizás el evento más grande. Invitaron al rey y montaron un trono muy elevado, muy prestigioso, casi como haciéndole burla. Y de manera casi imposible –porque no le dieron ni escaleras–, él se subió al trono. De acuerdo con un relato, hubo un gran escándalo en la entrada de la sala, del templo, algo se cayó, todos se giraron y cuando [volvieron] su vista Shantideva ya estaba en el trono. Después, con mucha tranquilidad, le preguntó a la audiencia, principalmente al rey, si prefería que recitara un sutra de memoria o si le gustaría escuchar una composición nueva. Y eso sorprendió a todos, incluso al rey, porque nadie era tan valiente como para proponer su propia presentación o tratado. Y el rey dijo: "Sí, claro, nos encantaría escuchar una presentación nueva".
Y ahí Shantideva impartió el texto que estamos estudiando hoy, que es un texto bellísimo, como dijo Su Santidad, a lo mejor uno de los más populares en el majayana de acuerdo con todas las tradiciones budistas, por lo menos para todos los maestros que yo conozco este es el texto, la autoridad, la referencia que todos los demás citan. Y para mí ha sido una gran, gran inspiración y sigue siéndolo. Por tanto, espero que este texto se convierta en tu manual de vida, en tu libro de cabecera.
Shantideva expuso de una forma muy natural, de una forma muy elegante el texto que tenemos. Y cuando llegó a la última parte –que es el capítulo 9, que trata la paramita de la sabiduría, en particular en la estrofa 34–, empezó a levitar.
Esa estrofa –no sé si todos estamos utilizando la misma versión de Ediciones Dharma– dice:
«Cuando ni la existencia ni la "no existencia"
están ya presentes en la mente,
a la mente no le queda otra opción
que descansar perfectamente sin ningún concepto».
Ahí siguió levitando y se fue poquito a poquito, aunque –como Su Santidad dijo– aquellos que tenían las facultades desarrolladas –clarividencia– pudieron seguir escuchándole, aunque se alejaba. Y completó este muy importante capítulo de la sabiduría. ¡Claro, todos se quedaron muy sorprendidos! Primero, de ver a un monje levitar, y luego, bhusuku nadie [lo] esperaba… de todos, era el último que esperaban [ver] levitar.
Y mandaron una delegación en su búsqueda para ver dónde aterrizó. Le rogaron que, por supuesto, regresara a Nalanda y que les guiara, que les instruyera, le pidieron perdón y demás. Pero Shantideva dijo: "No, esa fase de mi vida ya acabó, no puedo regresar, pero tienen el texto, incluso escribí dos textos más". Hay uno que es un compendio de sutras y otro un compendio de instrucciones. Y el compendio de instrucciones existe y puede estar traducido al inglés.
Así pues, le dieron a Shantideva la transcripción –porque en ese tiempo había grandes maestros que podían recordar palabra por palabra–; había dos transcripciones de esa charla y él las revisó y confirmó cuál era la correcta. Y en pocos años, en 50 años, en ese tiempo, esta obra se extendió por todo el norte de la India, por Nepal y empezó a llegar ya a Tíbet. Como dijo Su Santidad, fue traducida en tres etapas hasta llegar a la etapa definitiva.
Es un texto –como vais a descubrir– bellísimo porque no solo toca todos los puntos importantes, [también] lo hace de una manera impactante que realmente nos inspira. Incluso, como dijo Su Santidad, muchos monjes, monjas intentan memorizar este texto ya que es muy valioso. Así que, por lo menos, ponte este reto de elegir una estrofa por capítulo para memorizarla; la que sea más inspiradora, [la que tenga] más sentido para ti.
El texto en sí es realmente un poema en sánscrito que se puede incluso cantar. Es muy, muy elegante.
Tiene diez capítulos. Los primeros tres se enfocan en bodhichitta y la generación de bodhichitta. Después, el cuarto, quinto y sexto, en la estabilización de bodhichitta: dos capítulos sobre la paramita de la conducta, sobre el cuidado, la atención vigilante, y después la paciencia. Luego, tres capítulos sobre la perfección de bodhichitta, que son entusiasmo, samadhi y sabiduría. Y el último, el décimo capítulo, es una oración donde dedica el mérito, también muy inspiradora.
Y después de esta introducción, Su Santidad nos ayuda a comprender el título y el homenaje de los traductores. El título es en sánscrito, Bodhisattvacharyavatara, uno de los cuatro idiomas principales de esa época, de esa zona –el magadhi, pali, prakrit y este está en sánscrito–… casi todos los tratados majayana están en sánscrito. Y, básicamente, el título es… la traducción literal sería 'desarrollar la conducta del bodhisattva' o 'implementar, desarrollar, introducir la conducta del bodhisattva'. Pero aquí conducta tiene un significado muy amplio; no conducta en el contexto de conducta ética, de la disciplina, de mantener preceptos, sino de actividades, de cómo llevar tu vida. Por eso, algunos se aventuran a traducirlo como 'manual del bodhisattva', 'una guía de vida de un bodhisattva'.
Como dijo Su Santidad, bodhisattva es un ser de la iluminación. Bodhi es el 'despertar', sattva es un 'ser' en términos espirituales. Los tibetanos tradujeron sattva como 'héroe', y algunos se aventuraron a decir el 'héroe del despertar'. Pero básicamente Su Santidad dijo: "Bodhisattva es una persona que ha engendrado bodhichitta". Por tanto, cualquier persona, cualquier ser que desarrolla, engendra bodhichitta relativa –que es el deseo de despertar para beneficiar mejor a todos los seres– se convierte en un bodhisattva aspirante. Y cuando ese ser madura –a través de la fase de acumulación, fase de preparación, tiene una gran experiencia–, realiza o descubre bodhichitta última –que es la verdad última, dharmadhatu–. Cuando el bodhisattva aspirante –en el camino de la visión o en esa meditación profunda– descubre, realiza bodhichitta última se convierte en un bodhisattva noble, un bodhisattva arya. Y, a partir de ahí, desarrolla la cuarta fase del camino, que llaman la fase de la meditación, donde regresa, una y otra vez, a ese estado de perfección. Y culmina en la quinta y última fase que realmente es el estado resultante, de no más aprendizaje, que es el bodhisattva consumado, como un buddha, un buddha completamente iluminado. Por lo tanto, hay bodhisattvas aspirantes, bodhisattvas nobles, iluminados –aryas– y un bodhisattva completo, realizado –un buddha–.
Su Santidad nos dice que, en el contexto budista, el título puede indicar varias cosas. En este contexto describe exactamente el contenido de la obra. Viendo el título, uno ya sabe de qué se trata, que es cómo desarrollar el camino, las prácticas de un bodhisattva para lograr la iluminación y, a partir de ahí, beneficiar a todos los seres.
De ahí pasamos al homenaje de los traductores –si alguien tiene el libro de Ediciones Dharma, me lo presta–. Como es común, en el ciclo de traducciones patrocinadas por los reyes tibetanos, los traductores tienen el deber, por decreto real, de escribir un homenaje antes de la traducción. Eso señala que es la traducción definitiva, establecida. Y también señala a cuál de las tres canastas pertenece. Si pertenece a Vinaya, que quiere decir un tratado que se enfoca principalmente en la ética, entonces el homenaje es hacia el Buddha. Si se enfoca en la canasta de los Sutras, es decir, las prácticas espirituales y la meditación, entonces se hace un homenaje a buddhas y bodhisattvas –que es este el caso–. Y si fuera un tratado que se enfoca en Abhidharma, entonces el homenaje es hacia Mañyushri, el Buddha de la Sabiduría. Es como un código para saber a qué clasificación pertenece el contenido del tratado.
Y, si os parece, podemos empezar con la primera estrofa. Para este curso, por lo menos en mi revisión voy a utilizar esta traducción de Ediciones Dharma de aquí, de España, que es muy, muy buena. Pero sé que existen otras, y realmente el contenido no varía tanto.
En este primer capítulo empezamos con Shantideva –este gran, gran majasiddha, gran místico realizado– haciendo ahora su propio homenaje: A los que han alcanzado la felicidad o sugatas, Su Santidad explicó esto diciendo que es un apodo, un nombre para un buddha, aquel que ha trascendido, literalmente es 'trascendido al bien', al bienestar, a un estado bueno, puro para la mayoría de los theravadas… pero en el contexto tibetano suelen inclinarse por el aspecto de bienestar, que quiere decir gozo, dicha, quiere decir aquellos que han trascendido samsara y ahora han logrado el estado de gozo o dicha de la iluminación completa.
… al Dharmakaya del que están dotados, quiere decir que está haciendo un homenaje al Buddha, Dharma y Sangha. Dharmakaya es la manera más sublime de homenajear o enfocarse en el Dharma, quiere decir el estado más profundo de la verdad absoluta realizada por un buddha. Y a sus herederos algunas veces se traduce como príncipes o princesas, quiere decir los bodhisattvas, los que van a heredar el trono del Buddha, los que van a lograr la iluminación.
A todos aquellos que merecen ser venerados. Y después, a todos los maestros y maestras que son dignos de ser homenajeados, rindo homenaje respetuosamente.
Ahora expondré brevemente, según las escrituras, cómo adentrarse en la práctica de los bodisatvas.
Es una primera estrofa muy descriptiva donde declara su propósito, 'aquí no voy a innovar, voy a relatar simplemente los puntos más importantes de las enseñanzas del Buddha'.
Y después, en la estrofa número 2 –técnicamente siguiendo el guion que está utilizando Su Santidad de Thogme Zangpo–, dice, 'Descartando la arrogancia' –quiere decir asumiendo una posición humilde–. Dice:
«Nada voy a decir que no se haya dicho ya
y carezco de destreza en el arte de escribir,
no pienso pues que esto vaya a beneficiar a nadie.
Lo he escrito solo para cultivar mi mente».
¡Muy importante! De una manera u otra, todos los grandes autores budistas expresan este mismo sentimiento. Es decir, aquí estoy plagiando directamente al Buddha, aquí, de mi parte no voy a introducir nada nuevo, yo no he hecho ningún descubrimiento que el Buddha no sepa, no puedo decir algo que no lo haya dicho mejor el Buddha, y no soy bueno escribiendo, no soy elocuente, no soy un poeta; realmente no creo que esto pueda ser de beneficio para muchos, [sino que] lo hago para cultivar mi mente. Y aquí Su Santidad explicó –y esto creo que es un punto muy importante porque Shantideva lo presenta de esta manera, y creo que es un gran mensaje para todos nosotros– que no es suficiente con tener acceso a las enseñanzas, saber sobre la compasión, saber sobre bodhichitta… es muy importante integrar esas enseñanzas hasta que nos transformen completamente.
Esta es, a lo mejor, la parte que nosotros aún no valoramos. Para desarrollar ese proceso de integración tenemos que tener confianza, fe: fe en nuestro potencial, fe en el Dharma, fe en la fuente del Dharma –el Buddha–, fe en el proceso, en todas las prácticas… si no, no vamos a hacer lo necesario, no vamos a invertir lo necesario de nuestra parte para lograr esos resultados. Y esto es importante porque incluso grandes maestros que he tenido la suerte de conocer están leyendo muchas veces –cuando los sorprendes y los visitas fuera de sus horarios–, están leyendo, repasando Dharma que muchos de nosotros pensaríamos que son [textos] introductorios o preliminares, de una forma despectiva –con este gesto, con este mudra–. Pero no es solo importante primero estar instruido y después reflexionar y tener las cosas claras, hay que exponerse una y otra vez al Dharma, una y otra vez al Dharma para desarrollar cada vez más confianza y permitir que nuestra mente vaya transformándose, se vaya entrenando. Por tanto, es muy importante.
Así mi fe se fortalecerá durante algún tiempo. Esto es muy humilde. No quiere decir que yo voy a tener mucha fe, pero mientras leo, mientras estudio, mientras compongo este texto voy a tener más entusiasmo, más confianza en el Dharma y eso ¡ojalá! me pueda ayudar a habituarme, a entrenarme en ser virtuoso. Y si alguien similar a mí, de mi nivel espiritual se topa con este texto, seguramente le puede beneficiar y deseo que encuentre inspiración.
Ahora Su Santidad, en relación con esta segunda y tercera estrofa explica el propósito de este tratado. ¿Recordáis los [cuatro] puntos? El tema, el propósito, el propósito del propósito y la relación.
El tema, por supuesto, es la conducta del bodhisattva o el desempeño, las actividades, la forma de practicar de un bodhisattva.
El propósito para enseñar, para comunicar este contenido tan valioso es para que se sepa, para que se tenga claro, para que las personas lo puedan captar y entender.
Y después, propósito del propósito quiere decir algo como el objetivo final. Propósito es que otros puedan comprender los puntos clave de la práctica del bodhisattva. Y, ¿para qué queremos eso? Porque cuando comprenden esos puntos clave, entonces los pueden integrar y cambiar; pueden aplicar esas enseñanzas en su vida.
La relación quiere decir la relación entre el tema y el propósito, quiere decir que uno puede lograr una comprensión profunda de lo que es el camino del bodhisattva a través de este tema, de estas enseñanzas.
Y la relación entre el propósito y el objetivo final o la competencia que vamos a adquirir es que, a través de estas enseñanzas que uno comprende, a través de esta comprensión que uno adquiere, va a poder practicar y lograr realizaciones.
Para que un texto califique como un tratado auténtico en el budismo debe tener estos cuatro aspectos relacionados.
Luego pasamos a la siguiente, que es la estrofa número 5, es mi estrofa favorita, la que más me ha inspirado:
«Como un relámpago con su resplandor ilumina
por un instante una oscura noche nublada,
aparecen en el mundo, por el poder del Buda,
pensamientos virtuosos, rara y fugazmente».
Una bella analogía, yo creo que es muy importante para todos nosotros. La oscuridad son los velos y el sufrimiento de samsara, dice Su Santidad. Es decir, los cuatro velos –patrones conductuales, estados aflictivos, egocentrismo y autoaferramiento o ignorancia fundamental– distorsionan la realidad, nos confunde, estamos nublados… Y, a la vez, todos los problemas que sabemos que tenemos que afrontar: problemas legales, problemas sociales, vecinos, suegros y demás. Entonces eso no permite que nuestra visión trascendental, nuestra sabiduría pueda ver con claridad cuál es ese camino que tenemos que trazar, cuál es realmente la mejor forma de vivir esta vida para encaminarnos hacia una felicidad genuina.
Y después, con la imagen de un relámpago –por supuesto, es algo muy fugaz–, de repente, tenemos claridad, y esa claridad va a durar unos segundos en términos cósmicos… es decir, a lo mejor de los 300.000 años que ha existido nuestra especie en este planeta, ¿por cuánto tiempo tenemos acceso a las enseñanzas del Buddha? Y por toda la gran trayectoria que hemos tenido de tantas encarnaciones, ¿en cuántas vidas tenemos realmente acceso a las enseñanzas del Buddha? Y en esta vida, ¿cuánto tiempo? Cada uno de nosotros no cree que esté viviendo un relámpago, cree que se ha encendido una luz permanente, que ha habido un antes y un después, 'yo aquí me quedo'. ¡He visto a tantas personas venir e irse! Incluso hay personas practicantes veteranas que se siguen identificando como budistas, pero están en otra cosa; sus prioridades ya no son las mismas, ya no tienen la visión clara de cuál es el camino del medio, hay autosabotaje, hay autoengaño… por vergüenza no se identifican de otra manera básicamente. Entonces, es muy delicado. Nuestro interés, nuestra sensibilidad, nuestra curiosidad por el Dharma fluctúa. Y ahora estás aquí porque estamos viviendo ese relámpago que viene por la fuerza del Buddha; que son simultáneamente las bendiciones de los buddhas externos –nuestro Buddha histórico–, pero también algo que brota desde dentro, el buddha último que penetra todas las capas que están envolviendo esa mente prístina.
Así pues, Su Santidad nos ayuda a valorar la preciosa oportunidad que tenemos ahora mismo de dar un salto evolutivo enfocándonos en el Dharma con la enseñanza clásica de los dieciocho requisitos que nos califican como una vida preciosa, porque no es suficiente ser humano, tenemos que tener requisitos. Y esto es sentido común. La lista puede ser mucho más que dieciocho, pero aquí se resume en dieciocho. Son ocho libertades y diez dones, es decir, tenemos que estar libres de ocho circunstancias desfavorables, y tenemos que estar empoderados con diez circunstancias favorables.
Las primeras cuatro son [de] sentido común: no haber nacido en otra especie, en una existencia infernal, como un espíritu, como un animal o como un [ser] celestial o deva… que, aunque parece que es ideal porque hay vidas largas de completa paz, armonía, tienen su mente muy desarrollada, la mayoría de los celestiales están naturalmente en un estado de samadhi –lo que nosotros llamamos samadhi es su estado operativo natural–, tienen ciertas facultades extrasensoriales, tienen acceso a las enseñanzas de muchos buddhas, pero los incentivos no están alineados. Nosotros nos encontramos en el lugar tibio de este gran universo donde, por un lado, hay cierto ocio, cierta libertad, cierta capacidad, pero, a la vez, siempre hay algo que nos inquieta, algo que nos molesta, algo que nos está incentivando para hacer cambios y mejorar. Y se dice –y creo que no es solo para animarnos–, se dice de forma objetiva que la condición humana es la mejor para despertar porque esos incentivos están alineados.
Y después, aun si nacemos humanos, tenemos que estar libres de cuatro situaciones. Una es un ciclo oscuro, quiere decir una época donde no ha surgido un buddha, no ha enseñado un buddha. El segundo es… la palabra que utilizó Su Santidad, 'un bárbaro'… no sé qué otra palabra utilizaríamos nosotros… 'cavernícola', una persona tan embrutecida que no puede apreciar lo noble, lo virtuoso, lo sublime que es el Dharma; y creo que la mayoría de nuestra existencia humana clasifica [así]. El tercero es estar atrapados por dogmas básicamente, por posturas filosóficas o religiosas muy cerradas que no nos permiten explorar o investigar o estudiar el Dharma, y que pueden ser no religiosas; pueden ser materialismo científico donde se cree que no hay conciencia, mente… que si surge algún fenómeno mental, tiene que venir de la materia. Y si estás atrapado en esa visión de materialismo científico donde no hay mente o conciencia, va a ser muy difícil apreciar las enseñanzas del Buddha que te empoderen a trabajar con tu mente. Y, por último, estar incapacitados. Aquí Su Santidad dijo que es, en particular, estar incapacitados mentalmente, cognitivamente.
Y después hay diez situaciones favorables. Están divididas en dos partes, las primeras son subjetivas; las segundas, objetivas.
Las subjetivas quiere decir que tienes que tener un cuerpo humano, tienes que estar en una zona central, una tierra dhármica, en términos geográficos es Bodhgaya; para los budistas Bodhgaya es el ombligo del mundo, ahí es donde se iluminan todos los buddhas, pero aquí es más el sentido. Tierra dhármica quiere decir donde hay sangha, donde hay comunidad. Unas veces se habla de las cuatro sanghas –como dijo Su Santidad–: monjas, monjes, mujeres laicas, hombres laicos. Es decir, sin ese apoyo, sin esa comunidad, simplemente uno solo no puede salir adelante.
El tercero, facultades intactas. Uno de mis lamas dice: "La salud, más importante que el Dharma". Porque si la salud es tan grave que te incapacita para estudiar, reflexionar y meditar, entonces no hay posibilidades.
El cuarto es haber cometido crímenes o faltas atroces, algunas veces se llaman las cinco faltas de retribución inmediata. Si uno comete un karma muy, muy negativo, uno está casi incapacitado para ser virtuoso, aunque desde la perspectiva del majayana, del madhyamika, todo es reversible, incluso los karmas más negativos.
Y, por último, debemos tener respeto y fe en el Dharma –dijo Su Santidad–, particularmente apreciar, valorar la ética, la importancia de adoptar códigos éticos. Esto quiere decir que no solo tienes que ser un candidato habilitado, [también] tienes que estar interesado, tiene que haber cierta afinidad por el Dharma. Y eso no viene solo, no viene gratis, eso es de un mérito, de un karma muy antiguo.
Y después las cinco condiciones que tienen que ver con otras personas, el aspecto objetivo. Son haber nacido en una época donde surgió un buddha –somos muy afortunados porque tenemos el Buddha histórico, aproximadamente hace dos mil seiscientos años–.
Y en una época donde un buddha haya enseñado, porque algunas veces surgen nirmanakayas, pero no enseñan o, mejor dicho, enseñan, pero nadie les hace caso; si no hay interés, apertura, nadie recibe esas enseñanzas y nadie pasa esas enseñanzas a otras generaciones. Las enseñanzas se han preservado, siguen siendo accesibles a través de las generaciones porque desde la perspectiva budista no podemos apoyarnos en la letra muerta, tiene que haber un linaje ininterrumpido de maestros y maestras que puedan continuar transmitiendo el Dharma, de corazón a corazón, de mente a mente.
Y que haya practicantes, que haya esas personas, como Su Santidad, que son sostenedoras del Dharma. Todos nosotros podemos ser practicantes del Dharma, pero para sostener el Dharma para futuras generaciones tienes que tener algo de realización, algo de sabiduría, por tanto, tiene que haber esas personas en el mundo en el que vives.
Y tiene que haber patrocinadores, es decir, buenas personas que apoyen el proyecto del Dharma; si no, es muy difícil. Algunas veces hay miles de personas interesadas, pero no surge un líder que tenga visión y cree las circunstancias, tenga cómo financiar la publicación de un libro, cómo financiar un centro de retiros… y no se da, simplemente, no se da. Por lo tanto, no solo tiene que haber personas que quieran consumir el Dharma, practicar el Dharma, también personas sabias con recursos que [sepan] cómo crear las circunstancias para que el Dharma florezca.
En conclusión, estamos en un momento muy especial. Y os invito, queridos amigos, a reflexionar realmente sobre este punto, tener una visión muy panorámica de todo el ciclo de encarnaciones y ver que este encuentro –que parece cotidiano, normal– es un evento extraordinario, excepcional en el mundo. Y hoy en día vemos que no hay muchas personas realmente volcadas en la práctica del Dharma, en este camino de las paramitas o el camino trascendental o no-dual hacia la budeidad; por lo tanto, tener la oportunidad con todas las condiciones externas e internas que requiere, y tener ese impulso, esa iniciativa, ese interés, esa urgencia… es muy raro que todo eso coincida en una vida. Y si coincide en una vida, no coincide por mucho tiempo porque surge debido a un mérito o a un karma antiguo. Por eso, si no agregamos nuevo karma, nuevas condiciones poderosas, se va. Y no lo notas porque es como una marea que te arrastra y, de repente, estás en una cancha de fútbol –como dice Su Santidad– muy enfadado porque tu equipo ha perdido la competición. Y esa es tu vida, ir de gira con el equipo de fútbol a su próximo destino… por tanto, muy, muy sutil.
Y con esto concluimos el repaso de esta primera enseñanza de Su Santidad donde nos anima a aprovechar realmente este maravilloso curso en el que tenemos casi una ventana directa a Mañyushri, a través del portavoz de Shantideva. Y la razón por la cual es el manual que han adoptado los grandes practicantes tibetanos –les inspira, lo citan– es porque es muy fresco, no tiene el tono pesado de un tratado filosófico. Tiene casi ese tono de algo que se ha expresado de forma oral ante una audiencia, de una forma muy directa, muy cruda. Por eso es realmente muy, muy, muy poderoso. Y os invito a reflexionar sobre estas primeras cinco estrofas. Muy bien.